viernes, 12 de septiembre de 2014

Siete



El martes por la noche, en medio de nuestra rutina; una en la que realmente mi única participación es el constante “¡ya es hora!”, “¡los dientes!”, “¡a ponerse la pijama!”, algo en el aire se sentía diferente. Ésa electricidad que nos envuelve a los tres, en vísperas del cumpleaños de Nico. Cada año pasa y se va, y cada año la incredulidad de Luis y mía crece. Es difícil procesar que el 2007 pasó hace ya 7 calendarios. 





Me pregunto si seguiré teniendo esta misma sensación cuando él cumpla mi edad. ¿32? Tal vez para entonces habré entendido que el tiempo no tiene modales. 




Me surge la necesidad inevitable de fotografiar y memorizar su carita en las últimas horas antes de cumplir un año más. Así se veía Nico en su última noche con 6 años. Evidentemente, la mañana siguiente su sonrisa seguía siendo la misma. 


32 y 6



Traté de conseguirle un pastel justo esa noche, la anterior, fracasando totalmente. Y entonces, hice lo que cualquier madre haría por su hijo… sacrificarse. Así que caída la noche, y ya segura de que él dormía profundamente, puse manos a la obra para prepararle un pay de queso. De esos que son parte de la tradición que Bibi nos ha heredado y que es uno de sus postres favoritos. 




Esa noche me preguntó si en la mañana, lo despertaríamos cantando y con su desayuno en la cama. Sonreí sabiendo que esta rutina anual ha cobrado vida en él, y ahora, es parte de una tradición que lo emociona. Por supuesto- le contesté. Y así pasó. 




Sopló su velita, comió su lunch y se apuró a ponerse el uniforme para tener tiempo de jugar con su zombie antes de irse a la escuela. 







Pasé toda la mañana pensando en él, un poquito más que de costumbre, preguntándome si la estaría pasando bien. Si sus amigos lo habrán hecho sentir especial. Si habría cambiado su vale de cumpleaños escolar en la cafetería.


Lo vi salir disparado a la salida, con esa sonrisa que alegra hasta mis días más oscuros. Feliz y orgulloso, con su corona de papel bien puesta, firmada por todos sus compañeros. 



En casa, Elsa lo esperaba con el platillo de su elección: milanesas con puré de papa. Y tutia Flor, lo esperaba con una serenata en violín y un desplegado de cartas y regalos que llegaron desde Mazatlán y Seattle, sólo para él. 





Terminamos de comer, interrumpiendo nuestros bocados con sus historias del día. De cómo durante la ceremonia de la mañana, tuvo pena cuando nombraron su cumpleaños y tooooda la escuela empezó a cantarle Las Mañanitas. Y los dos hot-dogs que se compró, y las galletas. Nos compartió emocionado que no tenía tarea de las materias en inglés, pues ese era su regalo de cumpleaños de parte de su Miss. No corrió con tanta suerte con las clases en español. 


Llegó la hora de partir el pay desvelado de la noche anterior. Y ahí estábamos, tres de las cuatro mujeres más importantes de su vida para verlo apagar su velita una vez más. Para sonreír entre nosotras mientras él cerraba sus ojitos concentrado pidiendo su deseo. 


32 y 7





Así lo enseñé a celebrar. Con la boca abierta y los ojos titilando. Ha aprendido bien. Ahora más bien, yo tomo su ejemplo de entusiasmo todos los días. 







Seguimos la tarde en el agua, con su entrenamiento y un nuevo pastel con más velitas que apagar. 



Llegamos a casa después de varias negociaciones de salirse de la alberca. Todavía recibiendo llamadas de la familia y contándoles las aventuras del día. Se fue a dormir rendido y feliz. Sabiéndose especial y dando inicio a sus 7 añitos con la misma energía que nos transmitió aquel 10 de Septiembre de 2007 pasadas las 2 de la tarde; cuando lo conocimos por primera vez y no teníamos ni idea de que lo mejor de nuestras vidas había llegado en un paquete de 4 kilos y cejitas prominentes. 




jueves, 11 de septiembre de 2014

Retomando



Sucedió nuevamente. Este espacio fue abandonado por un par de semanas. Podría mentir y decir que la principal razón fue exceso de trabajo. Es cierto, estuve fuera de Cabo durante una semana trabajando intensamente. Pero la verdad, es que en otros tiempos, eso no hubiera impedido que hiciera tiempo para pararme por aquí.

La realidad, es que no sé de donde ha venido esta falta de inspiración. Estoy dispersa. Distraída entre las obligaciones de todos los días y mis ganas de querer hacerlo todo y hacerlo bien. Este blog es un legado importante para Nico. Una aventura que inicié hace 4 años con el único objetivo de crear para él un espacio único. Un libro virtual que dentro de varios años se convirtiera en el principal contador de historias de su niñez.

Pero también ha sido un escape para mí. Una manera de canalizar mis emociones y mi pasión por las letras. Poco a poco la vida se fue volviendo más rápida y demandado más tiempo en el mundo real. No he estado aquí porque he estado allá. Allá afuera en la realidad donde como siempre, nos toca vivir cosas buenas y malas.

Es mi intención rescatar este espacio y seguir haciendo de él algo que valga la pena. No sólo para Nico o para mí, sino para todo aquél que se toma el tiempo de visitarlo de cuando en cuando. Ofreciendo la perspectiva de nuestra vida a otros, y compartiendo las lecciones que aprendemos todos los días con quien deseé escucharlas leerlas.

Durante mi viaje de trabajo sufrí una perdida material importante. Dudo por momentos en definirla como “material” porque en realidad, también perdí algo emocional. Mi laptop fue robada con material irremplazable e irrecuperable. Muchas horas de trabajo invertidas, y muchos recuerdos personales se han perdido para siempre. Entre ellos, videos y fotografías de nuestro increíble viaje en Europa.

Recordarlo me llena los ojos de lágrimas y me pone la garganta pesada, pues aunque sé que ésta no es una tragedia; sí representa una pérdida importante para mí en este momento. La vida se ha encargado de recordarme con esta experiencia que su menú, simplemente está cargado de condimentos injustos y dolorosos. Que hay cosas que no tienen razón de ser o explicación lógica alguna, y que no queda más que conformarse y seguir. Mi experiencia era absolutamente innecesaria. No obtuve ningún beneficio. Simplemente, la vida suele ser muy injusta.

Dicho esto, hago conmigo misma el compromiso de activar más este espacio en los siguientes días. Regresar poco a poco a la normalidad de este blog, volver a hacer a mi cámara una extensión de mi brazo y seguir explotando mi pasión por la escritura. Lo he descuidado sin intención, y he llegado a la conclusión que con ello, también me he descuidado a mí misma. Pues es este escape tan importante como mi ejercicio diario, éste es el mejor entrenamiento para mi cerebro y sus fugas.

Estoy trabajando a marchas forzadas, todo el día y por las noches. Tratando de reconstruir lo que me fue robado tanto en lo laboral como en lo personal. Estoy decidida a terminar lo antes posible, aunque eso signifique pocas horas de sueño. Tengo planes definidos para los próximos días, entre ellos, terminar los relatos del Eurotrip con las fotos que pude rescatar. Pensar en aquellas cosas que se perdieron me roban las ganas de escribirlo, pero no se perdió todo. Y lo más importante todavía está fresco en mi cabeza. Y en eso me enfocaré. En describirlo lo mejor posible antes de que la memoria me falle.

Ayer celebramos como nos caracterizamos. Con colores, con música, con entusiasmo. Vi brillar a mi solecito como cada cumpleaños, sintiéndose especial y muy amado. Gracias a todos aquéllos que se tomaron el tiempo de llamarle, de mandarle un mensaje o una carta. Su cumpleaños se completó con cada uno de sus detalles.

Nico, esto es tuyo. Y prometo seguirlo alimentando de nuestras historias. Seguir documentando tu infancia es un regalo que mereces y que quiero darte a toda costa. Aquí estoy, solecito. Lista para dejar llegar la inspiración y seguir contándote tu maravillosa vida desde mi perspectiva.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Amor eterno



Hoy cumples 7 años. Nuevamente parpadeé. Cerré los ojos un momento y tú estiraste las piernas, los brazos y la mente.

Hoy cumples 7 años. Nuevamente parpadeé. Cerré los ojos un momento y al abrirlos, tu olor reconfortó mis ganas. Estoy segura que el cielo - mi cielo - huele a ti.

Hoy cumples 7 años. Nuevamente parpadeé. Cerré los ojos un momento y ése beso diario que me das en la frente me despertó con una sonrisa.

Hoy cumples 7 años. Nuevamente parpadeé. Cerré los ojos un momento y tu risa fue la música que me hizo seguir bailando.

Que los años me alcancen para retribuirle a la vida lo que me pagó contigo. Que tu felicidad siempre sea tan inmensa como ese mar que tanto amas. Que en tus ojos siempre se asome ese ángel que conquista corazones. Que tu vida sea un libro de historias extraordinarias; llenas de pasión, de aventura, de riqueza espiritual y de continuo aprendizaje. Que encuentres lo que viniste a buscar. Yo no sabía que te buscaba hasta que tú me encontraste.

Hoy cumples 7 años. Nuevamente parpadeé. Cerré los ojos un momento y en ese parpadeo volví a verlo todo. Un día como hoy, siete años atrás, abrí mis ojos y fue evidente: eres mi amor eterno, sin parpadeos.

Feliz cumpleaños, pececito mío.