Nadie dijo que educar fuera fácil. Pero tampoco ser el educando lo es. Nico lo vivió en carne propia el día de ayer.
La mañana empezó sin mayores novedades; el desayuno fue seguido por un rato en el parque jugando a los carritos con su papá. Mientras, yo terminaba de preparar las últimas decoraciones para la inminente fiesta de este fin de semana. Acto seguido, y después de haber pasado TODO mi sábado ordenando y sacudiendo el cuarto del niño en cuestión; les pedí de favor que recogieran todos los juguetes regados y los pusieran en su lugar.
Después de un rato, fui informada por mi esposo -padre del mocoso- que teníamos un missing situation. Al parecer, Mack -el trailer de McQueen- había desaparecido, junto con otro par de carritos. Les pedí a ambos buscar bien, a lo que respondieron, que ya lo habían hecho. Dejé de hacer mis actividades y me incorporé a la búsqueda. Volví a revisar los lugares que presuntamente ya habían sido checados, incluyendo mi carro... Oh sorpresa, uno de los desaparecidos apareció. Lo cual dejó muy en tela de juicio su eficiencia en la búsqueda.

Pero la colección de carritos de Cars (un gran tesoro en la familia) seguía incompleta, pues Mack, seguía sin aparecer. Termino de recoger mis materiales de decoración, para subir a poner orden y proseguir con las actividades del día. Y me encuentro con un Nico muy despreocupado por la presunta desaparición de los carritos; lo que me pareció por demás grave...
Y es que el asunto está así:
1) Es la PRIMERA VEZ, que Nico pierde un carrito de su preciadisima colección (que tanto trabajo me ha costado completar, he de agregar, pues algunos personajes NO fueron fáciles de conseguir).
2) Las veces que se le ha desaparecido alguno, no descansa hasta verlo de nuevo.
3) Tengo una cosa muy clara: si los juguetes no son valorados y cuidados, los juguetes se van.

Por qué? Porque a sus tres años y medio de edad, es únicamente a través de sus juguetes que puedo enseñarle cosas tan importantes como la RESPONSABILIDAD y el VALOR del dinero. Él, es responsable de cuidar sus juguetes y reconocer su valor. Pues creo fielmente, que si no lo hago entender desde ahorita la importancia de cuidar sus cosas, en unos años más, no será un carrito perdido, será tal vez un celular o una computadora, por las que el tendrá un aprecio nulo y no tendrá el hábito de responsabilizarse de nada.
Dicho esto, me dispuse a explicarle bastante energicamente la importancia de lo sucedido, seguido de las consecuencias: no más juguetes hasta que demuestre su aprecio por ellos y no asistencia a la fiesta de cumpleaños que teníamos por la tarde.
Aprender, a veces duele. Y Nico fue víctima de esa lección el día de ayer. Pues lamentablemente, hay cosas que no se pueden negociar... el respeto, la responsabilidad, el cuidado, el aprecio por lo que tenemos, la honestidad... son no negociables en nuestra casa. Y a veces, la manera de aprender no está rodeada de música y flores, a veces, es importante aprender sufriendo consecuencias que nos desagradan.
Enseñar, a veces duele. Pues no le duele a nadie más que a mi, tener que reprender a mi hijo. Y aunque se que es por su bien, y que es mi responsabilidad formar en él valores sólidos, no complacerlo siempre, es difícil. Sin embargo, estoy convencida de mi estrategia; se que es importante mantenerme firme.
Querido Nico,
'Mack' aparecerá, pues el plástico no se evapora. Pero tampoco se evapora mi deber en educarte; en hacerte entender que incluso tu, a tu corta edad, ya tienes responsabilidades. Cuidar tus juguetes, es una de ellas. Eres un niño especial y maravilloso, ordenado, cariñoso, con una imaginación inmensa y con un corazón enorme. Pero como cualquier niño, necesitas límites, necesitas ser sacudido y aprender lecciones que te servirán para toda la vida. Por lo pronto, la compra de juguetes se suspende hasta nuevo aviso... pues es importante, que no des todo por sentado. Que entiendas, que al perder un juguete no será reemplazado por otro sin ninguna consecuencia. Pues la vida no funciona así... cuando pierdes, pierdes. Cuando ganas, ganas. No siempre hay segundas oportunidades ni refacciones ni reemplazos. Te amo, y porque te amo, tengo que reprenderte... he aquí otra lección, difícil de aprender.
"Educa a tus hijos con un poco de hambre, con un poco de frío."
