lunes, 30 de abril de 2012

Mi niño

Querido Nico,

No tengo mucho que decir, excepto, que para mí, todos los días son TU día. Todos los días despierto, con la firme convicción, de darte la mejor infancia que está en mis manos. De crearte el menor número de traumas posibles (y así, ayudar a tu economía adulta, ahorrándote sesiones de psicólogo). De transmitirte pasión por la vida, de alimentar tu capacidad de asombro y de siempre, SIEMPRE, siempre inspirar tus ganas de superarte. De ser feliz, bajo cualquier circunstancia.

Mi más grande anhelo es que un día, puedas decir, que tuviste la mejor niñez que alguien pudo desear. Que en tus años de inocencia reíste lo suficiente para convertir la risa en un hábito de por vida. Que aprendiste a caerte, que entendiste que caerse duele y alimenta, y que mis abrazos fueron el suficiente consuelo para ayudar a sanar tus heridas.

Me levanto todos los días, a partirme la vida si es necesario, para que TU; mi único hijo, mi más grande creación y mi más inmenso orgullo, vivas la infancia que mereces vivir. Para demostrarte con hechos y con ejemplo, que efectivamente, no hay nadie más importante para mí que esos dos ojitos llenos de chispa que posees.

Invierto todas mis lágrimas, todo mi cansancio, todo mi dinero, toda mi energía y toda mi pasión con el pleno convencimiento de que mi siembra dará una cosecha abundante. Y que un día, más cercano de lo que quisiera, te veré convertido en un hombre honorable.

Y deseo que si un día, llegas tu a tener tus propios hijos; esta antorcha que porto yo con orgullo, la recibas con emocion; y que recrees para ellos, todo lo que bueno que tuviste tu siendo un niño.

Hoy habrá festejo, solecito. Habrá música, y globos, y regalos, y colores, y risas, y amigos, y azúcar. Porque para esto naci. Para hacerte feliz. Feliz dia del niño, mi niño!



sábado, 28 de abril de 2012

Cosas de la vida real (Vol. IV)

Tengo esta rutina, cuando escribo por las mañanas, de hacer mi te verde, sentarme en el comedor, voltear a ver el cielo por la ventana (hoy está nublado); abrir una página en blanco en Blogger y dejar que las letras fluyan. Tengo una amiga, que cuando estábamos estudiando y llegaba la hora de escribir las conclusiones de un proyecto (tarea que era mía siempre, por gusto y razones evidentes); decía ‘puedo ver bajar las letras de arriba y meterse tu cabeza’.

Pero no siempre fluyen como quisiera. A veces, empezó a escribir a tropezones y al final, el proceso se convierte en un buen post. Otras tantas, desde que empiezo escribir, se que no voy a tener que borrar ni una sola palabra. A veces, sólo de releer me provoca náuseas, lo borro y vuelvo a empezar. Y hay otros días, que tengo todas las ideas bien plantadas en mi cabeza pero no logro pegar unas con otras correctamente.

Cuando alguna de las últimas dos sucede, tengo algunas opciones. Levantarme y olvidarme por un rato de escribir. Escribir la esencia principal de lo que quiero escribir y guardarlo para cuando la inspiración regrese. Renunciar completamente a la idea. O, recurrir a un buen post de ‘Cosas de la vida real’. Sencillo, práctico y fácil. Hoy, escogí esta última. Así que aquí vamos:

En la boda de JR y Glo, mi amiga Vale y yo fantaseábamos en cómo serían las cosas sin al final del camino; Sophie y Nico terminaran juntos. Ya sabemos que las posibilidades son ínfimas, pero a poco no sería una gran historia de amor?



Con emoción, les presento mi última adquisición decorativa. Recordemos el ANTES.


Y el DESPUES. Taran!



Ayer que llegué de la oficina, me encontré con un paquete recién desempacado de la misma Valladolid, España.


I got mail, people. Con todo y carta escrita a puño y letra. Lo máximo. Gracias Ali!


De vez en cuando, Luis y yo nos ponemos a organizar el cuarto de Nico. El siempre recoge sus juguetes pero al cabo de un tiempo, todo está en el lugar equivocado. Piezas de un juguete con otro, etc. Mientras limpiaba su cómoda. Woody me miró fijamente. ‘Te confieso que siempre me he preguntado si será verdad eso de que los juguetes cobran vida cuando no los vemos…’ – le dije a Luis. ‘Yo también’ – me contestó.


Mami, me tomas una foto con McQueen?! – Hell, yeah, baby.


Luis me compró flores por nuestros doce años juntos. El muchacho conoce a su audiencia.




viernes, 27 de abril de 2012

Nadando y respirando

Ayer después de comer, Nico me preguntó si podía usar el iPad un rato. ‘Esta bien.’ – le dije. ‘Mientras nos vamos a clase de natación...’ – completé sonriendo. Un ‘ooooh’ entusiasta y sorprendido acompañado con un brillo en sus ojitos seguido de una sonrisa fue su respuesta.



 Se cambio con orgullo, buscó sus gogles y emocionado esperó con paciencia a su profesor.


La semana pasada que estuvimos en La Paz, creo que tragó como 15 litros de agua en la alberca. Tenía desde Noviembre sin meterse al agua y el descontrol fue claro. Pensé que tal vez, habría que empezar casi desde el principio. Pero no. Lo que bien se aprende no se olvida, brincó al agua desesperado minutos antes de que apareciera Raúl y mi pececito volvió a su hábitat.


 Quiero que compita en Junio’- proclamó su profesor. Yo, mamá gallina cacaraqueé al instante: ‘Que! Pero si apenas va a empezando! No es muy pronto?’- ‘Mami, si quiero!’- me interrumpió Nico. ‘Está listo.’ – sonrió Raúl. We’re back in training.


Sigo aprendiendo a ser madre, y de vez en cuando, meto la pata. En mi afán de protegerlo, a veces, sin intención quiero detener sus alas. Creo que nos pasa a todas... Durante los siguientes 60 minutos, lo vi patalear y bracear como si el mundo dependiera de ello.


‘Respira profundo! Estira bien los brazos!’- le gritaba su profesor. ‘OK!’ – le contestaba Nico cuando salía a tomar aire.


Como lo he externado con anterioridad, mis clases de natación fueron un m.a.r.t.i.r.i.o. La vida me lo compensó con esto.


Nico ama el agua. Es su elemento. Lo puedo ver nadando por el resto de su vida.


Tal vez profesionalmente, tal vez no. Pero saber que existe algo tan tangible, que lo hace feliz, que lo desconecta; me da una sensación de paz inquebrantable. Doy gracias a Dios por haberle ayudado a encontrar su mojo a tan temprana edad.


Puedo imaginarlo, de adolescente; frustrado con su papa o conmigo por algo; agarrando sus gogles y brincando al agua, desquitando toda su frustración.


Mi escape es la escritura. El suyo? Es esto. No cabe duda.


Extrañé esta rutina. Volver a natación me da una sensación de seguridad, de estabilidad, de triunfo. Empezamos con las clases el Mayo pasado, en medio de una revolución emocional en mi cabeza; pienso y a veces, ni yo sé cómo lograba sobrevivir los días. Estamos de vuelta. Eso significa que sobrevivimos. Fue uno de los veranos más complicados de mi vida, y sigo aquí. Puedo hacerlo... De aquí al horizonte, todo va a mejorar. Hemos salido a la superficie... estamos respirando.


Nico los saluda. Buen fin de semana para todos.



jueves, 26 de abril de 2012

Una docena

Han pasado 12 años desde que empezó nuestra historia. Eso es, una cartera de huevos completita. Una docena de años. Que en realidad, en mucho, pueden asimilarse a los huevos. Son frágiles y resistentes a la vez. Y lo que llevan dentro, alimenta. Nuestra vida juntos no alimenta estómagos, pero si nuestros espíritus.

Ha sido un buen reto. Probablemente, el mayor reto al que me he enfrentado. Compartirlo casi todo, no es fácil. Aunque ahora, pensar en no compartirlo contigo, suena incluso más difícil.



Gracias a tu mitad, tengo lo mejor de mi vida: nuestra familia.


Doce suenan a mucho. En unos años más, habremos pasado más tiempo de vida juntos que separados. No recuerdo como era la vida antes de ti, ni me interesa recordarlo. Esos doce años son pasado. Y los atesoraré siempre. Pero el año que estaremos viviendo a partir de hoy y los que vienen? Esos son los que me importan más.

Mantén tu promesa y envejece conmigo, quieres? Te amo.


miércoles, 25 de abril de 2012

JR y Glo: La boda…chera

La boda estuvo a.b.u.r.r.i.d.i.s.i.m.a.



 Claramente, no nos divertimos.


Después de este sábado, llegue a la inteligente conclusión, que eventos como éste, solo puedo soportarlos una vez al año.


Todavía me duelen las piernas de tanto bailar en zapatillas de tacón #12. Gracias a las cuales, casi sufro una caída atroz en medio de la pista de baile. Que pese a que mi compadre divulgue lo contrario, fue meramente por efectos de la combinación del piso mojado y mi torpeza con los zancos. He aquí uno de los muchos simulacros aclamados por el público, después de mi casi caída. De la que fui rescatada por mi príncipe azul.


La aventura empezó temprano en casa de Flor, que se convirtió en salón de belleza, para transformarnos y por una vez al año; sacar a relucir el glamour que llevamos por dentro.


Como siempre, las prisas e inconformidades nunca faltan (mi vestido incómodo que más bien parecía blusa, el copete quemado de la comadre, el mal de orín de Nico, etc). Llegamos casi 20 minutos tarde a la ceremonia religiosa, pero a tiempo para ver a nuestro amigo y a su compañera de vida darse el definitivo en el altar.



Fuera de los protocolos, lo que más me gusta de las bodas, es la vibra de la que viene cargada la comitiva. Dicen bien, que la boda es únicamente la bienvenida al matrimonio; y que al apagarse la música y las luces, empieza la realidad. Pero ver a tanta gente reunida, celebrando a dos personas, siendo testigos de un nuevo plan de vida en común; por cursi se que pueda escuchar, es inspirador.


Todos coincidimos. Gloria se veía espectacular. Las novias tienen un brillo especial.


Los flashes se estrellaban por todos lados. Todo el mundo quería capturar recuerdos del momento. Cada quien con los suyos, bien perfumados, maquillados y producidos.


Así que mientras los novios tenían su sesión de fotos en la playa; nosotros nos aseguramos de hacer nuestra propia sesión. Y antes de que el whisky terminara por transformarnos, sí de guapos nos veíamos todos.




El reloj indicaba la hora para mandar a Nico a casa. Tengo esta política, que se basa en un principio sencillo: frente a mi hijo, no tomo. Es decir, no maratónicamente. Asi que una vez tomadas las fotos obligatorias para el recuerdo, besé la frente de mi hijo y la fiesta me empezó por dentro.



Llegó la hora del vals. Y no pude evitar recordar el mío. Y me pregunté si ellos también estarían diciéndose cosas como: ‘estoy sudando como puerco’, ‘ya se me congeló la sonrisa’, ‘huelo a chivo correteado’, entre otros; mientras sonreían románticamente y los invitados pensaban que se decían las palabras más bonitas y cursis que puedan existir. 


Creo que a partir de los fuegos artificiales (que es imposible que no emocionen a cualquiera), no paree de reír y de bailar, por el resto de la noche.


Mi comadre fue la dealer del ramo, y alcanzó a estirarse lo suficiente, para que se lo ganara mi hermana.



Los tragos iban y venían, y con ellos las carcajadas, los bailes chuscos y las conclusiones profundas a las que solo una buena borrachera te puede llevar.




Nada mejor que una noche entre tus amigos más queridos para sentirse revitalizado. De espíritu, por supuesto. Porque físicamente, el alcohol pasa su factura. Si no, pregúntenle a mi querido esposo.


Esta es mi foto favorita de todas. Si ustedes conocieran las historias que guardan estos tres juntos, también seria la suya.


Hoy ya es miércoles, y nos seguimos recuperando. De la cruda, de las amargas despedidas, del trabajo acumulado, del cansancio de tres semanas de visitas diferentes, aclimatándonos al verano de 33 grados que llegó anticipado y sin avisar; combinando la rutina con la excitación de albergar en nuestra casa a gente especial para nosotros. Ha sido un mes intenso, por muchas razones. Un mes feliz, si. Con delfines, con el amor de mi mamá, con la energía de mis compadres. Con sus bajones también, pero ahorita, estamos viviendo ocupados, de prisa. Ya habrá tiempo para recuperar la calma y el silencio habitual en nuestras vidas. Pero no durante los próximos días. Nos estamos preparando para otra visita especial, la última del mes; la última en algún tiempo.  


Por lo pronto, que vivan los novios!