sábado, 28 de abril de 2012

Cosas de la vida real (Vol. IV)

Tengo esta rutina, cuando escribo por las mañanas, de hacer mi te verde, sentarme en el comedor, voltear a ver el cielo por la ventana (hoy está nublado); abrir una página en blanco en Blogger y dejar que las letras fluyan. Tengo una amiga, que cuando estábamos estudiando y llegaba la hora de escribir las conclusiones de un proyecto (tarea que era mía siempre, por gusto y razones evidentes); decía ‘puedo ver bajar las letras de arriba y meterse tu cabeza’.

Pero no siempre fluyen como quisiera. A veces, empezó a escribir a tropezones y al final, el proceso se convierte en un buen post. Otras tantas, desde que empiezo escribir, se que no voy a tener que borrar ni una sola palabra. A veces, sólo de releer me provoca náuseas, lo borro y vuelvo a empezar. Y hay otros días, que tengo todas las ideas bien plantadas en mi cabeza pero no logro pegar unas con otras correctamente.

Cuando alguna de las últimas dos sucede, tengo algunas opciones. Levantarme y olvidarme por un rato de escribir. Escribir la esencia principal de lo que quiero escribir y guardarlo para cuando la inspiración regrese. Renunciar completamente a la idea. O, recurrir a un buen post de ‘Cosas de la vida real’. Sencillo, práctico y fácil. Hoy, escogí esta última. Así que aquí vamos:

En la boda de JR y Glo, mi amiga Vale y yo fantaseábamos en cómo serían las cosas sin al final del camino; Sophie y Nico terminaran juntos. Ya sabemos que las posibilidades son ínfimas, pero a poco no sería una gran historia de amor?



Con emoción, les presento mi última adquisición decorativa. Recordemos el ANTES.


Y el DESPUES. Taran!



Ayer que llegué de la oficina, me encontré con un paquete recién desempacado de la misma Valladolid, España.


I got mail, people. Con todo y carta escrita a puño y letra. Lo máximo. Gracias Ali!


De vez en cuando, Luis y yo nos ponemos a organizar el cuarto de Nico. El siempre recoge sus juguetes pero al cabo de un tiempo, todo está en el lugar equivocado. Piezas de un juguete con otro, etc. Mientras limpiaba su cómoda. Woody me miró fijamente. ‘Te confieso que siempre me he preguntado si será verdad eso de que los juguetes cobran vida cuando no los vemos…’ – le dije a Luis. ‘Yo también’ – me contestó.


Mami, me tomas una foto con McQueen?! – Hell, yeah, baby.


Luis me compró flores por nuestros doce años juntos. El muchacho conoce a su audiencia.




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