Tengo esta
rutina, cuando escribo por las mañanas, de hacer mi te verde, sentarme en el
comedor, voltear a ver el cielo por la ventana (hoy está nublado); abrir una página
en blanco en Blogger y dejar que las letras fluyan. Tengo una amiga, que cuando
estábamos estudiando y llegaba la hora de escribir las conclusiones de un
proyecto (tarea que era mía siempre, por gusto y razones evidentes); decía ‘puedo ver bajar las letras de arriba y
meterse tu cabeza’.
Pero no
siempre fluyen como quisiera. A veces, empezó a escribir a tropezones y al
final, el proceso se convierte en un buen post. Otras tantas, desde que empiezo
escribir, se que no voy a tener que borrar ni una sola palabra. A veces, sólo
de releer me provoca náuseas, lo borro y vuelvo a empezar. Y hay otros días,
que tengo todas las ideas bien plantadas en mi cabeza pero no logro pegar unas
con otras correctamente.
Cuando
alguna de las últimas dos sucede, tengo algunas opciones. Levantarme y
olvidarme por un rato de escribir. Escribir la esencia principal de lo que
quiero escribir y guardarlo para cuando la inspiración regrese. Renunciar
completamente a la idea. O, recurrir a un buen post de ‘Cosas de la vida real’.
Sencillo, práctico y fácil. Hoy, escogí esta última. Así que aquí vamos:
En la boda
de JR y Glo, mi amiga Vale y yo fantaseábamos en cómo serían las cosas sin al
final del camino; Sophie y Nico terminaran juntos. Ya sabemos que las posibilidades
son ínfimas, pero a poco no sería una gran historia de amor?
Con emoción,
les presento mi última adquisición decorativa. Recordemos el ANTES.
Y el
DESPUES. Taran!
Ayer que llegué
de la oficina, me encontré con un paquete recién desempacado de la misma
Valladolid, España.
I got mail,
people. Con todo y carta escrita a puño y letra. Lo máximo. Gracias Ali!
De vez en
cuando, Luis y yo nos ponemos a organizar el cuarto de Nico. El siempre recoge
sus juguetes pero al cabo de un tiempo, todo está en el lugar equivocado.
Piezas de un juguete con otro, etc. Mientras limpiaba su cómoda. Woody me miró
fijamente. ‘Te confieso que siempre me he
preguntado si será verdad eso de que los juguetes cobran vida cuando no los
vemos…’ – le dije a Luis. ‘Yo también’
– me contestó.
Mami, me tomas una foto con McQueen?! – Hell, yeah, baby.
Luis me compró
flores por nuestros doce años juntos. El muchacho conoce a su audiencia.
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