El viernes,
después del ajetreo de las compras para nuestro Easter Hunt, decidimos terminar
el día en Costa Azul.
Por alguna razón
que no me explico, la gente local siente que es de vida o muerte invadir las
playas durante semana santa. Teniendo las mismas hermosas playas los 365 días
del año y fines de semana; por lógicas que a mí me cuesta comprender, se
empecinan en instalarse en la playa justo los días santos; y olvidarse de esto,
por el resto del año. En mi caso personal, hago lo opuesto. Las multitudes me
aturden y me sofocan, en pocas palabras, me chocan. La gente con sus carpas
gigantes, su música a todo volumen, sus asadores y ceviches; me crispan los
nervios. Por ello, y para evitar hacer corajes, durante estos días, me abstengo
de visitar nuestros recintos naturales. Total se, que en unos días, todo volverá
a la normalidad; la gente rara se guardará en su casa por el resto del año y a los
que verdaderamente no podemos vivir sin la arena y las olas, se nos devolverá la
paz de nuestro espacio.
Pero a Nico
ya le andaba. Y me pidió encarecidamente que lo lleváramos por un postre y fuéramos
a la playa. Efectivamente, lo que esperábamos. Una carpa gigantesca con música,
6 casa de campaña y una mesa de jardín con sombrilla era el desplegado
profanador de UNA sola familia. Justo en la entrada de Costa Azul, como dando
la bienvenida al resto del mundo. (Ni siquiera le tomé foto porque era
demasiada mi molestia)
Nos
apartamos un poco y nos sentamos los tres en silencio a disfrutar de nuestros
postres.
Tratamos de
concentrarnos en el sonido de las olas reventando en la orilla, y en el
pintoresco cielo azul-rosado que nos regalaba la tarde.
Nico empezó
a payasear con mil caras.
Acto
seguido, yo empecé a payasear con él.
Recogimos
nuestra basura y nuestros traseros para regresar a casa. Y en cuanto nos
subimos al carro, como por arte de magia, vimos aparecer esto frente a
nosotros... Be still my heart. The moonrise.
La
capacidad de asombro vuelve a ti cuando espectáculos como este se postran
frente a ti por casualidades de la vida. El perfect
timing. ‘Nico, ya viste como está
saliendo la luna del mar?’ – Esto es especial, no vayas a creer que esto pasa
en cualquier lado… Pasa aquí. – Justo en este mes como el Abril pasado.
Los
atardeceres mazatlecos son espectaculares. Es algo que extraño todo el tiempo.
Pero esto? Definitivamente también deja sin aliento.
Finalmente,
después de un rato de admiración, arrancamos y nos fuimos. Arropados bajo la
luz de una luna “redondota como una
pelotota que alumbra el callejón” y el paraíso, nos fuimos a dormir.
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