lunes, 9 de abril de 2012

The moonrise

El viernes, después del ajetreo de las compras para nuestro Easter Hunt, decidimos terminar el día en Costa Azul.





Por alguna razón que no me explico, la gente local siente que es de vida o muerte invadir las playas durante semana santa. Teniendo las mismas hermosas playas los 365 días del año y fines de semana; por lógicas que a mí me cuesta comprender, se empecinan en instalarse en la playa justo los días santos; y olvidarse de esto, por el resto del año. En mi caso personal, hago lo opuesto. Las multitudes me aturden y me sofocan, en pocas palabras, me chocan. La gente con sus carpas gigantes, su música a todo volumen, sus asadores y ceviches; me crispan los nervios. Por ello, y para evitar hacer corajes, durante estos días, me abstengo de visitar nuestros recintos naturales. Total se, que en unos días, todo volverá a la normalidad; la gente rara se guardará en su casa por el resto del año y a los que verdaderamente no podemos vivir sin la arena y las olas, se nos devolverá la paz de nuestro espacio.

Pero a Nico ya le andaba. Y me pidió encarecidamente que lo lleváramos por un postre y fuéramos a la playa. Efectivamente, lo que esperábamos. Una carpa gigantesca con música, 6 casa de campaña y una mesa de jardín con sombrilla era el desplegado profanador de UNA sola familia. Justo en la entrada de Costa Azul, como dando la bienvenida al resto del mundo. (Ni siquiera le tomé foto porque era demasiada mi molestia)

Nos apartamos un poco y nos sentamos los tres en silencio a disfrutar de nuestros postres.


Tratamos de concentrarnos en el sonido de las olas reventando en la orilla, y en el pintoresco cielo azul-rosado que nos regalaba la tarde.


Nico empezó a payasear con mil caras.


Acto seguido, yo empecé a payasear con él.


Recogimos nuestra basura y nuestros traseros para regresar a casa. Y en cuanto nos subimos al carro, como por arte de magia, vimos aparecer esto frente a nosotros... Be still my heart. The moonrise.


La capacidad de asombro vuelve a ti cuando espectáculos como este se postran frente a ti por casualidades de la vida. El perfect timing. ‘Nico, ya viste como está saliendo la luna del mar?’ – Esto es especial, no vayas a creer que esto pasa en cualquier lado… Pasa aquí. – Justo en este mes como el Abril pasado.


Los atardeceres mazatlecos son espectaculares. Es algo que extraño todo el tiempo. Pero esto? Definitivamente también deja sin aliento.


Finalmente, después de un rato de admiración, arrancamos y nos fuimos. Arropados bajo la luz de una luna “redondota como una pelotota que alumbra el callejón” y el paraíso, nos fuimos a dormir.

No hay comentarios: