domingo, 22 de abril de 2012

Cuando se apaga un sueño

Querido Nico,

Hoy se cumplen 2 meses, desde que abandoné uno de los más grandes sueños de mi vida. Quizá el más grande en mucho tiempo. Por momentos, me parece algo muy lejano. Y en otros, sigue doliendo como si hubiese sido apenas ayer. Es curioso, pensar que sigo siendo la misma que hace 2 meses, y al mismo tiempo, soy una mujer tan diferente.

Me temo que algo dentro de mí se ha endurecido. Una forma de protección, tal vez. Pensé que había perdido toda mi inocencia hace ya buen tiempo atrás, pero con esa lucha, me di cuenta que algo de ingenuidad quedaba en mi. La esperanza suele ser inocente. La vida me arrancó esos rastros de inocencia de las manos. Y al arrebatármela, endureció una parte de mi corazón para siempre.

Pero la vida en esta Tierra, es así. A veces nos usa como un tiro al blanco. A veces su puntería es demasiado buena, y nos da justo en el centro del corazón, de los sueños. Pero hoy no te escribo para decirte que hay noches que aun lloro. Ni para confesarte que estoy convencida de que pasará mucho tiempo antes de que pueda decir que lo he superado completamente. O para decirte que sufro en silencio, en más ocasiones de las que quisiera.

Te escribo para compartirte las cosas buenas de mi experiencia en estos dos meses. Si… aunque parezca difícil de creer, no todo ha sido malo. Solecito, es importante que sepas que la decepción existe. Y que por más que quisiéramos no conocerla, es importante y necesaria encontrarla en el camino. La vida puede endurecernos, pero también, nos hace más fuertes.

Cuando un sueño se te apague, no dejes que tu vida enflaque. Que tu fe se desvanezca o el resto de tus ilusiones desaparezcan. Cuando un sueño se te vaya de las manos, vive tu duelo y aprende a sentir. A sentir el silencio de ese vacío que dejó en ti… pues creo que ahí está el secreto. Ese vacío que duele, y que a veces ahoga, es también, el que poco a poco te hará sentir más ligero. La carga no existirá más, y entonces, aprenderás a levantarte y adolorido, empezarás a caminar de nuevo.

Cuando un sueño se te apague, no oscurezcas la grandeza a tu alrededor. Aunque te cueste trabajo, agradece las cosas maravillosas que tienes a la mano. Canaliza tu energía, tu dolor y tu coraje; y conviértelos en combustible para encontrar la alegría en las pequeñas grandes cosas de la vida.

Cuando un sueño se te apague, eleva una oración al cielo. Cúbrete con humildad y hazle saber al Padre que no entiendes sus razones, incluso que estás enojado y que te parece injusta su decisión de no ayudarte a alcanzar lo que deseas; pero dile, que aceptas la negativa y agradécele su intervención.  

El arte que hagas con tu vida, solo depende de ti. Eres el artista que has decidido ser. Aprender a esquivar golpes, a decidir, a seguir adelante sin importar las circunstancias; es un arte. Para eso estamos aquí. Para convertirnos en los artistas de nuestro camino. De nuestra Tierra. Hacer lo mejor con lo que tenemos, es un arte.

Se me apagó un sueño, mi amor. Uno grande. Uno que tenía para mí, pero también para ti, para tu papá, para el resto de nuestra familia. Pero estaría loca si me hubiera rendido ahí. Antes muerta, que dejar de soñar. De esta vida no me voy sin haber intentado todo lo que deseo. Sin haber aprendido a abrazar la vida, incluso con lo inesperado. Incluso, cuando las cosas no salieron como lo planeábamos.

Pues la belleza está hasta en las cosas más simples y sencillas. Hasta en las más dolorosas y desgarradoras. Abrázalas todas. Sácales el mejor provecho.

Cuando un sueño se te apague, hermosura, no te preocupes. La oscuridad no dura para siempre. Eso también pasará.

Quiero hacer un trato contigo. Y quiero que cuando leas esto, vengas hacia mí. Quiero que me observes detenidamente. Y entonces, te darás cuenta, que soy la prueba que necesitabas para confiar, en que cuando un sueño se apaga llegan otros a alimentar nuestro espíritu y nuestros días, si se los permitimos.

Y ahí estaré yo, sonriendo para ti. Recordando aquel sueño que se me apagó un día y celebrando junto a ti, los muchos otros que llegué a alcanzar.

Cuando un sueño se apague, enciende tu luz, y encuentra nuevos sueños que perseguir. Los sueños son bastos, infinitos y alcanzan para todos. Aprendamos el arte de encontrarlos.


Happy Earth Day.  

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