Esto fue lo que escribí el último día del 2010. Fueron mis primeras palabras para este año, que ahora, se extingue ante mis ojos.
Leo esto y una sonrisa se dibuja en mis labios. Pues es verdad, el futuro es incierto. Y vamos día con día, bastante a ciegas; en mucho sentido, a la buena de Dios. Tratando de hacer lo mejor que podemos (bueno, no todos) pero al final de la jornada, la vida es impredecible.
Debo decir, que en mi muy humilde opinión, mi pelea no fue justa. Y aunque muchas veces, la justicia es relativa; creo que recibí algunos golpes bajos y fuera de reglamento. La parte buena? Es que resistí los 12 rounds. Y que yo cumplí mi parte; pues realmente entregué toda mi pasión, toda mi voluntad y todo mi corazón.
Termino este año agotada (y si esta cosa tuviera para subrayar, subrayaría). Tal vez como nunca antes en mi vida, pero me gusta pensar que no lo termino derrotada. Pues me niego rotundamente a cansarme en este maratón. Que fácil es perderse y que difícil puede ser encontrarse.
2011 no fue mi mejor año. Y me voy cargando una cicatriz de por vida (literalmente) que no se si algún día podré ignorar; pero que confío en superar. Vi sufrir al hombre que amo por la enfermedad de su padre, y eso, a veces duele mas que el dolor propio. Pero finalizamos el año celebrando su mejoría. Mi fracaso mensual se volvió rutinario y poco a poco, ha dejado de ser mi prioridad. Eso es bueno, pero más lo sería, si me retirara por gusto y no por apatía.
Aun así, no quiero cerrar este año sin agradecer todas las cosas maravillosas que si me permitió vivir. La más importante, ser testigo de la vida de Nico. De sus retos, de sus logros, de su felicidad.
No fue el Diciembre favorito de mi vida. Pero Diciembre siempre será Diciembre. Le tocó la cualidad, el talento de ser el mes de la luz. Ahora la lucecita se hace tenue y en escasas horas dirá su último adiós.
El 2012 ya toca la puerta, con su buen portafolio de sorpresas; seguramente buenas y malas. Lo recibo, evidentemente con menos expectativas; menos brincos de emoción. Mi sistema de auto-defensa está activado como nunca. I'm shut down. Y no me enorgullece, ni es lo que espero de mi misma. Han sido ya muchos meses de constante lucha con una bestia en mi interior que crece sin mi permiso, a la que no sé definir ni termino de entender.
Tal vez el 2012 me ayude a vencerla. Tal vez sea este año el aliado que necesito y que he estado esperando. Tal vez no. Supongo que el tiempo me lo dirá.
A partir de mañana, encierro bajo llave este año de mi vida. Con el firme propósito de olvidarlo en lo posible; y de solo volver a sus capítulos, para repasar lecciones de vida que no deseo perder. A partir de mañana, haré lo correcto, y le daré la bienvenida y el beneficio de la duda a un año más. Sin temor a sus golpes, pues tengo con que defenderme. Sin ponerle encima el peso de mis propios planes, pues no los tengo (aunque sea difícil de creer). Y simplemente deseando que nos de la oportunidad, a mi pequeña familia y a mi, de demostrarle que vinimos a esta dimensión a aprender, a evolucionar y a amarnos; a pesar de los obstáculos, de los dolores, de los miedos y las inseguridades.
2012, bienvenido seas. Permítenos demostrarte nuestra fortaleza, date la oportunidad de conocernos; nosotros tenemos todas las intenciones de explorarte por 365 lunas. Si nos tratas bien, te abrazaremos con el amor que construimos a diario. Pero si nos tratas mal, prepárate para recibir batalla. Pues claro está, que a este ring, no subimos para ser vencidos.


