Para muchos, la noche de Halloween puede ser irrelevante. Tal vez vanal, y una costumbre adoptada de otro país que nos arranca poco a poco las nuestras. No lo es para mi. Pues le doy su lugar a cada tradición en mi vida. Y Halloween, representa la oportunidad de llenarse de magia por un rato; de pretender ser un personaje que no somos en la vida real; de decorar un hogar de fantasía y luces... o sea, de divertirse.
Este Día de Brujas, no fue la excepción. Y así, escribo muy tarde, con los ojos ya irritados de sueño, pero con las ganas de plasmar las sensaciones de la noche, antes de que el sol se levante y amanezcamos para ser lo que somos.
Creo que ésta es una de las festividades que Nico disfruta más. La espera ansioso, escoge su disfraz meticulosamente (por cierto, al parecer, el próximo año quiere disfrazarse de mochila... emm, ya trabajaremos en su cambio de opinión) y se ilusiona con cada adorno que ponemos en la casa.
Esta noche cuando estuve lista con mi disfraz hawaiano; sus ojitos brillaron felices y con emoción. Mi compañía engrandece sus recuerdos y eso, es lo que hace que cualquier ridículo frente a mis vecinos valga la pena.
Pero este año, familia y amigos se unieron aun más a la complicidad. Y un desfile de fantasía y disfraces se dio cita en nuestro domicilio para pasar un rato juntos y cargarnos de pila.


Todavía el Halloween pasado, Nico y Sophie caminaban torpemente por las calles del residencial; sin estar muy seguros de que se trata completamente el asunto. Hoy? Hoy los vimos despegar. Y gritando Queremos Halloween! al unisono; hicieron retumbar mis sentidos recordándome que el tiempo pasa, ellos crecen, y nosotros... mmm... envejecemos.
Cosas importantes sucedieron de un Halloween a otro. Por una parte, le dimos la bienvenida a un miembro más de la familia que nos derrite con cada chinito de su cabello suavecito. La ranita más hermosa que mis ojos hayan visto jamás.
Y por otro lado, recuperamos a un integrante que había partido lejos y que ha regresado al hogar. Donde pertenece.
Tal vez lo que intento concluir esta noche; es que corroboro que la magia la llevamos por dentro. Siempre esperando la oportunidad de salir por nuestros poros y recordarnos que solo tenemos el día de hoy. Y que lo que cuenta, es con quien lo compartimos.

Queremos Halloween!, es proclamar que Queremos magia!. Queremos Halloween!, y con eso, queremos energía para disfrutar un lunes por la noche después de toda una jornada laboral para pasar tan solo un ratito con las personas que amamos. Queremos Halloween!, y con eso, exigimos que los malos ratos NUNCA prevalezcan sobre los buenos. Queremos Halloween!, y la claridad con la que las vocecitas de nuestros hijos hoy repiten las palabras, nos demuestran que crecen; y que con noches como ésta, lo hacen siendo felices.
