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Ayer vivimos una tarde intensa. Tan intensa, que por la noche, mi cuerpo me pasó factura a través de una gastritis aguda.
Recogí a Nico de la escuela sin ninguna novedad aparente. Pero mientras nos dirigíamos a la casa, me dijo que su diente le dolía porque se lo había roto. Por un momento pensé que era producto de su imaginación... hasta que giré mi cabeza al asiento trasero y vi esto:
(En la foto no se aprecia mucho, pero la ruptura llega a mitad del dientito)
Mi mundo se tambaleó en ese mismo instante. Traté de concentrarme en no estamparme con algún árbol mientras mi corazón latía a mil por hora y me aguantaba las lágrimas de frusrtación y enojo. Llegamos a la casa y lo revisé con más detalle.
También el diente de arriba estaba roto.
Nico me explicó que durante el recreo, se pegó con un columpio cuando Gael lo empujó. Presuntamente, un accidente. Este es Gael. Y sobresale por ser el mas alto de Kinder I. Y cuando digo mas alto, me refiero a que el saca casi una cabeza completa a Nico.
Le pregunté que si había llorado o le había dicho a sus maestras pero dijo que no. Por lo que no recibí reporte alguno al recogerlo. Ya habría tiempo de resolver esa parte en su momento; pues lo más importante y prioritario en ese instante eran sus dientitos.
Por fin, conseguí cita con la única odontopediatra del pueblo, hasta donde llega mi conocimiento; a las 5 de la tarde. Los minutos me parecieron horas. Por momentos sentía que todo me daba vueltas, y tan sólo pensar que el daño fuera mas allá de lo estético me hacía sudar.
Nico jugó con mi hermana mientras esperábamos la consulta. Y cada tanto me preguntaba: "Mami, ya voy a pasar con la dentista?"; podía ver en sus ojos el nerviosismo y escuchar en su voz algo de miedo.
Por fin pasamos, la dentista lo revisó y el diagnostico fueron 2 fracturas, sin daño en la pulpa. Flor y yo fuimos invitadas a salir del consultorio mientras le tomaban las radiografiias, y puedo decir que fueron los 5 minutos mas largos de mis últimos meses, tal vez años.
Y mi valiente, aguanto. Antes de salir del consultorio lo vi a los ojos "aquí estoy afuera, bebé... no pasa nada... no llores". Y como siempre, él siguió indicaciones... cuando entré, su puchero abarcaba toda su carita, pero aguanto sus lágrimas.
Vamos a arreglar sus dientes este fin de semana. La doctora juró solemnemente que ni siquiera se notará el resanamiento, y que no repercutirá en absoluto en su salud bucal. Doy gracias a Dios que el daño no fue más severo, que tiene solución y que fueron dientitos de leche y no permanentes. Pero aun así, mi corazón de mamá se rompió en mil pedazos ayer... hoy estoy recogiendo mis añicos y tratando de ponerlos juntos.
La dentista le regaló un globito azul por ser tan valiente; y al final, salió con una sonrisa (quebrada) del consultorio.
Después de ahí, lo llevamos a Burger King a que se olvidara del traumático episodio. Y se divirtió. Y pudo comer, y subirse a los juegos.
Y manejar por un buen rato el auto de carrreras en la pista infantil de la plaza.
La noche de anoche, Nico usó su pijama del perrito super héroe. Pues se comportó como tal. Cuando ya en calma le pregunté por qué no había avisado a sus maestras lo ocurrido me dijo: "Es que yo no quiero que regañen a Gael". Mis ojos se llenaron de lágrimas que tuve que disimular, besé su frente y guardé silencio.
Finalmente lo venció el sueño, y mi bebé se quedó dormido en mi cama. Entre Luis y yo, protegido sólo por ese segundo del resto del Universo.
Querido Nico,
Que tarde pasamos ayer... tus dientes están rotos y mi corazón también. Por no poder protegerte a cada momento, por el dolor que sentiste y no pude evitar, por verte crecer y tener que dejar que vivas tus propios desencuentros.
Me siento enojada, frustrada y con ganas de estrangular al presunto culpable. Pero se que los accidentes pasan, que es inevitable que te lastimes y que esto es solo el inicio de muchos episodios más.
No pude conciliar el sueno en toda la noche, pensando en los peligros a los que tendrás que enfrentarte a lo largo de tu vida. No conocí el verdadero miedo, hasta que naciste tu... si algo malo llegara a sucederte, simplemente me moriría.
Hay cosas en las que tenemos que trabajar... y me temo que tu gran corazón, es una de ellas. Mamita ya está buscándote una clase de defensa, que te ensene a conocer tu cuerpo, que te agudice tus sentidos y junto a los que te amamos, te de la confianza que necesitas para saber que puedes defenderte; y que debes hacerlo, bajo cualquier circunstancia.
Eres niño, y lamentablemente, como tal, estarás expuesto a presiones, a los bullys, a las peleas... y aunque la violencia es lo último que quiero para ti, es inevitable que en algún momento la vivas de cerca.
Hoy me siento vulnerable, ciertamente desarmada y triste con todo esto. Me habría encantado verte responder a la agresión con coraje; pero a la vez, siento un gran orgullo de saber el gran ser humano que habita en ese pequeño cuerpecito indefenso.
La buena noticia es que esto pasará. Que tus dientitos se repararan y que dejaremos atrás este mal trago muy pronto. Nos sacudiremos juntos las rodillas en esta experiencia y juntos aprenderemos algo de ella. Siempre habrá otra oportunidad para resarcir los daños...
Debo confesarte que siento que te fallé, a pesar de que sé, que no había manera en la que yo pudiera evitarte esta tragedia. Mi moral está por los suelos, pero se que como tus dientes, mi corazón también sanará.
Te amo, hermosura. Y juro por Dios, que me esfuerzo todos los días por protegerte del mundo; por darte las armas necesarias que un día sepas protegerte a ti mismo, y que seguiré trabajando en ello hasta mi último aliento.
Courage doesn't always roar. Sometimes courage is the quite voice at the end of the day saying, "I will try again tomorrow". - Mary Anne Radmacher















