jueves, 31 de marzo de 2011

Rotos tus dientes y mi corazón

Tendré que respirar profundo antes de empezar a escribir...

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Ayer vivimos una tarde intensa. Tan intensa, que por la noche, mi cuerpo me pasó factura a través de una gastritis aguda.



Recogí a Nico de la escuela sin ninguna novedad aparente. Pero mientras nos dirigíamos a la casa, me dijo que su diente le dolía porque se lo había roto. Por un momento pensé que era producto de su imaginación... hasta que giré mi cabeza al asiento trasero y vi esto:



(En la foto no se aprecia mucho, pero la ruptura llega a mitad del dientito)





Mi mundo se tambaleó en ese mismo instante. Traté de concentrarme en no estamparme con algún árbol mientras mi corazón latía a mil por hora y me aguantaba las lágrimas de frusrtación y enojo. Llegamos a la casa y lo revisé con más detalle.


También el diente de arriba estaba roto.



Nico me explicó que durante el recreo, se pegó con un columpio cuando Gael lo empujó. Presuntamente, un accidente. Este es Gael. Y sobresale por ser el mas alto de Kinder I. Y cuando digo mas alto, me refiero a que el saca casi una cabeza completa a Nico.




Le pregunté que si había llorado o le había dicho a sus maestras pero dijo que no. Por lo que no recibí reporte alguno al recogerlo. Ya habría tiempo de resolver esa parte en su momento; pues lo más importante y prioritario en ese instante eran sus dientitos.


Por fin, conseguí cita con la única odontopediatra del pueblo, hasta donde llega mi conocimiento; a las 5 de la tarde. Los minutos me parecieron horas. Por momentos sentía que todo me daba vueltas, y tan sólo pensar que el daño fuera mas allá de lo estético me hacía sudar.


Nico jugó con mi hermana mientras esperábamos la consulta. Y cada tanto me preguntaba: "Mami, ya voy a pasar con la dentista?"; podía ver en sus ojos el nerviosismo y escuchar en su voz algo de miedo.


Por fin pasamos, la dentista lo revisó y el diagnostico fueron 2 fracturas, sin daño en la pulpa. Flor y yo fuimos invitadas a salir del consultorio mientras le tomaban las radiografiias, y puedo decir que fueron los 5 minutos mas largos de mis últimos meses, tal vez años.


Y mi valiente, aguanto. Antes de salir del consultorio lo vi a los ojos "aquí estoy afuera, bebé... no pasa nada... no llores". Y como siempre, él siguió indicaciones... cuando entré, su puchero abarcaba toda su carita, pero aguanto sus lágrimas.


Vamos a arreglar sus dientes este fin de semana. La doctora juró solemnemente que ni siquiera se notará el resanamiento, y que no repercutirá en absoluto en su salud bucal. Doy gracias a Dios que el daño no fue más severo, que tiene solución y que fueron dientitos de leche y no permanentes. Pero aun así, mi corazón de mamá se rompió en mil pedazos ayer... hoy estoy recogiendo mis añicos y tratando de ponerlos juntos.


La dentista le regaló un globito azul por ser tan valiente; y al final, salió con una sonrisa (quebrada) del consultorio.


Después de ahí, lo llevamos a Burger King a que se olvidara del traumático episodio. Y se divirtió. Y pudo comer, y subirse a los juegos.


Y manejar por un buen rato el auto de carrreras en la pista infantil de la plaza.


La noche de anoche, Nico usó su pijama del perrito super héroe. Pues se comportó como tal. Cuando ya en calma le pregunté por qué no había avisado a sus maestras lo ocurrido me dijo: "Es que yo no quiero que regañen a Gael". Mis ojos se llenaron de lágrimas que tuve que disimular, besé su frente y guardé silencio.


Finalmente lo venció el sueño, y mi bebé se quedó dormido en mi cama. Entre Luis y yo, protegido sólo por ese segundo del resto del Universo.



Querido Nico,


Que tarde pasamos ayer... tus dientes están rotos y mi corazón también. Por no poder protegerte a cada momento, por el dolor que sentiste y no pude evitar, por verte crecer y tener que dejar que vivas tus propios desencuentros.


Me siento enojada, frustrada y con ganas de estrangular al presunto culpable. Pero se que los accidentes pasan, que es inevitable que te lastimes y que esto es solo el inicio de muchos episodios más.


No pude conciliar el sueno en toda la noche, pensando en los peligros a los que tendrás que enfrentarte a lo largo de tu vida. No conocí el verdadero miedo, hasta que naciste tu... si algo malo llegara a sucederte, simplemente me moriría.


Hay cosas en las que tenemos que trabajar... y me temo que tu gran corazón, es una de ellas. Mamita ya está buscándote una clase de defensa, que te ensene a conocer tu cuerpo, que te agudice tus sentidos y junto a los que te amamos, te de la confianza que necesitas para saber que puedes defenderte; y que debes hacerlo, bajo cualquier circunstancia.


Eres niño, y lamentablemente, como tal, estarás expuesto a presiones, a los bullys, a las peleas... y aunque la violencia es lo último que quiero para ti, es inevitable que en algún momento la vivas de cerca.


Hoy me siento vulnerable, ciertamente desarmada y triste con todo esto. Me habría encantado verte responder a la agresión con coraje; pero a la vez, siento un gran orgullo de saber el gran ser humano que habita en ese pequeño cuerpecito indefenso.


La buena noticia es que esto pasará. Que tus dientitos se repararan y que dejaremos atrás este mal trago muy pronto. Nos sacudiremos juntos las rodillas en esta experiencia y juntos aprenderemos algo de ella. Siempre habrá otra oportunidad para resarcir los daños...


Debo confesarte que siento que te fallé, a pesar de que sé, que no había manera en la que yo pudiera evitarte esta tragedia. Mi moral está por los suelos, pero se que como tus dientes, mi corazón también sanará.


Te amo, hermosura. Y juro por Dios, que me esfuerzo todos los días por protegerte del mundo; por darte las armas necesarias que un día sepas protegerte a ti mismo, y que seguiré trabajando en ello hasta mi último aliento.



Courage doesn't always roar. Sometimes courage is the quite voice at the end of the day saying, "I will try again tomorrow". - Mary Anne Radmacher




martes, 29 de marzo de 2011

Detrás de tu nombre

Querido Nico,

El pasado 23 de Marzo, se cumplieron 4 años del inicio de tu identidad. Recuerdo como si fuera ayer, el día que el Dr. Pedro nos confirmó que esperábamos a un niño. Una noche antes, recuerdo que tu papá estaba lavando platos (en aquel departamento tipo estudio en La Jolla, donde vivimos antes de que tu nacieras) y yo, estaba recostada en la cama. Sabíamos que al día siguiente, nos enteraríamos de tu sexo.


Sabíamos que si eras niña, te llamarías Isa. Isabela, para ser exactos. Pero aun no habíamos concretado el nombre que te pondríamos si eras niño. En ese momento, no me preguntes por qué, vino a mi mente tu nombre... Nicolas. Nico. Y por alguna razon a partir de ese segundo, supe que tú, Nico, crecías en mi interior. Tu papá estuvo de acuerdo, le agradaba el nombre.


La mañana siguiente desperté entusiasmada para mi cita con el ginecólogo. Recuerdo y conservo la ropa que escogí. Me vestí de azul... un blusita color "baby blue" y mi capri de mezclilla. Accesorios acorde a la blusa, y sandalias también, acorde a los tonos.


Llegamos a nuestra cita, y ahí, mientras veíamos el monitor, el doctor nos dijo: "Ya quieren saber si es niño o niña?". Y respondimos que si. "Es niño" - dijo sonriendo. "Es Nico..."- le respondí con toda la emoción y el amor que pudo caber en mi.




(Marzo 2007. En la foto de la izquierda se observa una pequena lina apuntando hacia algo, he ahi...)



A partir de ese día, te esperé con ansias y te llamee por tu nombre. Baby Nico, te decían los agentes de ventas con los que trabaja en aquel entonces. Este fin de semana, te contemplé recordando aquel maravilloso día en el que me enteré que eras tu quien llegaría a cambiar mi vida.


Tres hermosos Marzos más han pasado, y he sido testigo de cada una de tus sonrisas. De todos tus cambios, de tu transformación de bebé a niño.



Marzo 2008


Marzo 2009



Marzo 2010



Marzo 2011




Esta es la historia detrás de tu nombre... una historia nada extravagante, nada profunda ni romántica. Pero segura estoy, de que estabas destinado a ser Nicolas. El día que naciste, alguien se dio cuenta que en el calendario se marcaba el día de San Nicolas. Cuando lo supe, sonreí, y volví a tener esa misma sensación que tuve aquella noche en la que tu nombre brotó inesperadamente de mi boca. Casualidad puramente, pues jamás basamos nuestra decisión en el calendario (ni sabíamos que nacerías ese día)... bien dicen: Las casualidades son todos aquellos milagros o coincidencias en los que Dios no firma con su nombre.


sábado, 26 de marzo de 2011

Un sábado espontáneo

Hoy temprano por la mañana, fuimos a dejar el carro de Luis al taller. Desde que asomé la nariz por la puerta, sentí la buena vibra de una mañana de sábado primaveral.



El aire fresco y el sol calentando, algunas nubes blancas contrastando el azul del cielo. Y mientras manejaba para alcanzar a Luis y a Nico en el taller y traerlos de regreso, volteé a mi derecha a ver el mar y pensé que era una oportunidad que no podíamos dejar pasar.



Fue absolutamente no planeado, Nico iba todavía en pijamas, pero valió totalmente la pena. Es curioso como una simple parada a pisar la arena fresca y escuchar por un rato las olas del mar, te llenan de energía y abren el telón para un día feliz.


Tan espontáneo fue, que ni siquiera llevaba mi cámara conmigo. Por lo que todas las fotos fueron tomadas con mi blackberry. Así vivimos nuestra mañana el día de hoy...

Nico es el niño más feliz del mundo si hay arena y mar de por medio. Su mejor versión, es su versión de playa.




Hacía mucho tiempo que no hacia algo verdaderamente espontáneo; y hacerlo, me recordó la importancia que a veces tiene el no planearlo todo.


Nico en pijama en la playa? Y que más da!
A veces me cuesta trabajo creer que éste es el lugar donde vivo.


Si... lo sé... que afortunada y espontánea fui hoy.

viernes, 25 de marzo de 2011

Un round más

No me importan las criticas, las películas de Rocky son de las favoritas de mi repertorio. Me parecen inspiradoras, poéticas y quitando la colección de golpes que le propinan al pobre Rocky en cada una de las 6 películas, son románticas.


Románticas hacia la vida, hacia la constante lucha del ser humano por ser mejor, por no rendirse. Hay una escena, en la película de Rocky IV (en mi opinión, la mejor de todas), donde Rocky dice: Going one more round when you don't think you can, that's what makes all the difference in your life.


Así es como me sentí hoy al despertar. Por diversas razones, entre ellas, mi intenso cansancio y agotamiento. Ha sido una semana muy pesada, en la que sigo tratando de ponerme al corriente con mi vida después de un pequeño viaje de C U A T R O días. En verdad, si lo pienso, me preocupa pensar, que escaparme de mis responsabilidades por unos días, desata el caos con el que me encontré al regresar.

Hoy verdaderamente, quería quedarme en mi cama. Y descansar, y no pensar, y no correr, y no dar mil vueltas, y no tomar decisiones, y no resolver problemas. Desgracidamente (o afortunadamente?) es un lujo que está fuera de mi alcance, y no tengo opción, mas que salir al ring y dar golpes un round más.

Pero Rocky Balboa, tiene toda la razón. La diferencia en nuestras vidas siempre la hacen esos esfuerzos dolorosos, esos "ok... ahí voy de nuevo" a pesar del trabajo que nos cuestan. Algunas son trivialidades, y otros verdaderos problemas; verdaderos retos. No importa la intensidad o gravedad de los mismos, la importancia radica en no tirar la toalla.

Hoy he peleado un round más, y ahora si, caigo rendida en mi cama después de una larga y estresante semana. Pero con esta sonrisa:



Que hizo la diferencia en mi día.

Querido Nico,

Ayer me pediste si por favor te podía llevar a Applebee's por un postre. Pensé en decir que no desde un principio, pero soy débil ante tus deseos. Hoy, casi arrastrando los pies llegué a la casa después de la oficina y tú me esperabas ya bañado y listo para ir por tu postre (no sin antes, tomaras una siesta). No pensé que mi cuerpo pudiera responder más... y entonces recordé a Rocky. Y en el desastroso desaire que sufrirías si te negaba tu salida a Applebees's.


"One more round" - pensé. Te trepé a tu asiento y nos fuimos por un postre. Que diferencia hizo ese último esfuerzo en mi día. Fue la mejor parte, probablemente de mi semana.


Eres fuerte, Nico. Y te voy a decir un secreto... Todos poseemos esa reserva de energía dentro de nosotros, sólo se trata de tener la voluntad de encontrarla, y por supuesto, de salir al ring un vez más; para así, recibir la recompensa y observar que ese esfuerzo, hizo la diferencia en nuestras vidas.


jueves, 24 de marzo de 2011

Recuerdos perfectos

Cuando eramos chiquitos, recuerdo que esperaba con emoción los días de verano. Verano en Mazatlán = 40 grados con humedad del 200%.

Y no, no es que yo fuera masoquista, tengo una explicación bastante convincente para ilustrar tal emoción. Resulta que cuando llegaba el verano, llegaba también la hora de prender el aire acondicionado. Y como se trataba de ahorrar y bajarle ceros a la cuenta de la electricidad, la estrategia a seguir era la siguiente: dormir todos en la misma recámara.

Mi recámara -nuestra, de mi hermana y mía- es bastante amplia. Por lo que era la sede durante los veranos, en donde recibíamos el colchón de mi mamá; mismo en donde dormían ella y mi hermanito. El día que empujábamos el colchón por la puerta de mi recámara, es uno de los recuerdos más felices que tengo de mi infancia.

Estoy segura que todo era un caos, que la recámara siempre se veía desordenada con un colchón tirado por varios meses, que sudaba de manera ininterrumpida y que el calor sofocante y húmedo de la ciudad mantenía con los nervios de punta a mi madre; pero esa parte no la recuerdo. Solo recuerdo esa sensación de completa seguridad y comodidad de dormir todos juntos. Recuerdo la diversión que representaba el poder brincar de mi cama al colchón todas las tardes, y la satisfacción de escuchar cada noche los cuentos inventados que mi mamá le contaba a mi hermano.

Estoy segura, que algo parecido le sucederá a Nico cuando sea grande. Y seamos realistas, no todas nuestras aventuras son perfectas... corrijo, NINGUNA de nuestras aventuras son perfectas. Pero dudo que cuando sea grande, recuerde que durante nuestra caminata por Chipinque lloró al picarse con una espina de una planta salvaje. Más bien, segura estoy que recordará esto:


Y esto:



Y esto:



No creo que recuerde que ayer, durante nuestro rato juntos sembrado árboles, se cayó del columpio y se raspó la rodilla. Mas bien, creo que recordara como se divirtió en los columpios y lo padrísimo que se veía su curita de Cars en su rodilla mientras se refrescaba con sus amigos.



Estoy verdaderamente muerta de cansancio. Salir de viaje, siempre implica estres antes y despues. Pero aun así, hice espacio para ayer llevarlo de compras a Costco conmigo; porque para Nico, Costco es algo así como Disneylandia. Y se que no recordará mi regaño por haber derramado el jugo en el asiento de atrás, pero si se va a acordar de como corrimos divertidamente para llegar al baño antes de que sucediera un accidente a media tienda. Y también, que después de las compras, se divirtió y cenó unos taquitos de arrachera en compañía de su querida Sophie.

Hoy, caí en la conclusión que los recuerdos perfectos de nuestra infancia son perfectos sólo para el niño que llevamos dentro, y eso es lo más importante. Pues yo no recuerdo si la envoltura de mis regalos de Navidad estaba bien restiradita, o si tenia un moño bonito. Yo solo recuerdo que eran millones! (cuando seguramente eran tres o cuatro) y que estaban llenos de colores y que la sensación de romper el papel de regalo era sólo el principio de una emoción que no se paga ni con todo el oro del mundo.

Así que seguiré construyendo recuerdos para Nico. Y dejaré de preocuparme si nuestras aventuras no salen al pie de letra o sin desperfectos. Finalmente, en su extraordinaria mente de niño, esas imperfecciones no existen. Y los recuerdos que quedarán en su mente, serán recuerdos perfectos.


miércoles, 23 de marzo de 2011

Sembrando

Hoy tuvimos, nuestra segunda excursión del ciclo escolar. Esta vez, nos fuimos al parque de Puerto Los Cabos a plantar un árbol. Un mango, para ser más exactos. Empezamos la mañana en la resbaladilla y los columpios. Disfrutando el sol, ese que todavía no quema como el de Agosto pero que ya amenaza con sus rayos de mediodía.


Miss Diana nos dio una breve explicación de como crecen las semillas. Y aprendimos, que las plantas necesitan cuatro cosas básicas para poder vivir: tierra, sol, agua y aire.


Hicimos el típico ejercicio de poner los frijolitos en un frasquito con algodón. (Recuerdo que cuando yo era niña, me estresaba sobremanera que mi frijolito no fuera a germinar. Creo que hasta le rezaba a Diosito que por favor, hiciera crecer a mi frijolito).


Una vez terminado este asunto, los pequeños cantaron una canción relativa a la vida. A las plantas y su importancia para nuestra salud y feliz existencia. Bastante emotiva la canción.


Y después, pasamos a la actividad estrella. Bella, Diego y Nico plantaron juntos este pequeño árbol. Y lo maas impresionante de todo, es que ni siquiera tuve que explicarles como había que hacerlo.


Después de llenarlo de limo con las palas, recolectamos agua en nuestros baldecitos para vertirla en nuestro mango.
Cuando les pregunté como querían llamarlo, respondieron: ÁRBOL!. Así que bueno... les presento a "Árbol", nuestro árbol.


Se plantaron un total de 25 arboles, entre todos los niños. Y la idea principal, fue inculcarles el amor por la naturaleza y la importancia de respetar a las plantas y todo lo que habita a nuestro alrededor. Y por supuesto, sumar esfuerzos para sembrar más semillas, más vida.



La reforestación no era un tema tan popular cuando yo era niña, y tristemente, he visto como con los años se ha vuelto crucial hacerla parte del sistema escolar. Me encanta saber que Nico está rodeado de una cultura de respeto y amor por la naturaleza -a pesar de vivir en un mundo en el que el ejemplo predica lo contrario-. El reciclaje, las plantas, los animalitos de granja son parte de su entorno diario; y eso lo convierte, junto a sus compañeros, en un miembro activo a favor del desarrollo sustentable de nuestro planeta.