Pues son por esos eventos especiales, por los que vale la pena esforzarse... y trabajar, y levantarse temprano, y sacrificarse. Son los momentos que esperan en el calendario por ser celebrados, los que nos empujan todos los días, los que nos recargan las baterías y por los que esperamos siempre.
Actualmente, trabajo en dos proyectos. Uno pequeño, y uno, magnífico y grande.
El 14 de Febrero se acerca, y como cada año, la escuela de Nico nos convoca a llevar algo para compartir con los otros niños. Pero llevarlo en un recipiente adornado con motivos de la fecha, hacerlo especial y diferente. Así que estoy trabajando en su canasta... nada espectacular, pero aun así, importante.
El año pasado, llevó brownies (preparados por la Tía Brendi) en esta cajita de madera.
Pero la celebración no acaba ahí, pues ya se ha convertido en tradición, el disfrutar del día del amor teniendo como decoración esta vista.
Así que nuestra familia cabeña se dispone en unos días más, a repetir y fortalecer esta tradición. Por otro lado, Marzo esta por llegar. Y Marzo es ESPECIAL. Por varias razones:
1) La primavera nos da la bienvenida.
2) Mi jardín se viste de colores y deja la opacidad del invierno atrás.
3) Celebramos 3 maravillosos cumpleaños: Madre e hijas.
Y puedes jurar, que lo haremos en grande. Pues este año, tendremos el privilegio de pasar los 3 cumpleaños juntas. Algo que no ocurre desde hace más de 5 años. Nunca he sido partidaria de celebrar mi propio cumpleaños (así es, me encanta celebrar a los que amo, pero yo... prefiero el anonimato). Aunque después del año pasado, cuando fui forzada por mi hermana y Luis a celebrarlo, me quedé con un excelente sabor de boca.
Pero este año es aun mas especial que otros, pues mi mamá estará aquí. Y celebrar a mi mama, de eso SI que soy partidaria. Así que bueno, ya empecé con los preparativos para el gran día, y anticipo que será magnífico. Un poco de misterio, de magia y de colores serán el marco perfecto para reunir a familia y amigos.
La temática será basada en el Carnaval Veneciano... del que tuve oportunidad de ser testigo durante mi estancia en Europa y será mi base para las decoraciones. Un espectáculo digno de ser reproducido en este hogar, y del que mi mamá es admiradora.

Dicho esto; los materiales ya están en la mesa, la pistola de silicón caliente, las pinturas abiertas y mi faceta de creatividad encendida. Mis manos inician una nueva aventura; llena de brillantina, listones y misteriosas máscaras...
Vivo para celebrar... celebrar en grande y celebrar en pequeño. Celebrar la rutina, celebrar los aprendizajes, los cumpleaños, los aniversarios, los días del amor... Pero lo más importante es que vivo para celebrar LA VIDA. Y conmigo, celebran los que amo, y eso convierte cada día en una fiesta.
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