domingo, 10 de junio de 2012

Sexto aniversario

Recuerdo que abrí los ojos, e inmediatamente, sentí eso que se siente en el estómago cuando vas de bajada por una montaña rusa. Creo que una parte de mi no lo podía creer. Otra parte de mi se sentía como en la mañana de Navidad; emocionada, ansiosa y muy, muy feliz.

Me pregunté si ya se habría levantado él. Si sentiría las mismas cosquillas en el estómago que yo estaba sintiendo. Asumí que su emoción al ver colgado su traje, no se compararía en absoluto con la completa alegría que yo sentí al ver colgado mi vestido de novia. Justo ahí en mi recámara, donde había dormido más de 20 años de mi vida y a la que a partir de ese día, le diría adiós.   

Después me enteré que esa mañana cuando fue a recoger su traje, habían equivocado la talla de pantalón, y todo estuvo a punto de convertirse en tragedia. Bendito Dios, yo no me enteré de esto hasta mucho después.

Me metí a bañar y mientras caía el agua de la regadera en mi cara, recuerdo nítidamente que pensé: mi último baño como soltera. Y sonreí. Pasé las siguientes horas de mi vida con la maquillista. Siendo testigo de cómo mi cara lavada habitual se convertía en un pizarrón de colores terra.

Regresé a mi casa, y traté de comer. Pero a pesar de tener un habitual buen apetito, no me entró ni medio bocado. Veía el reloj y era testigo de cómo las manecillas se acercaban cada vez más a las 4 de la tarde. Mi hermana, mi mamá y yo; en mi recámara, con el aire acondicionado a todo lo que daba intercambiábamos risas nerviosas, lápices labiales y fotografías.

Finalmente, mi mamá me ayudó a ponerme mi vestido de novia. Mientras, mi hermana tomaba la foto de un recuerdo único y para toda la vida.

Cuando llegó la hora de partir a la Iglesia, con mi hermano como chofer, le pedí que se asegurara de que Luis ya estuviera en la Iglesia cuando yo llegara. No había manera de que yo me plantara en la Iglesia antes que él, no señor, eso estaba previa y específicamente acordado. Aldo, mi cuñado, era el encargado de darnos luz verde. Y mientras hacíamos una escala técnica para retoque de maquillaje, me dijo: ‘Dice Aldo que ya llegaron a la Iglesia’.

‘Madre Santa, esto es real…’ – pensé. Tratando de no dejar ver mi nerviosismo. Nunca me imaginé como la novia histérica, nerviosa o que llora y hasta ese momento, había sabido manejar muy bien mis emociones. ‘Diosito, ayúdame a mantener mi glamour, por favor’ – me dije.

El corazón me latía a mil por hora cuando llegamos a la Iglesia de Santa Maria del Mar. Alcanzaba a divisar algunas caras conocidas, mientras esperaba la señal para bajar del carro.

Recuerdo a mi mamá abriendo la puerta y tomándome la mano. ‘Quiero que entre conmigo a la Iglesia, mami.’ – le dije. Y fue así, con mi mamá a mi lado izquierdo y mi papá a mi lado derecho, que di el primer paso por esa puerta.

Tum tum, tum tum, palpitaba mi corazón. Entonces, volteé y lo vi. Junto al altar, con su sonrisa en calma. Y mis nervios se disiparon. Caminé tranquila por ese pasillo rojo y fui entregada al hombre de mi vida. Fue justo ahí, ese 10 de Junio de 2006, pasadas las 4 de la tarde; que mi vida se convirtió en nuestra para siempre.

Feliz Aniversario, Miñi!

viernes, 8 de junio de 2012

Too much

Anoche, el papá de una amiguita de Nico me mandó a mi correo un par de fotos del pasado Festival de las Madres. Abrí la primera y sonreí al ver a mi solecito, hermoso y tierno, como es él.



Después, abrí la siguiente y me encontré con esto:


ES EN SERIO? Ya estamos con esto? Coqueteos descarados? REALLY?  A los CUATRO años?

Too much.




jueves, 7 de junio de 2012

Recuerdos con olor a galleta

The piano guys sonando en las bocinas, el sol de la tarde entrando por la ventana (cerrada por supuesto, porque nosotros aca en el desierto horneamos con el aire acondicionado prendido) y 101 moldes de galletas bien lavados fueron el marco de una tarde muy divertida.




Ayer Nico y yo hicimos galletas juntos por primera vez. Un cliché total. Una escena que había imaginado en mi cabeza desde mucho antes de convertirme en mamá. Mi hijo y yo, en mi cocina, escuchando música y conversando sobre la importante discusión que se suscitó en el recreo sobre quién era el dueño del corazón de papel mal recortado que se encontraron tirado en el piso y el abanico de posibilidades infinitas que tendríamos si pudiéramos salir volando de una resortera como en el juego Angry Bird Space. Todo esto, mientras amasábamos con enjundia la masa para galletas.


He tenido sueños grandes, y sueños pequeños. Pero sin importar el tamaño, creo que cada que algo que deseabas se convierte en realidad, tu corazón se reconcilia un poco con el mundo.


Y es, esta Fábrica de los Momentos que opero lo mejor que puedo, la que produce esas realidades que sueño todos los días. Confío en que dentro de muchos años; Nico pueda aspirar el olor a galletas, el olor a pay, el olor a panquequis y diga ‘aah… huele a mi mamá’. Porque cuando huele a mamá, huele a buenos recuerdos, huele a momentos felices de la infancia, huele a un lugar a donde te gustaría teletransportarte sólo una vez más. Por lo menos, así es para mí.



Así que ayer, ignoré mi celular y mis pendientes, y estuve completamente presente en el momento. Amasando, escogiendo moldes divertidos y llenándome de nuestro presente; nuestra maravillosa etapa de cómplices, de aventureros, de aprendizaje.


Y ahí estaba él, mi creación. Usando sus manitas regordetas para moldear mientras tarareaba una canción; despreocupado por el mañana y desprendido del pasado. Viviendo sin prisas, siendo por un rato el Chef Nico, y pensando que no había otra cosa en el mundo que quisiera estar haciendo, más que galletas con mami.


Y yo me perdía en la escena y despertaba cuando esos dos ojitos expresivos movían sus largas pestañas y me decían: ‘Mamiiiiii, ahora cual figura hacemos?’


Logramos las galletas perfectas. El Chef estuvo orgulloso de sus resultados.


Horneamos galletas y con ellas, horneamos un recuerdo más. Un recuerdo que tiene olor, sonido y color específico. Que un día, para él, olerá a mí; y para mi olerá a él.


miércoles, 6 de junio de 2012

Planeando la fiesta

Siento que los últimos meses, han pasado demasiado rápido. Por unas y otras razones, la hemos pasado muy ocupados. Los días, las semanas pasan volando y de repente no hay tiempo ni de sentarnos a reflexionar que el año ya va casi a la mitad.

Pero en medio del caos, de los cambios y del correteo; hay algunas cosas que permanecen en su sitio. Las visitas a la playa, el té calientito los domingos por la mañana en santa paz, las noches de cuento y los tradicionales planes para el cumpleaños de Nico.

Como es tradición y precaución, inicia Mayo e inicia mi trabajo en su fiesta. Y este Mayo no fue la excepción. La lluvia de ideas y las primeras compras de materiales llegaron en tiempo y forma. Excepto que, a causa de vivir tan de prisa, no había tenido tiempo de sentarme a escribir al respecto. Es más, ni siquiera, de abrir la caja.


La tenía en mi mente, todos los días. Y apenas esta semana, decidí que no iba a darle prioridad a otras cosas antes de por fin, sentarme emocionada a ver lo que había llegado. Vivo a la expectativa de esta fiesta durante todo el año. Es el evento más importante para mí y éste, en particular, es mucho más especial y emotivo que ninguno. Incluso, que el primero. Mi bebé cumple CINCO años este Septiembre.


-‘Nico, de qué vas a querer tu fiesta súper especial de CINCO años?’ – le pregunté hace un par de meses. No titubeó mucho.
-‘Rockstar, mami! Quiero que sea de Rockstars!’ – me contestó con su emblemática sonrisa.

No pude estar más feliz y emocionada con su elección… He’s a rockstar indeed. And we’ll rock it out, people.


Este cumpleaños será muy especial. Lleno de colores, de música, de celebración, de momentos felices. La Fábrica de los Momentos de mamá estará trabajando a marchas forzadas durante los próximos tres meses. Mi celebridad, mi sol, cumple sus primeros cinco años de vida. Será un día de alfombra roja… literalmente.



martes, 5 de junio de 2012

Entrena él, entreno yo

(Post escrito ayer lunes 4 de Junio por la noche…)

Finalmente, me siento a escribir en mi escritorio nuevo. Con la tranquilidad y el silencio de tarde-noche, mientras Nico duerme plácidamente en la habitación adjunta.

Un pequeño sueño hecho realidad, sin duda alguna. Un espacio exclusivo para escribir, documentar y leer; a medio terminar. Pero con el orden y la comodidad suficiente para darme la satisfacción de decir escribo desde mi nuevo estudio.

Hace falta mucho por hacer aquí. Pero ha habido otras prioridades. ‘Hay más tiempo que vida’, dice mi mamá. Seguramente, en los próximos días, habremos logrado terminarlo.

Esta tarde, durante la clase de natación, ambos entrenamos para su competencia. Él perfeccionando el ‘una brazada, dos brazadas, tres brazadas, respiro de lado’  y yo, aplicando mis nuevos conocimientos fotográficos.

Tengo unas cuantas semanas más para aprender qué profundidad, qué ISO, qué velocidad es la ideal para tomar la foto perfecta durante su competencia.

Esta fue mi primera foto de la tarde.


Nice, eh?



Una buena toma es más complicada de lo que aparenta. Y yo, no soy más que una novata. Con ambiciones y pasión, pero al fin del día, una novata. Pero no todas fueron malas. (Digo yo...)



Empiezo a entender cosas que no entendía, y a capturar momentos y detalles que no sabía que podía captar. Estas fueron mis tomas favoritas.




No sé si a todo el mundo le pase, pero a mí, toda la información y el sentimiento que una sola foto puede transmitir, me maravilla.



‘Niqui, te voy a tomar muchas fotos durante esta clase. Para practicar lo que aprendí en mi curso del sábado.’ – Y él, ni tardo ni perezoso, posó para mí.


Era tal mi emoción por agarrar mi cámara desde que desperté el día de hoy; que mi lunes transcurrió mucho más rápido de lo que pensaba.




 Hay mucho que mejorar todavía, pero afortunadamente, tengo el mejor modelo. Seguimos entrenando.


lunes, 4 de junio de 2012

Foto y bautizo

Sábado.

Temprano por la mañana (demasiado temprano diría yo), Debra y yo nos aventuramos en la carretera con destino a La Paz. Habíamos buscado un curso de fotografía durante ya mucho tiempo, y por fin encontramos uno. Así que hace tres semanas lo planeamos y este sábado emprendimos la aventura.

No hijos, no esposos, y evitando los celulares, pasamos un día aprendiendo más de algo que a las dos nos apasiona. Ahora, tengo mucho que estudiar, mucho que practicar y mucho que leer. Pues en el próximo curso, nos adentraremos más a la práctica. Y de aquí a entonces, pienso estar bien entrenada para ello.


Llegamos por la noche, cansadas y muertas de hambre, pero satisfechas. Cuando uno tiene trabajo, familia e incontables responsabilidades; aprecia días como estos con mucha más sensibilidad. El sábado me lo dediqué únicamente a mí. A aprender algo en lo que quiero perfeccionarme y superarme, y que es solo mío. Es una buena sensación.

Domingo.

Es oficial. Este pequeño, es mi ahijado por el resto de sus días.


Después de mucho planearlo, las dolorosas platicas pre-bautismales y todo lo demás; ayer Leito pasó a ser parte de las listas de la Iglesia Católica.



Luis, Flor y yo somos oficialmente sus padrinos. Y será mi honor y mi placer formar parte activa de su vida para siempre.


Debido a mi participación en el evento principal, carezco de muchas fotos. Pero esta es sin duda mi favorita.


 Es Junio, sigo sin poder creerlo. El 2012 casi ha llegado a su mitad. Es el último mes de clases. Hay planes divertidos para el verano; pero por lo pronto, nos enfocaremos en la rutina actual. Que sea una buena semana, mejor que la anterior, y que la anterior a esa.


Happy week!

viernes, 1 de junio de 2012

Somewhere great

Junio. Me gusta Junio. Junio es el mes en el que me casé. El mes en el que Luis cumple años. El mes en el que el verano se hace totalmente presente. Y específicamente este Junio, también es el mes en el que me voy a Las Vegas con algunas de mis mejores amigas. Si. Mueran de envidia, los espero.

Listo? Ok.

Hoy en la mañana cuando le di la vuelta a mi calendario, con beneplácito me encontré con esta atinada observación de Bobby Nolte. (10 años de edad).

No matter where you go, you’re still going somewhere.


Es correcto, mi querido Bobby. No importa hacia donde te dirijas, sigues yendo hacia algún lado. Y siendo así, más vale que sea somewhere great.

Digo yo…