miércoles, 20 de junio de 2012

Reencuentros


El miércoles a media mañana entré al aeropuerto de mi paraíso personal con tan solo una maleta y mi bolsa de mano. De manera rápida y sin grandes contratiempos, me encontré sentada en la sala de espera con un par de horas muertas para que mi vuelo hacia Los Angeles despegara.


Volteé a mi alrededor para encontrarme con el ir y venir de viajeros; mientras unos celebraban el triunfo de la Naranja Mecánica sobre Alemania en la pantalla del bar, otros comían y bebían, o compraban recuerdos en el duty free; otros menos afortunados perseguían a pequeños por todo el espacio existente.


No recuerdo cuando fue la última vez que viaje sola, con esa libertad y conciencia de saber que no dependes de nadie y que nadie depende de ti. Seguramente fue hace más de 6 años. Busqué mi kindle y durante los siguientes 60 minutos me dediqué a leer, a tratar de relajarme, a ignorar las llamadas de mi celular que todavía entraban de la oficina y a cambiarme de chip… por los próximos 5 días, volvería a ser únicamente YO. No la mamá de Nico, ni la esposa de Luis ni la gerente de una empresa.  


Finalmente, me subí al avión; desactivé los datos de mi celular (no correos, no whatsapp, no nada) y me dejé llevar. Giré hacia la ventana y le dije adiós temporalmente y en silencio a este desierto que guarda tantas de mis historias.


Después de un par de horas de trámites de migración y espera de maletas; salí por la puerta del aeropuerto de Los Angeles y respiré con los pulmones bien abiertos el aire con olor a metrópoli. Una mano me saludo a lo lejos y mi sonrisa se dibujó de forma inmediata. Andrea estaba ahí, tan emocionada como yo,  lista para retomar la vida desde el punto en el que nos quedamos hace poco más de un año; cuando estuvo aquí de visita. (¿Por qué la gente no sabe tomar fotos? Really? BORROSA?)





Este primer brindis, desató mucho más.


No sin antes hacer una escala técnica durante 8 horas en un shopping mall; al día siguiente, volamos a La Ciudad del Pecado pues otros reencuentros esperaban dentro de The Cosmopolitan.




Es como conectarse a un enchufe de energía. Compartir maquillaje, recordar viejos tiempos, reírnos juntas y una de la otra. Hay cosas que no cambian. Mis amigas son permanentes. Su permanencia me da seguridad.



Festejamos a la Bachelorette.




Viajamos en limosina.


Brindamos una.


Y otra vez.


Reímos.


Bailamos.


Quedaron fotos  y recuerdos para la posteridad.









Los tacones y yo, nos daremos un break por muchas; muchas semanas.


Las Vegas permanece intacta, despierta, en movimiento. (La vista de nuestra ventana en el hotel)


Finalmente, el domingo llegó y la hora de despedirnos también. Algo me reconfortaba al escuchar y repetir: Nos vemos en la boda. Y aunque no hay nada seguro en esta vida; saber que hay fecha concreta para volver a reencontrarnos, me hace sentir mejor. Noviembre es la meta.


Andrea y yo disfrutamos como turistas la mayor parte del domingo. Para volar de vuelta a Los Angeles por la noche, y darnos cuenta, que pasamos 10 horas sin parar de hablar. Intensidad total.




Cansada, adolorida, desvelada, rendida; pasé la mitad del día de antier en el aeropuerto. Ansiosa por regresar a mi cotidiana y tranquila vida. Nada mejor que salirse de casa unos días, para valorarla con mayor fuerza. Un fin de semana histórico, definitivamente. I heart Las Vegas.


martes, 19 de junio de 2012

Back from Sin City

Tengo los pies destrozados, me duele la garganta y le debo a mi cuerpo como 60 horas de sueño… eso solo puede significar que los últimos 4 días de mi vida estuvieron realmente increíbles e intensos.


Vegas was fun.

domingo, 17 de junio de 2012

Su 'Piquers'

No existen reglas o lineamientos que especifiquen cómo es el mejor papá del mundo. Supongo que, para cada niño las necesidades serán diferentes.

Nunca imaginé específicamente la relación que tendrían Nico y Luis. Pero si podía imaginarme ciertos clichés. Luis enseñando a Nico a andar en bicicleta, o a amarrar sus agujetas. Nico subido en su espalda jugando a las luchas y Luis compartiéndole sus conocimientos cinéfilos en algún momento.

Nunca los imaginé rasurándose juntos. Y sin embargo, es una de las actividades favoritas de Nico con su papá. Tampoco creí que le gustaría ser arrastrado un sábado por la mañana a llevar al servicio el carro de Luis y regresarse en camión, caminando colina arriba y abajo hasta llegar a casa. Fue una grata sorpresa escuchar sus zapateados sutiles de regreso por las escaleras faltándole el aliento para decirme: -‘Mami, nos fuimos a una aventura papi y yo!’-  

Ha sido maravilloso ver la manera en como su relación se alimenta con el tiempo cada vez más. Empieza a notarse notablemente esa rotación de papeles entre nosotros. Nico sigue necesitándome y queriéndome con él la mayor parte del tiempo; pero cada vez son más las veces en las que prefiere a su papá para hacer ciertas cosas.

Jugar con papi a los carritos es mucho más divertido que hacerlo conmigo. Es verdad, Luis crea historias mágicas e imaginativas en ese tapete azul en el cuarto de Nico.

Que papi lea el cuento de la noche, no es únicamente una tradición; es más bien un mandamiento. Si Luis no está y lo hago yo, Nico me interrumpe para decir: ‘No, es que papi no lo hace así’ , ‘No vas a hacer las voces como papi?’.

Papi es rrande y muy fuerte. Nico come muy bien porque quiere ser gigante como él. A pesar de no saber leer el reloj, es impresionante como sabe cuando ya se le hizo tarde. Y justo a la misma hora, todos los días pregunta: Ya va a llegar papi, verdad mami?.

Papi conoce todo sobre bichos. No le tiene miedo a las ‘cucurachas’. Papi puede reparar lo que se rompe. Armar lo que está desarmado. Y cargarlo sin chistar durante más tiempo.

Papi no sabe hacer galletas, ni manualidades, ni se toma el tiempo de poner recaditos en el lunch. No le toma muchas fotos, ni se preocupa tanto por documentar su vida. Papi no tiene citas en la playa con él, ni lo enseñó a hacer picnics. Porque esas son cosas que hace mami.

Pero papi está ahí en todas las presentaciones de la escuela, y sus fines de semana son exclusivamente para nosotros. Está ahí para cargar el súper, las sombrillas de la playa y manejar hasta Balandra siempre que se nos viene en gana. Da los mejores masajes antes de dormir y sube todas las mañanas listo con la lecheconpanconpapel.

Hace unos días, me referí a Nico como ‘Piquers’. –Eh? Piquers? No, yo no soy tu Piquers. Soy tu hermosura, mami. Solo papi dice Piquers. Yo soy su Piquers. De papi. Ya sabes.-

Feliz día del padre, Miñi. Espero que TU Piquers, te haya sorprendido con su regalo.




jueves, 14 de junio de 2012

Nuevo lente


Esta aquí! El pequeño 35, como he decidido llamarlo, llegó esta semana para sumarse a la diversión del click.




Un lentecillo de 35 mm que hace magia. Esta fue mi primera foto con mi lente nuevo.




Después, Nico sugirió hacer una sesión de fotos a sus Angry birds.







'Pero por favor, mami! No olvides a Timón, que está dormido con cojín.'




Si, este es el arte fotográfico del que gustamos en nuestro hogar.




Pequeño 35, Mamarazzi tiene muchos planes para ti.

miércoles, 13 de junio de 2012

Cosas de la vida real (Vol. VI)

Es un sentimiento tan extraño el que me provoca ver a amigos convertidos en verdaderos grandes de lo que hacen. Esos mocosos que alguna vez fuimos, ahora convertidos en apasionados de lo que nos gusta hacer. Y haciéndolo bien. Este es mi amigo Andrés, somos amigos desde antes de que yo supiera escribir mi nombre. Es músico. Lo es desde antes de estudiar en el conservatorio, desde antes de grabar discos, desde antes de ser parte de Descartes a Kant. Me encontré esta foto el otro día leyendo un artículo, y me sentí especial. Con esas ganas de decirle a todo el mundo: Yo lo conozco! Es MI amigo! Yo puedo llamarle a la hora que sea! Es un grande!




Hace unos días me encontré estacionado este carro atrás de mi. En un carro igualito a este, Luis y yo nos convertimos en novios. En un carro igualito a este, nos dimos nuestro primer beso. Aaaah, los viejos tiempos…



Cuando escuchaba decir a alguien: ‘Ouch, me engrapé un dedo!’; siempre me había preguntado cómo era posible. Sigo sin saber cómo, pero gente, es posible. Y DOLOROSO.


En unos días más, estaremos como sede del G-20. Mi paciencia sobre este tema se ha agotado. No quiero saber nada más. Quiero que me regresen mi pueblo (si, ya lo considero mío) y mi carretera sin tráfico, sin policías, sin máquinas trabajando. Es demasiado.


El cuarto nuevo es un caos. Pero ya casi terminamos. Fotos muy pronto.


Quien necesita juguetes, cuando poniéndote una caja de cartón en la cabeza te conviertes en robot?

martes, 12 de junio de 2012

Rima: Mis tesoros

Este asunto de tener hijos es una verdadera carrera de resistencia. Resistencia a rendirse ante sus caritas arrepentidas después de una fechoría, resistencia a la impotencia de no poder detener el tiempo, resistencia al no poder aliviar sus gripas.

Es un maratón que nadie nos enseñó como correr. Del que hemos sido espectadores durante toda la vida. Un maratón en el que los corredores son juzgados por otros corredores y el público en general. Un maratón en el que algunas veces,  nosotros mismos dudamos de nuestras capacidades. Un maratón que se compone de distintas estaciones, de diferentes metas.

Hay días buenos, hay días malos. Hay días en los que todos, alguna vez, hemos querido tirar la toalla (y quien diga lo contrario, miente.). Veo a Nico crecer, y me aterra. Me aterra porque el mundo se vuelve gradualmente difícil y complicado conforme vamos creciendo. Entro en pánico al pensar, que tal vez, todavía no he construido suficientes tablas en su templete para poder enfrentarse a la vida.

Pero en días como hoy, Dios me susurra al oído, que todo está bien.


No deseo para mi hijo que todo le sea fácil en la vida. Por el contrario, deseo que aprenda a luchar; pues es la única manera de saborear el triunfo cuando se consigue. No le pido a Dios que le abra a Nico todas las puertas de la gloria, le pido que le de oportunidades. Oportunidad para demostrarse a sí mismo, que lo más valioso que tiene dentro de su corazón, es su auto-confianza.


Espero que pueda entender más temprano que tarde, que quien tiene una cara bonita, un automóvil caro o una cuenta bancaria millonaria no es la persona más afortunada del mundo. Lo es, quien puede encender con su sonrisa un patio lleno de gente esperando su presentación.


Lo es, quien posee verdaderas amistades. Que no se juzgan, que no se traicionan, que no se señalan.



Lo es, quien cree en sí mismo y mantiene un compromiso constante con sus convicciones.


La cuarta rima, fue todo un éxito. Yo, me puse igual de nerviosa que la primera vez. Y he llegado a la conclusión, de que mis nervios serán los mismos toda la vida. Verlo florecer, es lo más maravilloso de este mundo.


Orgulloso y con todo su amor, le entregó su regalo por adelantado del Día del Padre a papi. Una piedra… que a nuestros ojos, se ve como diamante. (El dibujo es un paisaje, de acuerdo al artista)


Lo hiciste nuevamente, hermosura. Con esa sonrisa y esa seguridad que no heredaste de nadie. Que es solo tuya.


Un logro más que colgamos en tu cuadro honor. Un día más, que has hinchado mi corazón. Tu rima fue ‘Mis tesoros’, y nuestro tesoro, eres tú.



lunes, 11 de junio de 2012

Bodas de hierro

Celebramos de manera interrumpida nuestro aniversario durante todo el fin de semana. Pero entre la remodelación del nuevo cuarto (lo sé, it’s taking FOREVER), las tareas habituales del fin de semana y los ratos de juego con Nico, nos dimos tiempo para disfrutar de una buena cena y brindar con champagne por la especial ocasión.


El sábado por la noche, ya con Nico durmiendo, celebramos un poco por adelantado; ese día tan especial que vivimos hace 6 años atrás. Recordando nuestra boda, y recapitulando cuantas cosas hemos pasado juntos desde entonces. Coincidiendo en que ha sucedido muy rápido, y a la vez, al pensar en todo lo recorrido hasta llegar a este momento; cenando juntos en la cocina de nuestra casa, concluimos que ha pasado demasiado, y mucho tiempo.

Son las bodas de hierro, de acuerdo a la tabla. Y al igual que el año pasado, encuentro absoluto sentido en ello. Hemos superado situaciones que nos han fortalecido. Nos hemos convertido en una pareja más fuerte. Significando eso, que también las discusiones, aunque son más esporádicas, son más trascendentes.

Somos de hierro, porque cuando hemos sentido estar a punto de desmoronarnos; la solidez de nuestra relación ha logrado mantenernos unidos. Somos de hierro, porque Dios nos ha mandado pruebas difíciles para superar juntos. Y aunque por momentos, hemos olvidado que somos un equipo, al final, logramos siempre encontrar el equilibrio y perdonar nuestros errores.


El hierro es un metal maleable, y nuestro matrimonio también lo es. Pues hemos aprendido a moldearlo para llegar a la etapa en donde estamos hoy. El hierro es conocido por sus propiedades magnéticas, y llegar a este punto del camino, me convence que existe definitivamente algo inexplicable que nos mantiene unidos.

Ayer por la tarde, mi hermana, siempre en su afán de estar ahí para nosotros; se llevó a Nico con ella. Con el objetivo principal, de que pudiéramos pasar un rato a solas y santa paz. Ver una película era el plan. La verdad es, que nos dormimos durante tres horas. Pues estamos en la etapa de hierro. La dura, la que duele cuando te pega. Estamos en una estación demandante; de mucho trabajo, de muchos desvelos, de mucho cansancio.

Ya habrá tiempo para las cenas románticas fuera de casa, bien maquillada y bien vestida. Para retomar los viajes en pareja, y las citas para ir al cine. Por ahora, celebramos entre vasos de Toy Story y cojines de McQueen. Entre dos celulares que suenan incansables avisando correos laborales. Luchando contra nuestro propio sueño y nuestro propio cansancio para no rendirnos ante la rutina, y hacer que días especiales se sientan como tal.


Bodas de hierro, con dos corazones del mismo metal. Que en los últimos meses, han cambiado trascendentalmente; retomando el principio de todo: las ganas de remar hacia el mismo horizonte. Llegamos a estos 6 años, fortalecidos. Con mucho por aprender y mejorar, pero con la firme convicción de saber, que estamos con quien escogimos y con quien, al final de día, a pesar de todo, nos hace felices.