lunes, 6 de agosto de 2012

Cosas de la vida real (Vol. IX)

* Resulta que tuvimos un pequeño desliz en el comportamiento prácticamente perfecto de Nico hace unos días. Llegué a comer, para encontrarme con este muro rayado con crayola. Más que enojarme, me sorprendí. No solo es que Nico ya sea bastante grandecito para andar dibujando en las paredes, sino que esto es precisamente el tipo de cosas que él no hace. Cuando le pregunté porque había usado mi pared como pizarrón, solo bajo la mirada y me dijo: ‘Lo siento, mami. En verdad, no sé porque lo hice.’


Lo platiqué con un buen amigo, colega en esto de ser papá y me dio un argumento válido: hace un calor miserable y asqueroso, está aburrido hasta las entrañas, Y debe de ser cansado portarse bien todo el tiempo. Estoy segura que no volverá a hacerlo. Después de pensarlo un rato, llámenme loca pero creo que me dio gusto que lo haya hecho. Todo niño debe tener en su historia una pared rayada… saber que se siente. No? Como sea, Nico no tocó el iPad por 24 horas y le tocó limpiar su fechoría.


* Celebramos a Leo el lunes pasado. Celebraremos hoy a su mamá (feliz cumple, amiga). Debía celebrar a mi amiga Bren el sábado y se me barrió. No se me olvidó que cumplía años, pero se me cuatrapeó la fecha, y todo el día juré que era hasta el domingo. Con la pena del mundo y sabiendo que había fallado, le llamé como a las 10 de la noche. Tomo los cumpleaños muy en serio, todos lo sabemos. Me ha pasado tal vez, 3 veces con esta. Evidentemente, no soy infalible. Qué problema. (Sorry, Bren. Realmente, lo siento.)


* Luis comió con nosotros un día de la semana pasada. Esto nunca pasa. Tal vez una o dos veces al año. Una vibra diferente se sintió mientras pasábamos las servilletas y nuestra conversación de dos se convertía en una conversación de tres. Si tienen la oportunidad de comer en familia todos los días, no lo den por sentado. Habemos algunos, que soñamos con esa realidad.


* Nos encantan las Olimpiadas. Hemos visto mucho la tele estos días. La natación y los clavados, absorben a Nico. Mi eterna favorita, la gimnasia.


* De vuelta al agua. Técnicas nuevas. Mi corazón baila al verlo aprender cosas nuevas. Competencia a la vista… hay que trabajar.


* Recuerdan que les comenté sobre mis talentos histriónicos. Ya encontré las evidencias. Heme ahí, si me reconoces.




sábado, 4 de agosto de 2012

Mazatlan – FINAL - recap: Varios

Libros viejos.

Cuando digo que Mazatlán representa para mí un viejo museo de antigüedades, eso incluye mi casa. Específicamente los libreros llenos de enciclopedias, colecciones de cuentos y libros en general; algunos ya amarillos por el paso de los años. Recorrí las repisas, leyendo títulos y recordando lo que alguna vez leí dentro de esos lomos. Me lamenté de saber que a mi hijo no le tocó vivir en los tiempos en los que las investigaciones se hacían a través de la Enciclopedia Británica. Eso le habría gustado, estoy segura. Y me prometí enseñarlo, cuando el tiempo llegue, a buscar y encontrar lo que necesite saber dentro de los imponentes tomos de 20 cm de grosor.


Hice prometer a mi mamá que NO se deshará de ningún libro cuando surgió la conversación mientras cenábamos en mi casa unos días antes de iniciar nuestras aventuras viajeras. Me empezó a decir todo lo que había limpiado y desempolvado. Y yo recordaba cada color, cada libro. Luis me volteaba a ver con ojos de “es IMPOSIBLE que seas tan nerd”; cuando entusiasmada le contaba las horas que me podía pasar leyendo todos esos tomos. Unos para complementar mis tareas y otros, por puro placer. Quien diga frente a mí que Wikipedia es mejor que 25 tomos de una enciclopedia, se arriesga a un golpe. Más rápida? Si. Más conveniente? Seguro. Al alcance de millones? Sin duda alguna. MEJOR? Lo dudo.


Hice alto total en el pequeño espacio en donde descansa nuestra colección de cuentos de Disney. Viejos y olvidados, únicamente utilizados cuando Nico viene de visita ahora. Estuve tentada a preguntar a los involucrados si les molestaría que empacara esos libros y los trajera a vivir conmigo. Pero después pensé que eso sería sacarlos de donde pertenecen. Y preferí dejarlos en paz. Imaginando a Nico, a los hijos de mis hermanos y tal vez incluso a mis nietos, releyendo las páginas de los cuentos que un día leí yo, con las piernas cruzadas en el piso frente al librero.


Papi, Abuelo.

No habíamos visto al abuelo desde que nos sorprendió durante nuestra visita en Guadalajara el pasado Noviembre. Cuanto entró a la casa, Nico lo vio y se le dibujó una sonrisita especial. ‘Hola abuelo!’ – le dijo. Y así, como si no hubiera pasado ni un solo día sin verlo, se sentó con él a jugar. Platicándole, enseñándole sus juegos en el iPad.


La mañana del día que regresamos a Cabo, nos invitó a desayunar. Juguetearon todo el tiempo. Nos despedimos. Empezábamos a caminar hacia el carro de mi mamá, cuando Nico se dio la media vuelta, levantó su manita y gritó: ‘Bye Abuelo!’ – Mi papá giró en ese instante y vi como todo él irradiaba felicidad. Estoy segura, que con esa simple acción, Nico le hizo el día.


Reliquias.

Este carro, es un juguete que perteneció a Luis y mis cuñados. Su abuelita Mica se lo regaló a Nico el año pasado, cuando Nico exploró por primera vez el cuarto que un día fue de Luis y un cesto lleno con pedacera de juguetes. Fue una sensación muy bizarra, ver a mi hijo, en el piso de mi recámara en Mazatlán, jugando con algo con lo que hace algunas décadas jugaba su propio padre.


Recuerdan estos pequeños artefactos maravillosos? Una especie de lupa, donde se inserta el negativo de una foto, que se puede apreciar a contra-luz.


Esta soy yo, en los brazos de mi papá durante una función de circo. Me parece fascinante. I’m a vintage sucker.


La recámara.

Mi mamá acondicionó mi mitad del cuarto para nuestra llegada. Se las ingenió para no mover mi cama ni siquiera un centímetro de su lugar original. Pero a mi lado derecho, estaba una nueva cama. La de Nico. Con decoraciones de Angry Birds en la pared. Y un edredón con motas azules. ‘Que suerte, Bibi! Mi color favorito es el azul! Y me gustan los círculos!’ – le dijo emocionado cuando llegamos. Como si todo fuera una hermosa casualidad…


Mi corcho, todavía con algunas fotos atrás. A un lado, mi repisa. Con curiosidades coleccionadas durante mis viajes en Europa. El mismo edredón. Los mismos colores en las paredes. Mi mamita… siempre preservando nuestra importancia. Asegurándose de mantener las cosas, tal y como las dejamos al partir. No tiene precio.


Lectura nocturna.

Todas las noches hicimos esto.


Fue la perfecta manera de terminar cada día de nuestras vacaciones. Exhaustos, recién bañados y leyendo bajo la luz tenue de la lámpara. Escuchando el tranquilizador zumbido del aire acondicionado, y algunos truenos que prometían tormentas (nos llovió de noche en 3 ocasiones únicamente, no tuvimos suerte de chapotear aún).






viernes, 3 de agosto de 2012

Maza recap: The Sunset

He visto atardeceres en distintos lugares. NINGUNO, se acerca al espectáculo natural que ofrece el Pacífico en este punto del Noroeste.


Desde hace 7 años, me toca presenciarlo únicamente una vez, cada verano. Y siempre pienso lo mismo. Me atreví a dar por sentado esta visión que quita el aliento, en algún momento, cuando podía presenciarlo cualquier día ordinario. Supongo que es relativamente normal. Pero he trabajo mucho en esos errores, en general, de no dar por sentado este tipo de privilegios.


No les voy a mentir… hizo un calor INFERNAL todos los días. Nico resintió el cambio de clima seco a húmedo y su cuerpo lo manifestó. El día que íbamos rumbo a Olas Altas a ver el atardecer, se quedó profundamente dormido en el carro. Cuando llegamos y lo desperté, se negaba a bajarse. Prácticamente lo obligué y arrastré hasta el otro lado de la calle, donde una banca de concreto en el malecón nos esperaba como un asiento VIP para presenciar el magno evento.


Unos minutos después, su actitud empezó a cambiar. Le expliqué que era una oportunidad perfecta para pedir un deseo al Sol (le encanta pedir deseos… monedas en las fuentes, estrellas, lo que sea); y el Sol? Ja! Ese sí que es poderoso, y muy efectivo en cuanto a los deseos. Sus ojitos brillaron pensando en lo que iba a pedir. Y mi cámara se volvía loca tomando fotos de cada suspiro, de cada ave, de cada color que alcanza a captar.


Mazatlán es un lugar hermoso, sin duda alguna. Y cuando no sudas hasta por parpadear, incluso, mucho mejor. Gracias.



Mi hermana le dijo a Nico que hiciera los eslabones de una cadena con sus dedos, y que al meterse el ultimo rayo de sol los ‘rompiera’, para que su deseo se cumpliera sin duda alguna.



Y ahí estaba yo, sentada junto a Nico, incrédula intermitentemente, de poder estar justo ahí. Un verano más, después de mucha oscuridad, recibiendo la brillante y a la vez tenue luz de ese sol que sale todos los días, recordándome que no importa que tan difícil parezca a veces; la vida continua.



Ninguna descripción le pudiera hacer justicia a lo que los ojos pueden ver. Apreté mi cámara con más fuerza, agradeciendo poder documentar con mi lente un poco de esta prueba de que Dios es grande. Y nos da regalos majestuosos. Simples. Sin costo. Para todos. Todos los días.


Y en escasos minutos, esa pelota inmensa y brillante se escondió en la línea azul marino. Nico ‘rompió su cadena’ emocionado y yo en silencio pedí mi propio deseo. Nico lo gritó a los 4 vientos. ‘Quiero conocer al verdadero McQueen!’.


Inhalé una vez más la brisa fresca que reventaba en las olas del pequeño acantilado a nuestros pies; y dejé la electricidad de los colores, los sonidos y la fuerza de la naturaleza se apoderaran de mi cuerpo. Que sanaran mi mente. Y que recargaran las pilas agotadas.


‘Ves? Y tú que no querías bajarte del carro!’ – le dije a Nico dándole un gentil coscorrón. ‘Ya sé…’ – me contestó, con esa voz que me recuerda que su alma es más vieja y sabia que la mía.






jueves, 2 de agosto de 2012

Maza recap: Familia loca.

Esta es mi familia. No toda, solo una parte. Yo no salgo en la foto porque en esta foto solo salen los que están locos.


Ok, miento. No salgo porque yo la tomé. En ésta si salgo yo. Pero no miento cuando digo que todos están locos.


Una de las cosas que más me pesan de estar criando a Nico lejos de mi tierra es sin duda alguna la familia. Yo crecí con mis primos, prácticamente como hermanos. La familia de mi mamá es muy unida. Existe un código, un compromiso entre unos y otros, que sobrevive a pesar de la brecha generacional, la diferencia de opiniones e incluso la distancia de quienes vivimos fuera.


Creo que por eso regreso cada verano a Mazatlán. Tengo más probabilidades de coincidir con mas familia, que en cualquier otra época del año.


Siempre es como un experimento, con Nico. Pues aunque trato de platicarle detalles de todos los miembros de nuestra familia y enseñarle fotos, nunca se que esperar. Especialmente, en esta ocasión, que ya no era tan bebé como años anteriores, tenía mucha curiosidad e incluso nerviosismo, sobre cómo iba a comportarse. La realidad es que para él, son personas relativamente desconocidas. A las que ve una o dos veces al año con mucha suerte. Pero la sangre llama, dicen por ahí.


No sé si suspiré de alivio o de pena, cuando lo vi girar como trompo entre unos y otros; sin hacer pausa para respirar mientras les contaba todos los detalles de su vida y aventuras por venir, historias de sus Angry Birds –que jura en su imaginación que realmente suceden- y les presentaba a su carrito de McQueen como un viejo amigo suyo. ‘De donde salió así de… social, eh?’- me preguntó mi primo adorado. ‘No tenemos ni la MENOR IDEA, primo.’- le contesté sinceramente.



La recámara de mi mamá se convirtió en una jungla cuando todos los pequeños se concentraron dentro. Mientras afuera, los adultos se ponían al corriente, recordaban las mismas historias que siempre cuentan; mismas que por alguna razón no me molesta escuchar una y otra vez cada año.


Y me puse a observarlos a todos. Mis tíos y mis tías, riendo tras las inevitables arrugas que se formaban en sus rostros. Creo que nunca había caído en verdadera cuenta de que no únicamente mis primos y yo crecimos… los años también han pasado por ellos. Y mientras estudiaba el movimiento de todos los que se concentraban en esa sala, sonreí para mis adentros pensando: No cambian… Ninguno. Todos. Igualitos. Se ríen igual, se mueven igual, hacen los mismos gestos, se comportan como lo esperaba.



Ves? L-O-C-O-S


Fueron dos días de intensa dosis familiar. El viernes, para celebrar el cumpleaños de mi prima Caro. El objetivo principal de esta reunión anual. Me encanta esta foto.



Nico se sentó sin pensarlo en una mesa con sus primos. Yo al otro extremo del restaurant. Y entonces entendí, que mi hijo tiene lo mejor de dos mundos. Dos familias. Una vida que se llena en el día a dia con la familia que hemos formado en su tierra. Y la oportunidad de crear sus propios recuerdos de verano, siempre rodeado de su familia de sangre. Ambas importantes, ambas presentes en su historia. Ambas diferentes.


Hubo risas.




Hubo abrazos.



Hubo baile.




Hubo el reencuentro de una familia fuerte, que ha sobrellevado difíciles experiencias y maravillosos momentos. La partida de integrantes muy queridos, enfermedades, logros y éxitos, la alegría de recibir y darle la bienvenida a nuevos miembros del equipo. (Ella es Melanie, la más pequeña de la familia… por el momento.)


Al día siguiente, Nico y yo regresamos a casa. Cansados y listos para volver a nuestra vida normal. Dejando congeladas las despedidas, y deseando repetir noches como la anterior, por el resto de nuestros veranos.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Keep it clean, people.

Yo creo en el karma. Yo cuido mi karma tanto como me es posible. También creo que el karma se extiende más allá de una vida. Que lo que acumulamos en nuestras vidas pasadas, venimos a pagarlo en esta o la vida que sigue. Por eso, cuando considero que algo es injusto, o que a cierta persona le están sucediendo cosas que no merece, pienso: ‘el karma, no perdona ni olvida’. Es la única explicación que puedo encontrarle a muchas cosas.

La buena noticia, es que todo esto nos permite evolucionar. Y finalmente, es para eso que estamos aquí… nuevamente. No sé cuántas vidas terrenales he vivido ya; lo que si se, es que mi intención es que esta sea la última, señores. Es hora de volar más alto, a mejores dimensiones.

Es primero de mes. AGOSTO YA. [Insertar suspiro de impresión]. La frase sabia de este mes, nos la comparte Rachel McCullough, de 9 años de edad.

“What I’ve learned in life is that if you want something real bad, you have to keep your room clean.”


Es correcto, Rachel, muy correcto. No podemos esperar que las cosas buenas lleguen a nosotros, solo por existir. Es necesario mantener un historial limpio, cuidar el karma. Es un hábito. Un modo de vida. La realidad es que no importa que tanto deseemos algo, nunca sabemos si lo alcanzaremos. Créame, yo sé de eso. Pero aun así, vivir la vida con rectitud siempre nos traerá recompensas. Yo trabajo en la mía.

Keep it clean, people. Keep it clean.