Un resumen de lo más relevante que sucedió en estas semanas
de ausencia. Ponte cómodo.
Boda por whatsapp
Mi amiga Carola se casó el pasado 28 de Febrero en la Ciudad
de México. Fue una ceremonia civil muy sencilla seguida de una comida en
familia en un restaurant. La situación no se prestaba para que nosotras, sus
amigas de toda la vida, estuviéramos presentes… técnicamente. Pero es aquí
cuando la tecnología juega a nuestro favor. Y sí, tal vez no estuvimos
físicamente presentes, pero eso no nos impidió estar cerca y celebrar con ella
a cada paso.
Desde que la maquillaban temprano ese día por la mañana. Durante la ceremonia civil.Y muy importante, el brindis.
Así, desde la India, San Diego, Guadalajara, Mazatlán y
Cabo; brindamos a su salud y le deseamos un matrimonio largo y feliz a lado de
su ahora esposo.
Nuestro chat de whatsapp se convirtió en la que hubiera sido
una mesa escandalosa y feliz, celebrando que una más de nosotras, cae en las
trampas del amor.
Amiga, te quiero. La celebración en vivo sigue pendiente.
Pero hay más tiempo que vida. No desesperemos.
Amor apache.
No sé si todas las relaciones entre papá-hijo sean como la
de Luis y Nico. Pero entre ellos, el amor apache es la cosa más real que
existe. Se pelean, se contentan, se hacen enojar a propósito, se acusan, se
hacen llorar (bueno, Luis a Nico). Y al final, se divierten como enanos juntos
todo el tiempo.
Perseverancia.
Con pocas cosas he visto a Nico tan dedicado como a intentar
pararse en la tabla por sus propios medios. Lo vemos caerse y levantarse una y
otra vez e intentarlo de nuevo.
Lo veo ir y venir entre las olas, tragando agua y
escupiéndola. Frustrándose en ocasiones, pero mayormente, disfrutándolo.
No sé cuánto tiempo le vaya a tomar tener el equilibrio o la
técnica necesaria para lograr lo que quiere, pero verlo intentar hasta el
cansancio es un privilegio. El día que lo logre, va a ser increíble y
absolutamente conmovedor.
No te rindas nunca, pequeñito. Ni con esto, ni con nada. Los
límites no existen.
Los cumpleaños de Marzo.
Primero, celebramos el de Bibi a la distancia. Estas son las
ocasiones en las que la tecnología se vuelve una bendición. Pudimos estar en
contacto todo el día. Por la mañana, fue a desayunar con sus amigas; y su ramo
de rosas de cada año, llegó justo para sorprenderla a medio desayuno. Nada
reemplaza un abrazo y poder estar con ella ese día, pero las sorpresas ayudan.
Al día siguiente, celebramos el mío. Con muy bajo perfil y
con la mayor cotidianeidad posible. No
soy muy afecta a celebrar mi cumpleaños en grande, pues prefiero guardar las
pompas y platinos para Septiembre. Aun así, los que te aman siempre te hacen
sentir especial. Y especial me sentí, con llamadas hasta de La India; entregas
especiales de flores, pastelitos y globos en mi oficina. Un delicioso pozole
durante la comida y el deseo al apagar las velitas de mi pastel con mi
solecito.
Recién desempacada de mi viaje, la antorcha cumpleañera
siguió con mi hermana. La verdadera celebración ha sido pospuesta por
cuestiones médicas, pero con un poco de suerte, este fin de semana finalmente
concretaremos su regalo de cumple. Tengo un post listo para ella que mi infección
ya no me permitió colgar, y que puede ser visto ahora con fecha del 10 de
Marzo. Aquí.
México lindo.
Mi viaje de trabajo tuvo su sede principal en la ciudad de
León, Guanajuato. No perdimos la oportunidad de pasearnos por sus calles
pintorescas y de visitar la imponente catedral que se levanta justo en el corazón
y centro de la ciudad.(Fotos de iPhone que no hacen justicia).
Qué país tan hermoso y lleno de paisajes únicos tenemos. León
es una ciudad que vale mucho la pena conocer.
Primera tarea de investigación.
El mundo se volvió bizarro el día que Nico llegó de la
escuela y abrimos su control de tareas para encontrarnos con su primera
investigación. Lamenté una y otra vez no tener una enciclopedia en mi casa para
poder enseñarle las maravillas que se encuentran dentro de una. Hubo que
limitarse al infinito mundo del internet.
Fue así, que Nico hizo su primera investigación sobre el
lobo gris mexicano y alcanzamos una cumbre más; las tareas se vuelven más
profundas y complicadas y por un momento pude imaginármelo sentado en esa misma
mesa estudiando para sus exámenes finales de la preparatoria. El tiempo no
tiene modales.
Dientes y ajedrez.
En estos días también perdimos un diente más. Pero reporto
con singular alegría que también recuperamos uno, ¡por fin empiezan a salir!
Por otro lado, la nueva obsesión es el ajedrez. Flor le
enseñó a jugar a Nico una tarde, y ahora solo piensa en eso. Reta a quien se
deje, y los que saben (yo no juego ajedrez) me informan que de hecho, hay que
poner atención, porque si te descuidas te gana.
Balandra.
Planeamos un getaway
a Balandra para celebrar nuestros cumpleaños. El getaway lo hicimos justo en medio de mi “estoy tomando antibióticos
y ya casi me alivio, VÁMONOS” y mi “creo que los antibióticos no sirvieron, llévame
directamente al hospital llegando a San José”.
Pero Balandra, siempre cumple.
Y para ser honestos, de mis dos semanas de enfermedad,
fueron las horas que pasamos en ese paraíso durante las que me sentí mejor. A
pesar de no haberme levantado de la silla de playa en todo el día más que para
tomar algunas fotos.
En las buenas y en las malas, siempre existe este lugar. Donde
termina la Tierra, donde comienza el Cielo.
Fans.
Entre un día y me encontré con Nico practicando su tarea de
piano con un grupo de fans bien alineados y debidamente ensombrerados.
Ojalá nunca pierda esa imaginación. Y esa capacidad de hacer que las cosas sucedan. ¿Quieres
público? Haz tu público. Y seguro que
si tuvieran manos con que aplaudir, esos pájaros se hubieran deshecho en
aplausos.
De vuelta al agua.
Cristo bendito nos hizo el milagro y la pregunta “¿ya casi
voy a volver a nadar?” llegó a su fin la semana pasada. Nico está de vuelta en
sus entrenamientos y decir que está feliz es poco.
Volver a esta rutina me hace sentir de nueva en ritmo. Asocio
estas tardes con nuestra normalidad, con el verano, con el ritmo que llevamos
normalmente.
No puedo creer que ya estemos de nuevo en temporada de
entrenamientos. Tiempo, tiempo, tiempo ¿a dónde te vas?
Este año hay programadas varias competencias, muchos días de
trabajar duro en el agua y de aprender nuevos estilos de nado.

