jueves, 17 de febrero de 2011

Cuando los años no perdonan y te lo demuestran...

Nunca he ocultado mi edad. Ni me he quitado años, de hecho, te comparto orgullosa que en unas dos semanitas mas, estaré cumpliendo 29 años de edad. Esto me pone, básicamente, según la INEGI casi en la justa mitad promedio de mi vida terrenal.


He disfrutado todas las etapas de mi vida. Las he vivido intensamente, dramaticamente (pues todo adolescente lo es) y así, he sabido decirles adiós cuando llegó su momento. Me molestan los dinosaurios que se han quedado estancados en sus 21, y siguen antreando cada fin de semana como si fueran a ponerles falta si no van. Aquí vale la pena aclararle a mi mamá, que efectivamente, a mis amigas y a mi, SI nos ponían falta en el ya desaparecido Frog's si no íbamos cada sábado durante la época del Y2K, por lo que efectivamente, ahí estábamos puntualitas luciendo nuestros mejores jeans ajustados y blusita coquetona.


Si las fotografiadas ven esto, probablemente se van a enojar por andar publicando estas joyas...

Henos aquí a nosotras, un buen sábado del año 2000.

Dicho esto, hombres y mujeres con síndrome de Peter Pan: estar treinton o casi treinton y seguir aferrándose a los días de veinte, NO es cool, NO es sexy; y honestamente, es bastante patético y penoso. Superenlo, acepten su edad y sigan adelante. Gracias.

Pero bueno, me estoy desviando un poco... Hace apenas unos dos años, ni siquiera me pasaba por la mente, el hecho de pensar, que mi vitalidad y mi energía estaba en los inicios de su decadencia. Pero, es un hecho que, los años no perdonan y te lo demuestran en cada oportunidad dada. Estos son algunos de mis ejemplos:

* Las verdaderas crudas, las he conocido después de mis 25 años. Mi cuerpo es intolerable a las borracheras (tristemente, la segunda cerveza me emborracha), y la recuperación total toma de 3 a 5 días. No miento. Y si, muchos podrían pensar que es la falta del famoso "callo" -que alguna vez tuve... y muy bueno- y mientras estoy de acuerdo que puede influir, la realidad es que el cuerpo no perdona, y no importa que tan bueno eras para el aguante, JAMAS volverás a ese ritmo... COMPROBADO: los años no perdonan.

* Mi peso, nunca me ha importado. Es decir, subir de peso, nunca me ha importado. Probablemente porque he mantenido el mismo promedio de peso durante los últimos 10 o 12 años de mi vida (exceptuando mi intercambio a Francia, tiempo en el que subí 12 (si, DOCE) kilos). Después de mi embarazo, quedé aun más delgada de lo que estaba antes de embarazarme (y no es presunción, de ninguna manera). Todavía tengo pantalones de la prepa que me quedan y que uso (ya se, debería renovar mi guardarropa) pero aun así, hoy por hoy, y usando la misma talla, NADA se ve como alguna vez se vio. No digo que se vea mejor o peor, pero definitivamente se ve diferente. Y es una realidad, me es mucho más fácil subir uno o dos kilos ahora, de lo que me fue en mis tiempos mosos... COMPROBADO: los años no perdonan.

* Tengo a mi cargo, la persona que trabaja en la tienda de souvenirs de mi lugar de trabajo. Es una niña de apenas 18 años cumplidos. Verla a veces me hace sonreír, pues me recuerda mis días de adolescente. Otras veces, a mis oídos les es difícil tolerar sus desibeles (porque los adolescentes gritan tanto?!). Cada fin de mes, cuando me ayuda a hacer inventarios, me deprimo un poco. Mientras ella levanta cajas llenas de mercancía con toda agilidad, a mi me cuesta trabajo; no mucho, pero me cuesta. Y es casi 100% seguro, que al día siguiente yo tenga dolor de espalda. Puedo jurar, que ella ya ha olvidado lo que cargó el día anterior. Y no es que me considere débil, tengo un hijo de casi 20 kilos de peso, al que cargo dormido y despierto, de manera regular; por ende, mis brazos están tonificados pero la edad no tonifica... COMPROBADO: los años no perdonan.

* Mi idea de un sábado perfecto incluye 3 cosas básicas: una cama, una tele y una buena cena. El sólo hecho de considerar la idea de salir a parrandear, me causa una tiricia indescriptible. Si pudiera, me iría a dormir a las 7 de la noche (y lo he hecho). En mis años energéticos, mi lindo cuerpecito aguantaba desveladas continuas de jueves a domingo hasta las 4 de la mañana, EN TACONES... COMPROBADO: los años no perdonan.

* En los 90's e inicios del nuevo milenio, mi guardarropa para "salir" era amplio, variado y colorido. De cantidad de zapatos, mejor no hablamos. Salir desarreglada de mi casa, era verdaderamente, algo imposible. Podría andar en pants, pero por extrañas razones, no caía en la fodongues. Actualmente, salgo a tirar la basura en las mañanas en mi elegante pijama; mi colección de zapatillas se resumen a dos pares y mi guardarropa para "salir" es nulo... COMPROBADO: los años no perdonan.

Pero aquí viene la parte bella de crecer -o envejecer- mera semántica. Mientras que a mis 17, 18 o 20 años, poseía tal vez (está bien... es un hecho) muslos mas tonificados, energía inagotable y una cintura bien marcada; la seguridad en mi misma era tan vulnerable como la estabilidad de un niño aprendiendo a caminar. Si bien, nunca me he guiado por lo que piensen los demás; las criticas y opiniones de otros SI tenían una influencia sobre mi. La incertidumbre estaba siempre a la orden del día: qué voy a estudiar, le gustaré a Luis (ja!), que me voy a poner en la noche?!, me irán a regañar?, etc, etc, etc.

Ser adulto es difícil, pero ser inexperto adolescente también lo es (y no digo que yo sea un adulto experto, pero he mejorado con el tiempo). HOY soy feliz con quien veo en el espejo, a pesar de la falta de maquillaje. HOY gozo de una estabilidad que no cambiaría por mi antigua cintura. HOY veo la vida con una perspectiva amplia. HOY mi espiritualidad y mi paz son parte de mis virtudes.

Así que es cierto, los años no perdonan y pasan factura. Pero los años también nos regalan experiencia, sabiduría, relaciones sólidas, madurez y seguridad propia. Por lo que es cierto... pasan los días y ni yo ni tu ni nadie está haciéndose más joven; pero como todo, la juventud es relativa. Y si me preguntas, te contestaré orgullosa: Tengo casi 29, soy joven, bella y fabulosa.

Ps. El lunes reanudo mis caminatas!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Relatos de un 14 de Febrero y los dias posteriores

La mañana del lunes, la parte de mi que estaba dormida (pues hace mucho que mi cuerpo y mente no duermen en su totalidad) abrió los ojos, retiro con cuidado el pequeño codo, que no se siente tan pequeño cuando lo tienes incustrado entre la costilla y el abdomen, y agazapada y de puntitas para no despertar al príncipe de mi castillo, bajé a ajustar los últimos detalles de la canasta que iba a llevar para compartir con sus amigos.



Todavía insegura si debía mandar a Nico a la escuela o no, pues ya se le veían rastros de una buena gripa, subí al sonido de los gritos -"Mamiiii, quiero leche con pan con papel!"- (definición para su desayuno tradicional que incluye una leche de cajita Minute Maid de chocolate o su vasito de leche de vainilla y un pan tostado enredado en una servilleta para que no se queme. Muy claro no? Leche-con pan-con papel).

Sale Luis de bañarse enrredado en su toalla azul descolorido y le hago señas para que se traiga el carrito hot wheels de 12 pesos que un día antes compramos para Nico en el super. Feliz día del amor!!! le dijimos mientras lo besábamos. "Oh, wow, rrrrracias papis!"

Raras veces Nico se levanta con entusiasmo y alegría para ir al Kuwi; este fue uno de esos días. Por lo que hice a un lado mi instinto de madre protectora y así nos fuimos, con todo y moquitos escurriendo al festejo de Valentine's day. Pensé que era un día especial y la ocasión perfecta para que Nico empezara a comprender mejor, que ese día, celebramos el amor y la amistad en grande.


Llegamos al kinder para entrar a un patio peculiarmente en movimiento. Niños por doquier, corazones rojos y cartitas pendiendo de unos tenderetes sobre los arboles y las respectivas mesitas de convivio por grado y grupo. Nico, orgulloso, sonriente -y un poco moquiento- postró su canasta junto a las otras, moviendo a un lado a todo aquel que se quisiera acercar a mitotear. A lo que rápidamente reaccioné al explicarle, que todo el asunto se trataba de compartir; a lo que no muy convencido asintió.


Un séquito de fotos siguieron en los siguientes 15 minutos. De las que lo más rescatable, fue esto:


Siempre he querido recordar las caras de mis maestras en el kinder, puesto que las de la primaria si las tengo muy presentes; pero no lo logro. Decidí ahorrarle esa incógnita futura a Nico, por lo que les presento a sus actuales maestras. Miss Diana arriba, Miss Lily abajo - respectivamente.


Me fui, no sin antes informar e instruir a sus maestras de la inminente gripa por llegar de Nico y les pedí que por favor me llamaran, si acaso empezaba a moquear demasiado o sentirse mal. Pero la mañana transcurrió sin mayor novedad.

Dos pupilas dilatadas por el azúcar me recibieron al mediodía al recogerlo en el kinder. Mi hijo, hemos de saber todos, es de muy buen diente; por lo que ni los tres kilos de dulces y panquecitos que debió haberse comido lo limitaron para sentarse a la mesa y comerse dos milanesas con ensalada de papa.

Un episodio maravilloso sucedió a la mitad del camino, entre el recibimiento de las pupilas dilatadas y la llegada a casa para darse el festín que se dio. Mientras manejaba con él rumbo a la casa, ocurrió esta conversación:

YO: Nico, vamos a cenar hoy por el día del amor?

NICO: Siiii, pizza mami!!!

YO: Tu me vas a invitar?

NICO: No mami, tu me invitaste...

YO: Que si tu vas a pagar, así se dice "invitar"...

NICO: Ah... si mami, yo te pago con dinero de mi cochinito!

Sobra decir que mi corazón se derritió y se deslizó hasta los frenos del carro, mientras esperábamos que el semáforo cambiara a verde. A raíz de esto, un nuevo proyecto llego a mi mentecilla... hoy compraré un cuaderno, en donde escribiré todas estas conversaciones maravillosas y atesorables entre mi corazoncito -aka Nico- y yo.

Llegamos a la casa para encontrarme con la terrible de noticia de que mi lavadora -q.e.p.d.- se desconchinfló. La realidad es, que la pobre jamás sirvió sus propósitos de manera eficiente, pero decidí darle oportunidad de servirnos hasta que no pudo más. Este trágico 14 de febrero, mi lavadora cromada, le dijo adiós a la feliz vida que le dimos. Dicho esto, y considerando que la lavadora es fundamental en cualquier casa donde habiten niños (que estoy convencida que traen integrado un imán hacia las manchas desde el nacimiento), llamé vertiginosamente a mi amado esposo para darle la infortunada noticia y demandarle su apoyo económico y moral para adquirir esa misma noche un reemplazo para la occisa en cuestión.

Pasadas las 7.30 pm y ya con un Nico más griposo y constipado; nos dirigimos velozmente a la tienda de electrodomésticos, mejor conocida como Elektra, para probar suerte en busca de mi sueño dorado: una lavadora industrial, con 16 kilos de carga, con aspas agresivas y removedoras de mugre... HAPPY VALENTINE'S TO ME: We found it. Por una no tan módica cantidad, que Luis resignado tendrá que pagar al corte de su tarjeta de crédito. No abonos chiquitos, no cómodas mensualidades, soy dueña absoluta y total de la muchachona.

Acto seguido, nos dirigimos ya con dudas por la gripa de Nico, a culminar el día de los corazoncitos con una cerveza y una pizza en un conocido lugar del pueblo (cof, cof! mi recinto laboral). Un lunes extrañamente ocupado para el restaurant, supongo que precisamente por la celebración. Nos sentamos, ordenamos y entre la espera y las conversaciones con mi hermana y Luis, nos tomamos la foto del recuerdo.

No sé si fue buena o mala suerte, pero resulta que después de un buen rato de no ver venir mi pizza con salsa pesto, hago señas a una de las meseras con gestos de "muero de hambre". Minutos más tarde, se acerca a nosotros con cara de pena y angustia para decirnos que habían olvidado meter nuestra orden. Digo que no sé si fue buena o mala suerte que fuera con nosotros y no con algún cliente externo, al que pudieron arruinarle su cena romántica. En nuestro particular caso, lo tomamos con filosofía y Luis y yo (ya con Nico dormido en mis piernas) platicamos largo y tendido, de relevancias e irrelevancias.

Viendo la escena en retrospectiva, sonrío. Pues si hace 10 años, algún cristiano me hubiera dicho que iba a estar celebrando mi San Valentín en Los Cabos, con un bebé en las piernas y brindando con mi esposo con un vaso de Sprite, no lo hubiera creído... Sí que nos han cambiado los 14 de Febrero... ahora en la mesa se asoma un jugo en lugar de una rosa o una romántica vela. Maravilloso, si me piden mi opinión.


Puesto que tuvimos nuestros años mosos, Luis y yo. En los que el 14 de Febrero era un GRAN acontecimiento; que incluyeron regalos, flores, globos, fotos de pareja y mucha cursilería, miel y romanticismo.

Ahora nuestro romanticismo se reduce a un equipo de dos -bien sincronizado- trabajando en conjunto para disfrutar una cena sin embarrar de salsa al niño que duerme en nuestro regazo... It doesn't get better than that, people.

Por ahí de las 11 de la noche, ya estábamos de vuelta en casa. Niño en pijama, bien tapado en su pseudo-cama (o sea, su cuna sin barandales, muy proxima a ser jubilada). Yo haciendo mi ritual nocturno de las cremas y Luis comiéndose el postre que nos regalaron por la penosa situación de la comanda olvidada.

Me acuesto rendida después de un arduo día de emociones (mi lavadora murió, ¿recuerdas?), cierro mis ojos, y apenas cuando siento que he dormido 30 segundos, aparece mi Nico, con nariz tapada, ojos llorosos y calentura de 38.3 grados. Salgo de mi cama de un brinco, tomo unas toallas con agua para ponerlas en su frente y pancita, y me digo a mi misma "Mi misma, esto me huele a infeccion y no resfriado". Y así transcurrió la noche, no sin antes tener un fuerte ataque de tos (ah si, yo también estoy enferma) que me hizo devolver la pizza que tanto tardó en llegar a mi boca.

Sale el sol, pero la fiebre de Nico sigue terqueando. Llamo a las 6.30 am a mi santo tío Miguel -el pediatra- para platicarle la tragedia en la que estoy envuelta. Receta en mano, mando a mi hacendoso y dócil marido a la farmacia a las 7 am en punto. Y con 20 minutos de sueño en mi haber de la noche anterior, le mando un mensaje a mi jefe para decirle que llegaré un poco tarde. Elsa entra por la puerta y le entrego a Nico como paquete, me meto entre mis sábanas tratando de conciliar el sueño por lo menos unos veinte minutos. Por supuesto, profundo fracaso. Trato de concentrarme en dormir, no pensar -"tengo que pagar la nómina, tengo junta a las 11, por qué no se le baja la fiebre a Nico, que no se me olvide que faltan tortillas, etc, etc, etc" - Me arrastro resignada hacia la regadera, me asusto al ver mi imagen fantasmal en el espejo, me ensarto unos jeans y me dirijo a la oficina; no sin antes besar la ardiente frente de mi hermosura, diciéndole cosas bonitas y prometiéndole que para cuando regrese mami a comer, él ya va a estar mucho mejor.

Durante mi trayecto, empiezo a escuchar una campanita. 'Las campanas del sueño' bromeo conmigo misma y sigo mi camino, mientras la mentada campana sigue sonando y yo no tengo ni energías ni deseos de averiguar porqué. Doy tres vueltas buscando estacionamiento, por fin un viejito decide salir de su espacio y me estaciono a como Dios me da a entender. Pongo la P (de parking) en la palanca y cuando estoy a punto de darle vuelta a la llave, me doy cuenta del foco rojo encendido en mi monitor... reserva de gasolina ON. Pienso: "mira, la campanita tenía sus razones".

Prendo mi computadora para empezar a trabajar, sacudo mi cabeza, me tomo una coca y me tallo los ojos mientras trato de no quedarme dormida. Hago lo que puedo y regreso a comer (sin olvidarme de las tortillas, pero sí de echar gasolina) para encontrarme con un Nico ojeroso y con nariz roja... el antibiótico no ha hecho efecto. Meto a la regadera su hirviente cuerpecito mientras tiembla de frío y el corazón se me hace chiquito. Medio como y regreso a la oficina a terminar pendientes lo más rápido que puedo, para poder volver a casa con mi bebé enfermo.

Y asi transcurrió la tarde, entre kleenex y compresas de agua fría. Nico medio viendo la tele, medio duermiéndose; y yo contemplándolo con tristeza e impotencia por no poder hacer nada para hacerlo sentir mejor. Pasadas las 7 pm de vuelta a la regadera, con 38.7 de temperatura y, dispuesta a hacer lo que sea para que mejore, con ayuda de Luis le ponemos un supositorio; a lo que mi pequeño valiente solo responde con un gesto en sus cejitas. Se acurruca en mi pecho y entre viendo "Toy Story 3" y mis caricias, cae rendido ya un poco menos constipado.

Rezo por que sude por fin la maldita calentura, pero cuando siento que empieza a hacer efecto, el termómetro me vuelve a marcar más de 38 grados. Y asi, pasé en vela parcial la noche, entre dormitando y checando su frente. Con su rodilla incrustrada en mi espalda a ratos, sus manitas sobre mi cara y su respiración a medias por la nariz y a medias por la boca.

Se levanta el sol y despierta un Nico de mejor semblante. Todavía atarantado por las casi 48 horas de calentura, que parece que ha cedido por fin a los efectos del antibiótico. De nuevo, dolorosamente me levanto a empezar el dia, que espero, por todos los santos, que sea mejor que el anterior.

En fin... Si algo tuviera que decirle a mis hombres relativo al 14 de Febrero. Esto sería apropiado:

Querido Nico,


Verte enfermo es un castigo y agonía indescriptibles. Pero reconozco que me encanta sentirte aún más cerca y apegado a mi cuando te sientes mal. Juro que las noches en vela no me importan mientras tu estés mejorando. Tuvimos un buen 14 de Febrero a pesar de los baches del día. Pues me regalaste tu amor un día más, y me recordaste cuánto has cambiado mi vida; cuán mejor la has hecho. Alíviate pronto, precioso bebé. Pues los días por venir están llenos de diversión y de momentos felices. Te amo loca y desquiciadamente.



Querido Miñi,

¿Recuerdas esos Días de San Valentín en donde éramos sólo tu y yo? ¿Cuándo todavía éramos unos estudiantes en quiebra que ahorraban por meses para acompletar junto con el "domingo" lo que costaba una cena decente? Yo sí los recuerdo... con nostalgia y felicidad.

14 de Febrero de 2004 (hace 7 años, holy guacamole!
Tengo otras mas viejitas pero mi ceja mal sacada y tu vello facial dejan mucho que desear)

Fueron buenos años ¿no? Pero sé que tú al igual que yo, no los cambiarías por lo que hoy tenemos. Porque veo con asombro como la vida pasa y el amor crece. Como los globos y los osos de peluche se van haciendo menos... y los 20 minutos de tele juntos por las noches se van haciendo más. Ya vamos en escasos meses para 11 años juntos... es algo para alardear. Pues no ha sido siempre fácil, o armonioso ni perfecto; pero aquií seguimos, buscando el balance entre lo que fuimos ayer y lo que somos hoy... y me gusta. Gracias por las flores. Te amo.



lunes, 14 de febrero de 2011

Yo amo

Aunque para muchos pueda parecer un ridículo cliché lleno de propósitos mercadológicos, yo aplaudo que exista un día especial para celebrar el amor.
Pues es cierto, deberíamos celebrarlo a diario. Y ser felices, y decirnos cuan importantes somos los unos a los otros, y vivir en armonía, y disfrutar lo que hacemos... pero eso es una utopía. Y va mas allá de nuestras capacidades como seres humanos. Es irremediable, parte de nuestra naturaleza se basa en siempre querer algo más... algo que no tenemos, y si bien, el quejarse es un comportamiento adquirido, es demasiado difícil dejar de hacerlo sin fallas, todos los días.




Pero hoy, hoy SI nos brinda la oportunidad... el pretexto perfecto para decir las palabras, que a muchos les cuesta decir (no es mi caso). Estas dos palabras mágicas, para unos tan difíciles de repetir... para otros, convertidas en rutina. Hoy me desperté con la energía suficiente para sonreír en lugar de quejarme, para disfrutar lo que tengo en lugar de desear más... Hoy, simplemente, YO AMO.

YO AMO el despertar casi volando en una esquina de mi cama, porque Nico se escurrió entre las cobijas y amaneció abrazándome.

YO AMO que no importa cuan cansado, cuan molesto, cuan apurado esté Luis en la mañana; siempre le hace lugar a un beso para despedirse y desearme un buen día.

YO AMO el paraíso donde vivo, y agradezco al destino el haberme guiado hasta aquí para echar raíces y hacer crecer el árbol de mi vida.



YO AMO el día de ayer, en el que en familia celebramos el amor, la amistad, la vida, la oportunidad, el tiempo.


YO AMO a mis plantas, a mis flores y a mis árboles. Ellos me hacen una mejor persona.



YO AMO que nuestra tradición del Día del Amor incluya el mar, la buena comida, el ritmo de la música y la excelente compañía.



YO AMO sonreír con mis amigos para una foto que quedará para la posteridad.



YO AMO ser testigo de como Nico entiende el concepto de amistad a su corta edad.


YO AMO saber que mi hijo celebrará con sus amigos el día de la amistad. Compartiendo comida, intercambiando mensajes de amor.



YO AMO ver a mi hijo sonreír, y gritar, y ser feliz.


YO AMO ver crecer a mi familia en estas arenas, junto a este mar y bajo este sol.


YO AMO las llamadas de mi cuñados los domingos. Los mensajitos por celular con mi hermano y la presencia diaria de mi hermana en mi vida y la de mi hermosura.


YO AMO saber que envejeceré junto a él... pues eso significa que tengo el tiempo suficiente para conocerlo más, aceptarlo más y sobre todo, amarlo más.



Pero sobre todo, YO AMO saber amar, saber demostrarlo y saber ser amada. Pues la vida sin amor sería opaca y sin sentido. He sido amada desde el momento que fui concebida, por lo tanto, el amor es parte de mi carga genética. Aprendí a amar a través de mi madre, desarrollé el amor por otros al amar a mis hermanos a pesar de cualquier pelea. Conquisté el amor del hombre que elegí para compartir mi vida y extendí ese mismo amor al formar en mi propio ser el latido de otro ser humano, que está aprendiendo a amar a través de mi.


Y por ello, celebrar al amor como si hoy fuera su cumpleaños es casi obligatorio. Pues el amor es difícil, y a veces duele, y decepciona, castiga, nos desafía, nos pone a prueba; pero no existe una fuerza más poderosa que ese concepto de cuatro letras. El amor vive, y como cualquier otro ser vivo necesita alimento, cuidados y reconocimiento.

YO AMO lo que soy, quien soy, quien fui. Pero también amo lo que no fui, lo que quise ser y fracasé; lo que amé y dejé ir. YO AMO la vida, y al amar la vida, amo a quien me ama y a quien amo.


Feliz día del amor, pues un mundo sin amor sería invivible.

domingo, 13 de febrero de 2011

Domingo

Cuando te levantas, y desde tu balcón puedes ver este cielo...



Sabes que será un buen día.Cuando tu domingo empieza así...




Sabes que la diversión de hoy, apenas comienza.


Y es que hoy, después de 2 semanas de bastante frío, el cielo amaneció con ganas de alardear belleza, color y energía. Y el clima, decidió ser Cabo otra vez, y hoy, dejamos el suéter en el cajón.



Así amanecieron los almendros de nuestro parque. Y este bello espectáculo de hojas tintas, rojas y cafés, solo significan una cosa: LA PRIMAVERA ESTÁ MUY CERCA.


Estos almendros son siempre mi señal, mi mejor indicación de que los días de colores están por llegar; pues si las hojas se han caído, ha llegado la hora de florecer de nuevo. Empiezo a recibir algunas pistas; como la bella flor de mi enredadera, que hoy por ser domingo, decidió florecer a lo grande.



Mis dos hombres trabajando juntos. Y Nico entusiasmado sabiendo que ayuda a papá, hacen de una tarea tediosa, como es lavar un carro, algo especial.



Unas botas de lluvia y un trapo son el uniforme perfecto para los quehaceres del domingo. Y cuando los 'quehaceres' incluyen agua, Nico es el primero que está listo.



Ahora me voy, a seguir disfrutando del azul del cielo. Feliz domingo.




sábado, 12 de febrero de 2011

La Trotamundos

Ella es mi amiga Andrea. Es la trotamundos de mi vida, y hoy es su cumpleaños.



Y digo la trotamundos, porque verdaderamente, le es un poco difícil estar quieta. Trae el verbo 'viajar' tatuado en el corazón, y gracias a sus fotografías he conocido lugares que aun no he tenido oportunidad de visitar.



Tengo una teoría, que creo que nunca he compartido con nadie, ni siquiera con ella. Pero siempre he pensado, que Dios la envió a este mundo con esa misión: viajar. Viajar para dejar huella en la vida de personas alrededor del mundo, pues una vez que la conoces y su risa entra por tus oídos, es imposible olvidarla. Generalmente, cuando recuerdo a alguien, una imagen viene a mi mente; en el caso de Andrea, el sonido de su risa es lo primero que puedo recordar e inevitablemente sonrío.



Julio de 2000 (Clearly, not our best pic)


Serán tal vez unos 20 años ya, desde que llegó a mi vida a dejar huella. Y desde entonces, he sido testigo de su energía, de su perseverancia (por no decir terquedad), de su inteligencia y de muchos momentos especiales de su vida.




Es cierto... no nos vemos mucho. Una vez por año no es suficiente, pero la belleza de nuestra amistad radica en que permanece siempre intacta. Cada vez que veo un correo suyo en mi inbox, me emociono y la siento cerca. Y hacemos el esfuerzo mutuo de permanecer unidas.


Querida Andrea,

Espero ansiosamente que llegue Abril para verte, reírnos juntas, abrazarte y tenerte conmigo aunque sea por un día. Te admiro profundamente, por muchas cosas; pero sobre todo, por tu determinación para alcanzar tus sueños. Eres una amiga atesorable, una mujer hermosa e inteligente, con un espíritu libre y bondadoso. Mi hijo te recuerda vivamente siempre, lo cual confirma mi teoría... dejas huella en cada ser humano que tocas. GRACIAS por dejar tu huella en mi y PERMANECER.




Significas más que una simple amiga para mi, eres un gran apoyo y una bendición en mi vida. Te deseo un cumpleaños redondo; lleno de alegría, de copas brindando y celebrando tu existencia y por supuesto, un año más lleno de retos y sueños por alcanzar. Te quiero excesivamente y con una sonrisa en mis labios puedo decirte: NOS VEMOS MUY, MUY PRONTO.