jueves, 19 de julio de 2012

Carlisle

No recuerdo exactamente la primera vez que experimenté esa convulsión que se despierta dentro de mi pecho de vez en cuando. Sé que fue en algún punto del camino, en este recorrido de infertilidad. Esa primera vez, me paralicé de miedo. No podía entender lo que sentía realmente. Era una emoción absolutamente desconocida para mí. A decir verdad, sigo sin encontrar una definición exacta para mi sentimiento, pero con el tiempo he aprendido a reconocerlo fácilmente cuando está por llegar.

La bestia, le digo yo. Pues literalmente, siento tener algo atrapado en mi caja torácica; que lucha por salir desde mis adentros. Es una poco placentera transformación, de la que me avergüenzo. Es un impulso contra el que lucho frenéticamente, y que por momentos, siento que va a lograr su objetivo: devorarme.

Es una fuerza situada justo en el centro de mi corazón, que permanece inactiva la mayor parte del tiempo. Como un animal que reposa. Y que de repente, despierta abruptamente como reacción a ciertas situaciones. Recuerdo la noche oscura, en la que se lo confesé a Luis. ‘Tengo miedo – le dije. Que me gané… que logre destruirme por completo y arrase con las muchas, o pocas buenas cosas que quedan en mi. Que el día que finalmente decida largarse, se lleve consigo mi esencia. Que devore lo que soy.’

Es el lobo malo que llevo dentro. Que no entiendo de donde se alimentó para ganarle al bueno. Ni por qué se instaló con tanta furiaen mis adentros. Decidí declararle la guerra. Decidí ganar terreno poco a poco. Estudiar sus movimientos y actuar anticipadamente. Aprender a distraerla, a cansarla, hasta que finalmente, volviera a dormirse. Por lo menos de manera temporal.

Hace unos días, de las maneras más extrañas; llegaron a mí nuevos conocimientos, nuevas oportunidades. Leí algo que compartió la autora de un blog que frecuento, la teoría de un autor –Ekhart Tolle- que dice que cuando le declaramos la guerra a algo, ese algo se engrandece y se fortalece. Contraataca con más fuerza y determinación. Tiene sentido. Creo.

Por otro lado, un nuevo ser vivo se cruzó en mi camino. Llegué a casa de mi hermana el jueves pasado en la tarde después del trabajo, y me enseñó lo que se habían encontrado. Era un pajarito, recién nacido, que el viento había tumbado de su nido desde un cuarto piso. Y sobrevivió. Un guerrero.

En situaciones normales, mi efecto de auto-defensa hubiera actuado de inmediato. Todos sabemos la distancia que he puesto entre las mascotas/animales y yo desde hace mucho tiempo. Pero por alguna extraña razón, no pude evitar sentir el impulso de protegerlo. De hacer el intento siquiera, de ayudarlo a sobrevivir.

Seamos realistas, sus pronósticos no eran buenos. Pero aun así, lo llevé a mi casa en una cajita de madera, dentro de un pequeño nido que mi hermana había guardado de otro rescate fallido. Les presento a Carlisle.


Estoy bajo la influencia de lectura de la saga de Twilight, he de ahí, su nombre de pila. Hoy se cumple una semana desde que me dediqué a alimentarlo con un gotero. Masita de harina de maíz y agua. Abría bien su piquito al escuchar mi voz, por increíble que parezca.

Mi corazón ha sido bateado constantemente por un largo tiempo. Por momentos, me he llegado a convencer, que la razón por la que no he podido, o no pude tener otro bebé es porque; al contrario de lo que por mucho tiempo pensé, no tengo mucho que ofrecer. El autoestima es lo que más se debilita en procesos como éste, y el mío, no ha sido la excepción.

Pero entonces, estos días que estuve ocupándome de ese pequeño pajarito, algo dentro de mi hizo click. Si mi teoría no está equivocada, quiere decir que la bestia no ha logrado succionar todo lo bueno que hay en mí. Que todavía me queda algo que dar a lo que vive a mi alrededor. Que tal vez mi extinto eterno optimismo o cheerfullness como me gusta llamarle, no ha desaparecido totalmente. Tal vez, no esté tan seca, después de todo.

Y entonces, entre todo este asunto del rescate animal y las palabras de Ekhart sobre los enemigos me hizo pensar… que ya no quiero estar en guerra con esta bestia. No voy a ser yo la que la fortalezca. LA QUE LO ALIMENTE. Se irá cuando haya hecho su trabajo conmigo, cualquiera que éste sea. Y sin en lugar de contraatacar sus intempestivos y repentinos movimientos, bailo a su ritmo? Y si en lugar de reprimirla, hago exactamente lo que me pide? Dejarla escapar… Romper su jaula y liberarse?.

Sentí un foco prenderse por encima de mi cabeza, como hace mucho tiempo no me sucedía. Es en serio, las ideas brillantes han escaseado por aquí de manera preocupante.

Una de mis autoras favoritas -Shauna Niequist- lo aborda desde otra manera. Ella dice que los tiempos difíciles son como las fuertes mareas. Si luchas contra las olas, solo provocarás que te estrellen contra la escollera y te lastimes mas, innecesariamente. En cambio, si relajas tu cuerpo y te dejas llevar por la corriente, ésta eventualmente y con movimientos suaves, te llevará hasta la orilla. Liberarse, relajar el cuerpo y el alma, y confiar en Sus manos supremas es la manera más fácil de sobrevivir las catástrofes.

Por supuesto, esto es muy fácil de decir, una vez que lo has aprendido. Pero se requiere de práctica. Se requiere de muchos moretones y cortadas, producto de la lucha contra la corriente, para entender que hay que cambiar de estrategia. Se requiere de muchas batallas contra la bestia –ganadas y perdidas- para entender, que izar la bandera de paz y dejar de lado el contraataque pudiera significar por fin el fin de la guerra. 

Carlisle murió anoche. Después de 7 días de lucha, finalmente sucumbió. No sé si hice bien en intervenir en su destino la semana pasada. Lo que sí sé es que le di la oportunidad de aferrarse a la esperanza. De intentarlo. Lo atendí con amor y le hablé con la ternura que se le habla a cualquier bebé, sin importar su especie. Y me sorprendí a mi misma al escucharme. No estoy muerta en vida! – pensé. Realmente aun tengo algo positivo que aportarle al mundo. That’s good news, for a change.

Hoy mientras manejaba a la oficina me pregunté cuantas veces Dios me habría intentado mandar este mensaje y yo pasé a su lado sin ni siquiera parpadear, sin darme cuenta. Dios debe pensar que soy verdaderamente una terca descerebrada. O tal vez, comprenda que no soy más que una simple y común humana. Apenas aprendiendo a armar el rompecabezas de la vida. A la que como a muchos, les cuesta trabajo ver esas señales con facilidad.

Solía ser buena con las señales. Cuando era más chica. Tenía mucho más activa esa parte de mis sentidos. O tal vez, simplemente, ponía más atención. Tal vez, he estado más ausente de lo que pensaba durante todos estos meses… años. La buena noticia es, que la vida es una carrera de resistencia; y no tanto de número de aciertos (aunque sí creo que entre más aciertos tengamos, mas puntos hacemos en nuestra tarjeta de crédito).

Recordé como antes, mi mejor arma de defensa contra los infortunios era permanecer positiva, cheerful. Y cómo me parecía difícil de entender a aquellas personas que vivían entumidas de manera permanente. Entumirse es bueno, pero con medida. Y me preocupé al pensar que tal vez  hace ya varios meses que yo me uní a la pandilla de los apáticos entumidos.

Conectarme a la vida celebrando, es lo que más me gusta hacer. Y últimamente, no celebro mucho. Entendí que caí en la red de la postergación. Como dice Glennon Melton, de esperar a celebrar cuando todo esté bien. Bueno… todos sabemos que rara vez, tirándole a nunca todo va a estar bien. Y que como siempre, esto se trata de elección. De libre albedrío. De decidir si caminamos por nuestra ruta luchando contra nuestra bestia, o bailando a su ritmo, celebrando. ALIMENTANDO AL BUEN LOBO. Hasta que decida que hemos aprendido lo que habíamos que aprender, y libere sus cadenas. O más bien, libere nuestras cadenas de ella.

Carlisle me regresó algo que había olvidado. La capacidad de celebrar la vida, a pesar de la bestia. Estuve siempre consciente de que Carlisle podía morir, pero eso no me impidió atenderlo y alimentarlo. Levantarme por las mañanas ilusionada por ver cuánto había crecido durante la noche (realmente, los pájaros crecen de la noche a la mañana). Estoy consciente de que llevaré el recuerdo del sueño de familia que no concreté conmigo siempre, pero eso no es impedimento para que viva mi vida celebrando. Eligiendo. Si luchar contra la bestia o confiar en que eventualmente saldrá por su propio pie desde el fondo de mi corazón. Si luchar contra la corriente y estrellarme contra la roca; o dejarme llevar y confiar en que, eventualmente, llegaré a la orilla.

Mi canino consentido, mi lobo bueno, está hambriento. Famélico. Le toca a él. El banquete empieza ya.

El pequeño Carlisle ya descansa eternamente, al pie de nuestro tabachin en la terraza. Llevaré su mensaje, cerca de mi corazón, siempre. Y cada que volteé a nuestro árbol, podré recordarlo si lo he olvidado.  

miércoles, 18 de julio de 2012

Feliz cumpleaños, blog.

He estado algo ausente las últimas dos semanas. Ausente de todo. Es mi forma de defensa. Cuando las cosas a mi alrededor se complican, siento la necesidad de contraerme. I shut down. Instintivamente, creo una barrera a mi alrededor y me encierro en mi misma. Así pienso mejor. Así me calmo. Así controlo mi respiración cuando se aloca. Así me preparo para romper mi capullo y hacerle frente a la vida de nuevo. Tal vez no con la gracia de una mariposa, pero si con la mayor gracia posible.

Me encierro en mi misma y pareciera que todo a mi alrededor pasa en cámara lenta. Lidio con mis responsabilidades mecánicamente. Duermo, despierto, como, trabajo, sonrío, contesto, asiento, resuelvo… pero sin estar realmente ahí. Mi esencia se entumece. Los únicos momentos en los que el hormigueo queda atrás, y estoy completamente presente, son los momentos que paso con Nico.

Leo aun más, en trances como éste. Los libros me tranquilizan. Me llevan a otro lugar, donde no tengo que lidiar con la realidad. Mi realidad.  Luis observa sigilosamente desde lejos. Ya conoce esta dinámica. Me conoce a mí. Me deja… debatir con la bestia a mi manera. Espera paciente, hasta que abro lentamente la puerta y vuelvo a mi estado normal.

No sé si sea la mejor forma de lidiar con la presión y la ansiedad. Pero me funciona. Me ayuda a nivelar mis niveles de locura e incomprensión. Me ausento del mundo y me sumerjo en mi propia dimensión. Siempre he pensando que todos tenemos nuestra propia dimensión. Puede ser tenebroso si la exploramos demasiado, pero al mismo tiempo, es el mejor lugar para encontrar el control que hemos perdido.

Hay quien llora. Hay quien grita. Hay quien se enfurece. Hay quien come mucho (también entro en esta categoría) o deja de comer. Hay quien duerme de más. Hay quien necesita estar rodeado de personas. Hay quien se encierra y busca la soledad y el silencio. Eso hago yo, primordialmente... Me ausento. Quien me conoce, no se preocupa. Hace unos días, una de mis mejores amigas me mando un mensaje a mi celular: ‘Andas perdida, todo bien?’‘Si. Todo bien. Estoy en mis 5 minutos.’ – le contesté. ‘Aaah! Got it. Repórtate cuando revivas. Love u.’ – fue su respuesta.

Cuando revivas dijo. Ella sabe a qué me refiero; así como yo sé, que cuando ella está “en sus 5 minutos” llama y manda más mensajes de lo habitual. Y balbucea cosas sin sentido y se ríe, sin parar. Conocemos nuestras dinámicas perfectamente, después de tantos años. Y está segura que regresaré a mi estado natural eventualmente… cuando reviva.

Lamentablemente, esta ausencia que manejo tiene sus daños colaterales -por supuesto… qué esperaba no?-. Entre ellos, la distracción. Me la paso distraída. Como… aquí, pero no. La distracción afecta el número de palabras que articulo al día, la voluntad de hacer las cosas, el volumen de fotografías que tomo, el alto grado de aburrimiento que provoco a los humanos a mi alrededor y los olvidos.

En cuanto a este blog se refiere, tuve un olvido desastroso. Olvidé su cumpleaños… y si me conoces, sabes que si un talento tengo, es mi buena memoria para recordar las fechas. 6 de julio. Y me olvidé. Dos años de manifestar vida y pensamientos en este espacio se cumplieron hace 12 días.

Querido Blog,

Que ingratitud, lo sé. Tú que me permites desazolvar mi mente y documentar esta vida llena de gracia, alegrías y sin sabores para mi hijo. Eres mi espacio de privilegio. Y aunque sea la tinta y el papel de mi diario quien guarda mis secretos más íntimos; es esta pantalla en blanco la que me acompaña en el trayecto de nuestras historias. Un año más. Y por ello, te celebro, querido amigo. Feliz cumpleaños, blog.

Este proyecto que empezó sin rumbo fijo, y que ahora, es el cuenta-cuentos más acertado de nuestras aventuras. Mi regalo para Nico. El legado de mi aprendizaje, del de mi familia.


Nunca pensé que mi gusto por este espacio llegaría a tal, que pudiera realmente saborear el momento de sentarme a escribir en él. De que fortaleciera mi Mojo y encima, permitiera a personas que nos quieren, sentirse un poco más cerca a pesar de estar lejos.


27,891 visitas al día de hoy, marcan las estadísticas de Blogger. Tal vez el 80% sean visitas por accidente. Tal vez, el número no sea confiable. Sea como sea, si eres un visitante frecuente de nuestras historias, gracias. Pues tal vez -aunque no sea el propósito de este blog ser del dominio público- he podido aportar algo útil a tu historia. Y eso, tiene un peso invaluable.


El año pasado, celebrando el primer aniversario de este pequeño lugar cibernético, hablaba de la importancia de nuestras historias. De los humanos comunes y corrientes. Que hemos venido aquí a aprender, a experimentar, a ser enseñados. Pero que también, venimos con el poder de compartir. De abrir nuestros brazos y expresarle al mundo todo eso que hemos aprendido. No hay nada más contagioso que el efecto de compartir. De enseñarle a los que están a nuestro alrededor, las lecciones que nos han tocado vivir. Te invito nuevamente a contar tu historia. Nunca sabes a quien puedas llegar a tocar.


Esa es otra fuerza que mueve a este blog. El propósito de aportar algo a alguien. A quien sea. Como sea. Donde sea. Un hábito con muchas satisfacciones, sin duda alguna.


Mis Letras seguirá creciendo. Creciendo en posts, en contenido, en aventuras, en aprendizajes. Camina paso a paso con nuestros logros, nuestras tristezas, nuestros retos y por supuesto, nuestras celebraciones. Mayormente, nuestras celebraciones. Pues deseo que cuando Nico de click en cada entrada, la melancolía que le provoque recordar los días tempranos de su vida sea una melancolía dulce.



Empiezo a desentumirme. Mis brazos y mis piernas empiezan a estirarse y a romper poco a poco el frágil capullo. La ausencia era necesaria. Casi terapéutica y medicinal. Vienen días energizantes, que ya empiezo a saborear. Este blog seguirá siendo un testigo primordial de las historias de nuestro diario. Y el encargado de susurrar y preservar cada vivencia, para quien desee conocerlas.  

lunes, 16 de julio de 2012

Domingo teatral

Ayer nos sumergimos en el álbum de “las primeras veces”. Nico asistió a ver una obra de teatro por primera vez. No precisamente en un teatro con todas sus letras, los centros y espectáculos culturales no son un fuerte en esta comunidad. Un teatro es el Angela Peralta de Mazatlán, esto más bien es un pequeño auditorio. Pero ignorando la infraestructura, llegamos al Pabellón Cultural  y nos dejamos llevar por ese mágico sentimiento que solo una puesta en escena puede hacerte experimentar.


A mí me encanta el teatro. Es parte de mi historia juvenil. Participé en distintas obras: ‘El Diluvio que viene’, ‘Sueño de una noche de verano’, ‘Amor sin barreras’ (aunque de esta ultima me retiré a la mitad, por fractura en la rodilla… por enésima vez). Nunca llevé ningún rol protagónico ni nada parecido, pues mi fuerte era más bien el coreográfico. Unos diálogos aquí y allá solamente. Pero conozco la logística. Todo lo que se mueve detrás de un telón en cada presentación, y los meses de esfuerzos traducidos en ensayos día y noche. Luis siempre fue mi fan #1. Y probablemente el unico. Ah no, seguramente mi madre tambien pensaba que yo era una excelente artista.  Siempre me ha movido la idea de saber, que Nico está creciendo en un lugar donde la parte cultural no es una prioridad. Para mí siempre fue importante, tal vez porque siempre la tuve. Pero bueno, bien dicen, que no se puede tener todo en la vida. (Nota: Por alguna muy extraña razón no encontré ninguna foto de mis días teatrales. Pero buscaré alguna joya, lo prometo.)




Como sea, llegamos puntuales a la cita, donde Sophie y sus papás ya nos esperaban para la función. Escogimos nuestros asientos, y vi con alegría la carita de emoción que expresaba Nico. También Sophie la captó en su cámara.


Volteaba a su alrededor a ver las butacas, nos hacía preguntas sobre el escenario, aprendió que significa ‘primera, segunda y tercera llamada’ y al apagar las luces, sus ojitos brillaron al compaas de su sonrisa al ver empezar ‘Peter Pan’.


Para nuestra sorpresa, la producción fue más allá de lo que esperábamos. Las caritas de Nico y Sophie se iluminaron al ver como esforzándose un poquito y pensando en cosas felices, mas una ayudadita de polvo de hadas Wendy, Miguelito y Juan se elevaron por los aires y empezaron a volar DE VERDAD.


Los niños salieron felices y nosotros los adultos, satisfechos de ver que poco a poco este pequeño pueblo evoluciona en diferentes aspectos. Y que tal vez, en poco tiempo, pueda ofrecerle oportunidades a nuestros hijos que por el momento se encuentran relativamente limitadas.


Terminamos la velada disfrutando de un rico postre en la marina. Teniendo este domingo como marco de una despedida temporal. La próxima vez que veamos a Sophie en un par de meses a su regreso al pueblo, ya será oficialmente una hermana mayor y Valeria, la privilegiada madre de dos hermosas criaturitas.


sábado, 14 de julio de 2012

Tropiezos de verano

Me saboreaba este verano y sus largos días llenos de poco que hacer y mucho que disfrutar. Tardes que se extienden hasta que el sol finalmente sucumbe ante la oscuridad y le da paso a la estrellas para deleitarnos con su brillo en los días despejados.

Imaginaba en mi mente que este verano, correríamos con mejor suerte que en los pasados; y que veríamos el cielo llenarse de nubes negras y grises cargadas de lluvia con mayor frecuencia, que caerían sobre nuestros hombros y poco a poco avivarían el rojo del adoquín con su humedad.

Hoy amaneció nublado. Y pensé que tal vez, aunque los planes de mi verano no han salido digamos… al pie de la letra; este punto de la lista en particular se pondría de mi lado y me daría la satisfacción. Ya han sido como  unos tres o cuatros días, en los que las nubes pesadas, sin falta se acomodan con holgura entre las montañas que apuntan al norte desde la vista del residencial. Amenazan, emocionan, pero al final, se van sin manifestarse. Es apenas mediados de Julio, todavía hay tiempo. Nubes… las estoy vigilando.


Tuve una semana laboral particularmente difícil, tal vez la peor del año. O tal vez, me pareció tan mala porque no la vi venir. El verano es el relajante muscular por excelencia en estas tierras; y debo de confesar, que estos días, el estrés me tomó por sorpresa. Puede ser, que saber que Luis estaba lejos y mi suegro en terapia intensiva, echó más leña del necesario a mi fuego personal.

Tenerlo de regreso, estabilizó mis torbellinos. Y un poco del verano que deseaba y necesitaba regresó a mis manos.


En medio de una nieve de yogurt y las ocurrencias de Nico, alimentamos la energía que perdimos entre las preocupaciones de esta difícil semana.



Luis y yo llegamos a la conclusión de que nuestras nociones sobre el juego de damas inglesas se había quedado guardada en el baúl de nuestra infancia. Nos comprometimos a preguntar al Dios Google las reglas importantes antes de regresar a nuestro próximo juego.


Con o  sin reglas, Nico se las ingenió para ganarnos.


Dentro de la fuente de sodas, refrescándonos con una nieve, los clichés del verano casi se pueden tocar. Me gustan los clichés. Me gustan las tradiciones. Las tardes de helados durante el verano son una buena tradición.



La semana terminó exponencialmente mejor de cómo empezó. Adivinen quien está de regreso?


Mis corazonadas o tal vez mis fuertes deseos me dicen que el verano está de vuelta en la ruta. Y que la semana que se ya pasó, fue tan solo un tropezón en el camino. Luis está en casa, Bibi también. La recuperación de mi suegro va viento en popa y hoy, el cielo se nubló durante todo el día para nuestro deleite. Mientras escribo, alcanzo a fisgonear por la ventana una nube negra bien cargada; que tal vez no afloje lluvia esta noche, pero que porta el mensaje de la esperanza. Del olor a tierra mojada y los días calurosos llenos de diversión


Querido Verano: no tropieces más, y muéstranos todo tu talento.

viernes, 13 de julio de 2012

El cuarto nuevo

Me tomé muy en serio eso de que no tenía prisa en terminar la remodelación de este cuarto. Efectivamente, lo hice todo poco a poco y a como los tiempos de la rutina, el stress y el mismo descanso lo permitían. Esta semana, caí en la conclusión de que era inminente terminar los últimos detalles; pues nuestra huésped estrella estaba por arrivar a estrenar este nuevo espacio.

Cuando los primeros brochazos empezaron, sentía que algo en mi corazón se contraía. Era REAL. Había dejado los sueños del pasado, y ahora tenía que concentrarme en el presente. Los resultados fueron tan maravillosos como los imaginé en mi mente.

Le dijimos adiós al aburrido beige y esto...


Se llenó de color y se convirtió en esto:


Nos consentimos y cambiamos el televisor popular del Y2k...


Por una buena pantalla plana.



Y el espacio que albergaba no se qué cosas en esos cajones...


Es ahora, MI espacio. Les presento la pequeña superficie, el perfecto escritorio en donde la magia de este blog (entre otras cosas) cobra vida:


Combinamos un poco de color aquí y alla, reciclamos y pintamos unas repisas y adquirimos algunas decoraciones increíbles; como estas letras hechas a mano con un mapa-mundi. Si con este letrero no te dan ganas de ponerte a leer, bueno, ya está grave la cosa.


Encontramos la famosa lechuza que atrapa pesadillas, y desde entonces, en esta casa; solo soñamos cosas bonitas. =)


Y finalmente, Nico y yo masterizamos nuestro talento con el pincel y logramos esta obra de arte. Cuando nuestro lienzo fue colgado en esa pared, dimos por terminada la remodelación. Fue una ceremonia muy emotiva.


Nico recibió un libro de regalo de inauguración para su nueva biblioteca. (The giving tree)


Por supuesto, acaparó con libros la mejor ubicación en el cuarto.


Mis libros finalmente quedaron ordenados en el pequeño librerito que ha vivido conmigo alegrías y tempestades desde aquel 2005 cuando llegué a este paraíso y lo adquirí en Home Depot.


Fue una buena decisión, este cambio. Resultó un espacio incluso más acogedor de lo que pensaba, y ahora los tres, pasamos mucho tiempo ahí dentro. Buenas historias han empezado a acumular esas cuatro paredes.


El cuartodel bebé, jamás concretado, es ahora conocido como ‘La biblioteca’ para Nico. Cuarto nuevo, cuarto de tele, cuarto de lectura, o como finalmente decidamos llamarle, esta habitación no podrá quejarse. Albergará historias de mi pequeña familia; tal vez diferentes a las que hubieran sido con los llantos y el olor de un bebé, pero igualmente valiosas y atesorables.

Empecé esta semana con mucho entusiasmo a leer el primer libro de la saga de Twilight. En la primera página, me topé con la primera frase encantadora de la talentosa escritora; la leí y sonreí, al recordar este proceso de remodelación, las recientes experiencias y mis sueños cumplidos.

"When life offers you a dream so far beyond any of your expectations, it's not reasonable to grieve when it comes to an end." ~ Stephanie Meyer.

martes, 10 de julio de 2012

Fragilidad y perspectiva

El tiempo vuela. Recuerdo vívidamente la primera vez que llevamos a Nico a la playa. Precisamente, fue a ésta playa. Hace ya más de 4 años de eso.


Un día te levantas y estas a punto de terminar de graduarte. Te das cuenta que cuando escuchabas a los adultos a tu alrededor decir: ‘el tiempo pasa tan rápido’, no estaban tan equivocados. Ya tienes veintitantos. Qué no fue ayer cuando entraste a la prepa? Somos mortales y es una verdad que te cae como cascada. O por lo menos, recuerdo que me cayó a mí.


Sigues viviendo y las experiencias te van recordando nuestra fragilidad como seres humanos. Frágiles y absolutamente invencibles al mismo tiempo. Y los que nos convertimos en padres empezamos a entender esa milagrosa fragilidad que existe en nuestra armonía, tan delicada como los suaves deditos de nuestros hijos; que podría romperse en un instante si ellos estuvieran en peligro.


Con el tiempo, nos damos cuenta cuan vulnerables somos, cuan desarmados estamos ante el Universo y sus conspiraciones; y es justo en ese instante, cuando nuestra vida empieza a tomar perspectiva. Verdadera perspectiva.


Estoy inmersa en un caos laboral que me ha quitado el sueño por varios días ya. Desperté el domingo saboreándome la arena entre los dedos, las risas y movimientos de Nico al jugar con sus mejores amigos; la vista maravillosa de la bahía de Chileno y la grata compañía de mi familia cabeña.


Salivaba por ese rato de tranquilidad, porque sabía que ayer lunes, tendría que enfrentarme a la realidad al llegar a la oficina. No obstante, para mi sorpresa, todo tomó la justa perspectiva temprano por la mañana. Mientras planeaba todo alrededor de las 2 de la tarde, cuando sería la hora de sentarme a comer con Nico y con Luis, JUNTOS, antes de llevarlo al aeropuerto. (En la foto: Nuestra primera aventura familiar en snorkeling.)



La vida es frágil, y el trabajo es un distractor. Un distractor de la perspectiva. Mientras en este momento yo muevo los dedos escribiendo en mi teclado; un médico preparado mueve sus dedos dentro del corazón del papá de Luis. Y es entonces, cuando la perspectiva me batea con fuerza y me pregunto: Es en serio? Importa tanto este caos? La respuesta es simple. NO. Por el contrario, esto es lo que importa:


Desconozco que habrá pasado por la mente de mi suegro hace un rato, en los últimos instantes antes de entrar a quirófano. Pero, apostaría mucho, a que no pensaba en los años de trabajo que pasó en el aeropuerto. Seguro pensaba en lo importante. En que sus hijos lo dejaron todo para ir a estar a su lado en este momento. O qué se yo.

El tiempo vuela, nuestro cuerpo se desgasta y nos muestra su fragilidad más a menudo. Nuestros pequeños crecen y crean sus propias historias. Si somos lo suficientemente inteligentes y damos oportunidad a la perspectiva; con la suerte jugando de nuestro lado, seguramente seremos partes de esas historias. De los recuerdos de su pasado, la claridad de su presente y los planes de su futuro.


Salí tarde de trabajar ayer. Con poca cabeza ya para pensar en mucho. Luis y Nico ocupaban gran parte de mis pensamientos. Siempre lo hacen. Salí tarde, cansada y preocupada, sin muchos deseos de hacer nada más que dormir. Pero mi solecito ajustó mi perspectiva.


Y recordé mi propia fragilidad. Y cuan valiosa era la oportunidad de poder estar ahí en ese momento, mientras el sol se derrumbaba entre las montañas apagando su intensidad y transformando el cielo azul en uno violeta. Pensé en mi suegro y su inminente enfrentamiento con la incertidumbre de lo que vendrá y comprendí, que el día me toque enfrentarla a mí, quiero abrazarla con tranquilidad. Con la paz de saber, que cuando tuve la oportunidad de disfrutar a solas una cena con mi hijo de 4 años; no me ganó el cansancio, ni el hartazgo, ni los problemas de un estúpido trabajo o cualquier otro millar de cosas sin importancia. Que por el contrario, ganó mi perspectiva.