Así se vio tu cuarto durante toda la noche de ayer. Por primera vez, pasaste la noche lejos de casa... lejos de mamá y papá. Todo fue tranquilidad y silencio sin ti merodeando por aquí. No hubo cuentos, ni intentos fallidos por acostarte a dormir. No hubo rutina de ponerte pijama, lavarte los dientes y darte un besito de buenas noches.
Tu tía Flor llegó ayer de sus vacaciones, después de 2 semanas fuera. Y pediste dormir con ella. Pensé que en el último momento ibas a arrepentirte (y lo deseé) pero no. Fue la primera noche que pasé en esta casa sin ti, desde el día que naciste. Y fue extraño, diferente, silencioso... y te extrañe.
A veces me pregunto cómo será el día que vayas a estudiarte fuera, si es el caso. Supongo que al final, terminaré acostumbrándome a saberte lejos. Pero por el momento, es muy pronto. Te quiero y te necesito siempre cerca...
Tú dormiste excelente... tu tía... no tanto... creo que pasará algún tiempo antes de que vuelva a invitarte a una pijamada. Tus patadas, tus pláticas nocturnas y tus movimientos mientras duermes, dejan exhausto a cualquiera!
Esta noche volveremos a la normalidad. La rutina diaria. La interminable lucha entre la hora de dormir y el deseo de seguir jugando. Son sentimientos encontrados, a veces deseo que esta etapa pase y que seas grande, que te vayas a la cama sin problemas. Y a veces, quisiera que esto fuera eterno; y que tu necesidad de sentirte arropado por papá y mamá no se extinguiera nunca.
No puedo creer que hace apenas una semana que cumpliste 3 años, y ya estemos haciendo cosas de grandes! Cual será la siguiente experiencia?
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