jueves, 5 de mayo de 2011

Desempacando

Esta semana todavía ha sido de desempacar. Y no precisamente la ropa sucia de la maleta, pues quien me conoce, sabe que es lo primero que hago al regresar a casa después de un viaje. Es insoportable a mis sentidos, ver una maleta en mi entorno por mas de dos horas después del regreso.




Pero sigo desempacando el cansancio acumulado. Y uno que otro chocolate que adquirí en los pasillos de algún centro comercial de Las Vegas. El miércoles por la tarde, mientras Nico dormía su siesta, decidí tomarme un momento para mi. Me recosté en mi cama, tomé mi delicioso chocolate y por treinta minutos disfruté de la calma de mi relativa soledad.





El clima sigue desempacando sus grados de calor. Son probablemente, los últimos días de gloria antes de que el termómetro se dispare en este rincón del mundo. Desde que nos mudamos a la casa, sonrío los primeros días de Mayo; cuando en algún momento de la tarde, puedo disfrutar un minuto de tranquilidad y por mi ventana entra todavía una ráfaga de aire fresco. Siempre a la misma hora, siempre en las mismas fechas.




El verano pasado, juré que este año, sin pretexto alguno, Nico empezaría sus clases de natación. Ayer por la tarde, desempacamos de nuestra maleta de primeras veces, esa primera clase.



Con un poco de dedicación, constancia y pérdida de miedo; mi pequeño Nico estará oficialmente nadando para finales de esta temporada de calor. Y no sólo me emociona y me enorgullece; también, me llena de tranquilidad. En el lugar donde vivimos, es absolutamente necesario que los niños sepan mantenerse a flote.



Así que estaremos chapoteando, dos veces por semana; aprendiendo a hacer buzitos, a dar brazadas y patadas y con un poco de suerte, a nadar como un pececito.

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