Ya es
viernes. Ayer por la mañana, Luis y yo volteamos a vernos y asentí con la
mirada. Esta semana nos ha pateado el trasero. Estoy muerta. Mucho trabajo,
mucha actividad, muchas emociones.
El miércoles,
terminé tan cansada como hacía mucho tiempo no lo estaba. Me perdí el pastel de
cumpleaños de mi amiga Deb, y yo NUNCA me pierdo las celebraciones importantes;
pero el día no me alcanzó (amiga, sabes que te quiero.).
Resulta que
ese día Nico tuvo su tercer y última excursión del kínder. Recordemos que la
primera fue a una granja y la segunda a cactilandia y el estero. Esta vez, el
field trip fue al zoológico. Es correcto, estimados lectores. Leyeron bien. Al zoológico.
Se preguntarán
si estoy drogada o alucinando pero no es así. En una comunidad a una hora de
nuestro pueblo, subsiste un área a la que popularmente se le conoce como el zoológico de Santiago. Oh, pero no coman
ansias. Ya llegaremos a esa parte.
Nico estaba
emocionado con su paseo desde la semana pasada, cuando muy disciplinadamente me
anoté en la hoja de mamás voluntarias (POR SUPUESTO). Aunque él y sus secuaces insistían
en calificarnos como chaperouuuunsss (ya sabes, acento gringo incluido).
Ahora resulta, que fui denigrada a chaperona. “No soy tu chaperouuun, soy tu MADRE. Y el titulo me costó 12 largas y
dolorosas horas de parto. Así que hoy y hasta el último día, soy TU MADRE.”
– pensé en aclararle. Solo lo pensé.
Pero bueno,
basta de desvaríos. El miércoles por la mañana, nos dimos cita muy temprano en
la escuela (ya saben, el grupo de Madres Aprehensivas Anónimas de siempre y yo)
para organizarnos con las maestras y treparnos en el bendito autobús que nos llevaría
al zoológico. Todo empezó muy bien, dos mocosos asignados por mamá (los míos
Nico y Sofy), cinturón bien puesto y a la aventura se ha dicho.
Miss
Maricarmen nos mostró sus talentos musicales (NOT) por un rato. Le seguimos la corriente, obvio.
Y pareció por
escasos minutos que la película de ‘Valiente’ sería la mejor distracción durante
los siguientes 50 minutos para poder disfrutar de esta vista.
Hasta que de pronto se escuchó el primer: “¿Ya llegamos?”.
El resto es historia, amigos míos. 127 “¿Ya
llegamos?” después, LLEGAMOS.
Todas las mamás
mareadas hasta el tope y con el vómito en la garganta; con 30 chiquillos
emocionados y hambrientos. Una escena maravillosa… Respiramos profundo, y
procedimos a sentarlos a devorar su lunch.
Acto
seguido, nos dividimos en dos grupos para empezar el tour por el zoológico… Les comparto con tristeza y vergüenza
la precaria condición en la que se mantiene a los contados ejemplares de este
lugar. (Tengo entendido que Greenpeace ya esta en ello.)
Por un
momento, entre en pánico. Esto NO es lo que queremos que nuestros hijos
aprendan. Pero los niños lo sabían muy bien. Y los comentarios acertados no se
hicieron esperar: “los animalitos deberían estar limpios”, “pobrecita leona,
necesita un esposo y poder correr”, “los pájaros son más felices sin no están en
una jaula”.
Nico se la pasó así la mitad del tiempo:
Pero al
final, creo que el objetivo se cumplió de manera relativa. Los niños
aprendieron las diferencias entre mamíferos, ovíparos y vivíparos. Disfrutaron
de un rato al aire libre, pintaron un poco, aprendieron que esa no es la manera
de tratar a los animales y que ese lugar no merece llevar el nombre de zoológico
y se divirtieron como los buenos amigos que son.
Platicaba
con la mamá de Angelo, este amiguito de Nico y me comentaba como por alguna razón
que desconoce siente que Nico le recuerda mucho a Angelo. Y le confesé que a mí
me pasa lo mismo.
No sé por que eh... Te aclaro que mi hijo es un
niño atrapado en el cuerpo de alguien de 80 años.- me dijo.
El mío también. – le contesté sonriendo.
Todo esto,
mientras los espiábamos como se secreteaban de algo que me intriga. Igual que
en el paseo del año pasado.
| Paseo al Estero. Febrero 2012. |
No lo
sabemos. Tal vez estaban recordando sus aventuras durante el siglo XVI.
Y luego están
los BFF. Estos tres me sacuden la realidad. ¿Cómo es que ya se van a graduar de
PREPRIMARIA? Demasiado, es d.e.m.a.s.i.a.d.o.
Finalmente,
llegó la hora de partir de regreso a casa. La última excursión llegó a su fin.
Estoy
consciente de que esto será un efecto dominó. De aquí en adelante, todo se
viene rápido y pronto. Y seamos realistas, tal vez mi presencia durante estos
eventos se termine con este ciclo escolar. Cambio de escuela, cambio de
sistema, cambio de reglas… quien sabe que tan apreciadas sean las madres
aprehensivas en la primaria. Es probable, que este sea mi ocaso. Fue bueno
mientras duró.
Regresamos
sanos y salvos. A comer y a correr a la oficina a ponerme al día con los
eventos de la mañana y el fin de mes. Al despedirme de Nico después de la
comida me dijo: “Bye, mami. Gracias por
ir conmigo a mi field trip. Eres un buen chaperouuun.”
Ahhh…
bueno. Una tiene que escoger sus batallas. “De nada, hermosura…”- le dije. Y partí.
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