El calor ya está aquí.
El viernes por la tarde, ni el abanico a toda su potencia mitigó el aire caliente que entraba por la ventana.
Y mientras Nico dormía una calurosa siesta, logré captar a estos dos visitantes vespertinos que tengo en mi balcón todos los días...
Juro que cada tarde, a la misma hora, por ahí de las 5:30 pm; estos dos pequeños voladores se plantan en mi maceta, se cantan uno al otro y emprenden vuelo de nuevo. Cada vez que me toca coincidir con ellos, sonrío.
Los picnics están de vuelta en nuestras vidas.
Y también los helados y las bebidas frías a media tarde.
En su cumpleaños pasado, Nico recibió este carrito de control remoto como regalo (de parte de Bella). Ya es Mayo, y desde Septiembre, ha sido uno de sus juguetes favoritos. "Quiero llevar a mi dicochet al parque, mami" - me dice.
Así que ahí vamos, el Ricochet, el Nicochet y su Mamachet a disfrutar del calor de la tarde a la ciclopista del residencial, que nos adorna con sus colores el paisaje.
Y después llega papi, y todo se convierte en fiesta.
En juegos y carcajadas.
Y cuando todavía nos falta mes y medio para que el verano entre oficialmente por la ventana; nuestra puerta ya permanece abierta durante la cena para refrescar nuestra estancia.
Hoy el día nos llamaba al mar, y al mar nos fuimos.
Hay una regla que sólo rompemos cuando vamos a la playa... bienvenidos sean los Cheetos.
Generalmente Nico no ingiere comida chatarra, pero cuando hay arena de por medio, mis políticas cambian... y Nico aprovecha... está bien... yo también.
Por ahí de principios de Octubre, pedía de rodillas que el calor se fuera. Este fin de semana volvió y me di cuenta que es un fiel amigo que ya extrañaba... dormir en el aire acondicionado tiene un efecto relajante sobre mi.
Bienvenido seas termómetro arriba de los 30. Traenos lluvia, helados, vacaciones, tardes de picnic, chapoteos y pies arenosos.




