sábado, 7 de mayo de 2011

Bienvenido calorcito

El calor ya está aquí.





El viernes por la tarde, ni el abanico a toda su potencia mitigó el aire caliente que entraba por la ventana.




Y mientras Nico dormía una calurosa siesta, logré captar a estos dos visitantes vespertinos que tengo en mi balcón todos los días...



Juro que cada tarde, a la misma hora, por ahí de las 5:30 pm; estos dos pequeños voladores se plantan en mi maceta, se cantan uno al otro y emprenden vuelo de nuevo. Cada vez que me toca coincidir con ellos, sonrío.



Los picnics están de vuelta en nuestras vidas.



Y también los helados y las bebidas frías a media tarde.





En su cumpleaños pasado, Nico recibió este carrito de control remoto como regalo (de parte de Bella). Ya es Mayo, y desde Septiembre, ha sido uno de sus juguetes favoritos. "Quiero llevar a mi dicochet al parque, mami" - me dice.



Así que ahí vamos, el Ricochet, el Nicochet y su Mamachet a disfrutar del calor de la tarde a la ciclopista del residencial, que nos adorna con sus colores el paisaje.




Y después llega papi, y todo se convierte en fiesta.



En juegos y carcajadas.




Y cuando todavía nos falta mes y medio para que el verano entre oficialmente por la ventana; nuestra puerta ya permanece abierta durante la cena para refrescar nuestra estancia.




Hoy el día nos llamaba al mar, y al mar nos fuimos.




Hay una regla que sólo rompemos cuando vamos a la playa... bienvenidos sean los Cheetos.



Generalmente Nico no ingiere comida chatarra, pero cuando hay arena de por medio, mis políticas cambian... y Nico aprovecha... está bien... yo también.



Por ahí de principios de Octubre, pedía de rodillas que el calor se fuera. Este fin de semana volvió y me di cuenta que es un fiel amigo que ya extrañaba... dormir en el aire acondicionado tiene un efecto relajante sobre mi.



Bienvenido seas termómetro arriba de los 30. Traenos lluvia, helados, vacaciones, tardes de picnic, chapoteos y pies arenosos.


viernes, 6 de mayo de 2011

Una no era suficiente

Un día como hoy, del magnífico año de 1982, una fabulosa mujer dio a luz a dos pequeñas agentes de cambio. A dos mujeres con una vibra especial, que llegaron a este mundo a hacer la diferencia en la vida de muchas personas.





Porque cuando Dios da, da a manos llenas. Y como un solo ejemplar, definitivamente no nos hubiera alcanzado, la vida nos duplicó la suerte. Y la suerte, ese día tuvo nombres, se llamó: Karla y Tania. Tania y Karla.







Mi aventura con estas dos guerreras inició a los 3 años de edad. Por lo que, es cierto, para mi, simplemente son parte fija de mi existencia. Pues no conozco otra diferente.






Durante estos 26 años, he tenido la oportunidad de conocerlas a ambas. Juntas y separadas. En sus mejores momentos y en sus peores trazas. Las dos igualmente importantes y cruciales, las dos diferentes y necesarias.





Querida Karla,


Aun guardo en mi cartera, un papelito en el que escribiste "Te quiero, amiga." con tu típica carita feliz de ojos saltones y lengua de fuera. Creo que estábamos en primero de secundaria. Lo considero un amuleto de buena suerte. No tengo que concentrarme mucho para poder visualizar tu sonrisa y el sonido de tus carcajadas en mi cabeza. Ni tu cicatriz en la pierna, del día que te caíste de la moto. Ni tu dedo mutante del pie. Porque te llevo conmigo siempre. Porque lo que hemos vivido juntas, es parte de lo que me define como persona. Fuiste siempre la que nos defendía, la que me empujaba a dejar mis miedos atrás. Eres una mujer valiente, preciosa, inteligente y sin tapujos. Emprendedora, aventurera y de espíritu libre. Y eres tan sensible, que estoy segura que estás llorando mientras lees esto. Si la vida me regala la oportunidad de tener una hija, deseo que encuentre a su Karla a los tres años como yo lo hice. Te quiero amiga, mas allá del bien y el mal, más allá de las montañas de Chiapas y las olas de Cabo. Te deseo un grandioso final para esta segunda década de tu vida... se que vas a ser valer este año como lo que es; una maravillosa oportunidad de disfrutar nuestra estancia en esta dimensión. Feliz Cumpleaños Karlangas!








Querida Tania,


Mi dulce, tierna y siempre sonriente amiga. Recuerdo el día que te vi, después de tu accidente de porristas, llena de tubos en una cama de hospital. Por un momento, sentí que todo el peso de este mundo lo cargaba sobre mis hombros. Ese día, me convencí, que nuestra amistad nunca fue una casualidad; y que nuestras vidas estaban entrelazadas desde antes de venir a esta jornada. Pues solo pensar en la posibilidad de perderte, dejaba inerte un pedazo de mi corazón. Pero la vida tenia otros planes mucho mas maravillosos para nosotras... como compartir y vivir de la mano la maternidad. Y hablar ese código que solo tu y yo conocemos. Tu físico perfecto no le hace honor a tu belleza interior, pues tu corazón vino a este mundo a regalar amor. Veo a tu hija y sonrío al pensar que lo mejor de ti le fue heredado para seguir haciendo la diferencia. Me enorgullece decirte mi amiga del alma, mi hermana, mi compañera de infancia y mi confidente. Deseo que cierres con broche de oro el final de tus 20's, llena de toda la felicidad que te mereces. Te adoro. Feliz cumple!



jueves, 5 de mayo de 2011

Desempacando

Esta semana todavía ha sido de desempacar. Y no precisamente la ropa sucia de la maleta, pues quien me conoce, sabe que es lo primero que hago al regresar a casa después de un viaje. Es insoportable a mis sentidos, ver una maleta en mi entorno por mas de dos horas después del regreso.




Pero sigo desempacando el cansancio acumulado. Y uno que otro chocolate que adquirí en los pasillos de algún centro comercial de Las Vegas. El miércoles por la tarde, mientras Nico dormía su siesta, decidí tomarme un momento para mi. Me recosté en mi cama, tomé mi delicioso chocolate y por treinta minutos disfruté de la calma de mi relativa soledad.





El clima sigue desempacando sus grados de calor. Son probablemente, los últimos días de gloria antes de que el termómetro se dispare en este rincón del mundo. Desde que nos mudamos a la casa, sonrío los primeros días de Mayo; cuando en algún momento de la tarde, puedo disfrutar un minuto de tranquilidad y por mi ventana entra todavía una ráfaga de aire fresco. Siempre a la misma hora, siempre en las mismas fechas.




El verano pasado, juré que este año, sin pretexto alguno, Nico empezaría sus clases de natación. Ayer por la tarde, desempacamos de nuestra maleta de primeras veces, esa primera clase.



Con un poco de dedicación, constancia y pérdida de miedo; mi pequeño Nico estará oficialmente nadando para finales de esta temporada de calor. Y no sólo me emociona y me enorgullece; también, me llena de tranquilidad. En el lugar donde vivimos, es absolutamente necesario que los niños sepan mantenerse a flote.



Así que estaremos chapoteando, dos veces por semana; aprendiendo a hacer buzitos, a dar brazadas y patadas y con un poco de suerte, a nadar como un pececito.

martes, 3 de mayo de 2011

Catching up

Ayer por la tarde, Luis y yo regresamos de nuestro escape de 4 días a Las Vegas. Fue mi primera vez en la ciudad que no duerme, y también, nuestro primer viaje como pareja desde hace ya mucho tiempo.




Estos días no solo nos sirvieron para caminar, conocer y salir de la rutina; sino también, para ponernos al corriente como matrimonio. Sin ánimos de sonar a cliché, la realidad es que efectivamente, la vida pasa volando. Vivimos inmersos en el mundo que nosotros mismos creamos, ajustándonos a los cambios que se van dando con el pasar de los días... de los años.



Las Vegas es todo un mundo aparte. Y cuando tu vida transcurre en un pueblito de pocos miles de habitantes; el ajetreo y la vida de una ciudad como ésta, te envuelve en su energía.



La realidad es que no fue un viaje de muchas fotografías... y de hecho, apenas al pasarlas a mi computadora me di cuenta que ni siquiera tenemos una sola foto juntos (excepto esa, de nuestro reflejo en el vidrio de la pecera). Pues la cámara iba y venia de sus manos a la mías; como en los viejos tiempos. Pero si fue un viaje de largas caminatas, sin tropiezos con una carreola, ni un pequeño que demandara atención.


Aun así, ambos extrañamos a Nico con locura. Y cuando veíamos algo que a él le hubiera gustado ver o comer; sonreíamos y seguíamos nuestro camino. Como este tren de bombones y chocolates, por el que pasábamos cada mañana al salir del hotel hacia el strip.




La ostentosidad de la ciudad fue el marco de un fin de semana de reencuentros, de una plática profunda a la espera del espectáculo de Mystere by Cirque du Soleil; de deliciosa comida y de una initerrumpida gripa que nos acompañó todo el tiempo.








Fue un viaje en el que definitivamente, nos dedicamos a catch up y recordar lo que ya no somos... una familia de dos; una familia que viaja ligera.


Y al regreso; había que ponerse al corriente también. Catch up en la oficina, catch up en la casa, de vuelta a la escuela, a la rutina y a nuestra maravillosa vida. Pues una de las mejores cosas del final de un viaje es precisamente volver al hogar; a tus sabanas frescas, a tomar un baño largo en tu regadera, escuchando al fondo las carcajadas del pequeño que se quedó en casa esperando durante algunos días y que nos recibió con el mejor abrazo que me ha dado jamas.


Fue un buen viaje, lleno de luces, de grandes hoteles, de movimiento y ruido. Una excelente manera de dar mantenimiento a los engranajes de una vida de once años juntos. Volvimos para iniciar en quinto mes del año, con mas planes y celebraciones por venir. Por lo pronto, lo que pasó en Las Vegas, se quedó en Las Vegas... y en mi corazón.