viernes, 13 de mayo de 2011

La antorcha

Cuando era pequeña y adornaba el arbolito de Navidad con mi mamá y mis hermanos no pensaba en que detrás de esta divertida actividad, secretamente; mis hermanos y yo recibíamos todo un legado. Esta antorcha, llena de tradiciones, actividades, sueños y expectativas, que ha sido pasada de generación en generación; se consagró en mis manos al convertirme en mamá.




Fue entonces; cuando recordar a mi mamá poniendo los discos de vinil de Topo Gigio y bailar a su ritmo en la sala de mi casa; hizo click en mi cabeza y tuvo sentido. Pues durante todos estos años mientras yo crecía, mi mamá plantaba en mi esta semillita que ahora ha florecido y me permite a su vez, plantarla en mi propio hijo.




Pasamos la antorcha de mano en mano, de mamá en mamá, entre amigos y familia; de la importancia del amor, de la convivencia con los seres queridos, del verdadero significado de una cena entre parientes.



Y así, entre los juegos y las salidas a comer en domingo; mantenemos viva la flama de nuestra identidad. Esa parte de nosotros que poco a poco con los años, vamos fundiendo en la memoria de nuestros pequeños; con la esperanza de que un día, si así lo deciden, puedan llamarlo tradición y pasarla a sus propios hijos.



Y ahora así, con la antorcha en mi mano; entiendo las razones de mi mamá en esmerarse tanto en las fiestas de cumpleaños. Movida por un amor inmenso, pero también, apostándole a que algún día, su ejemplo pasara a otra generación y que ésta, a su vez lo integrara en su flama, lo hiciera suyo y llegado el momento, lo heredara a la siguiente.



De esta manera, pasan los días por aquí. Y nos divertimos con nuestros pequeños, secretamente, haciéndolos participes de esta antorcha de eterna flama. Deseando que a través de recuerdos felices, de tradiciones bien plantadas y una vida basada en la armonía crezcan fuertes de espíritu. Listos para enfrentarse a la vida, utilizando la luz de un legado basado en el único propósito de que se conviertan en mejores seres humanos que sus antepasados.




Hago maniobras con esta antorcha llena de recuerdos, de un pasado con dificultades y bendiciones. Repleto del amor de mi madre, escuchando el eco de las risas en familia, trayendo a la vida tradiciones que existen tal vez incluso, desde antes de mis propios abuelos. Pulo su brillo, filtro sus fallas, sus estereotipos, sus etiquetas; tratando de transmitir a Nico, en el silencio de nuestras noches, en nuestras tardes de playa, en los domingos de carne asada, todas aquellas maravillas que nos regala la vida.



Apostando siempre, a tardes como ésta. En las que las personas que los aman, los hicieron sentir especiales por ser simplemente nuestros. Por ser los herederos de una antorcha con ganas de seguir brillando y añadiendo energía a su lumbre para hacerse mas grande e imponente. (Nota: Las fotos de este post, fueron tomadas el pasado 30 de Abril - Día de Niño - en Flora's Farm; a donde mi familia llevó a los niños a celebrar su día. Yo me encontraba en Las Vegas, pero la talentosa Deb, logró captar estas extraordinarias imagenes.)



Hoy llegamos al inicio de un fin de semana más. Con la perfecta oportunidad de hacer crecer la flama de nuestra antorcha, de hacer la limonada más dulce con los limones que nos da la vida, de alimentar a nuestro lobo.

Pasa tu antorcha, no dejes morir su luz.


"No te preocupes si tus hijos no te escuchan, te observan todo el dia". - Madre Teresa de Calcuta.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Un día extraordinario

Ayer fue un día genial.


De esos a través de los cuales, Dios te manda el mensaje de que tu vida va en la dirección correcta.



Ayer, absorbí toda la felicidad, la energía y el amor que te regala un día especial. Y lo contengo dentro de mi corazón, para ahuyentar la tristeza y los demonios de los días difíciles.


Mi mañana comenzó con un arreglo de flores, y un beso y abrazo de los amores de mi vida. Un buen regaderazo, y un vestido largo esperándome para celebrar mi día. El día de las madres.



Por supuesto, las prisas de la mañana no se hicieron esperar. Pero un rockanrolero listo para dar un buen show, fue el aliciente perfecto para disfrutar la locura que se vive todos los días en nuestra casa. "Prepara el lunch!, ya está lista la cámara?, tomame una foto!, tenemos que llegar temprano para alcanzar lugar hasta adelante!, donde esta mi celular?", etc... etc.. etc...



Afortunadamente, mi querida Deb, se plantó en primera fila a temprana hora. Y por primera vez, no tuvimos que escabullirnos y arrastrarnos por el piso para lograr la gran toma. Señores y señoras, estas dos bellas mamás estuvieron en primera fila.



Esta vez, el festival estuvo inspirado en los años 80's. Nico y Diego pulieron el piso bailando "El Gato Rockanrolero" y SOBRA decir, que fueron los mejores. (Y en contra de la gravedad y de toda posibilidad, Diego traía sus pelos parados! Una hazana mas que solo podría conseguir una madre).




Los bailables siguieron y mientras, volteaba a mi alrededor y veía sonrisas radiantes y orgullosas de mujeres que pensaban: "mi hij@ es el más hermos@". Pues efectivamente, para cada una de las mamás que estábamos ahí reunidas, no hubo más perfección que nuestro propio hijo.


Al terminar el Festival. Todavía recibimos una sorpresa más, que ahora, adorna mi oficina y me hace sonreír cada que volteo a verlo.




Se acabó el festival, y Nico terminó convenciéndome de no quedarse en la escuela. Así que bueno, por ser un día especial, se la pintió. Mi realidad me esperaba en mi oficina, y por unas horas, traté de concentrarme en el trabajo sin éxito. Saber lo que todavía me esperaba, me ilusionaba demasiado. Dio la hora de comer, y esta mamá no regresó por la tarde a trabajar. En cambio, Nico y yo pasamos una tarde juntos y felices... Vimos la tele...





Tomamos una siesta... (no recuerdo siquiera la última vez que tomé una siesta entre semana!)


Y por supuesto, jugamos con sus carritos.


Dieron las 7 pm, y la fiesta continuó. Applebee's fue testigo de la locura que se vive cuando esta familia se junta.






En algún momento de la noche, Nico volteó a su alrededor y después dijo: "Estamos toda la familia reunida". Y creo que ese, fue el mejor regalo que recibí el día de ayer. Pues mi hijo, a su corta edad, ya ha entendido de qué se trata esto. Que celebrar con los amigos que se han convertido en familia, que estar juntos y hacer especiales nuestros días, es lo más importante... es lo único importante, y lo que siempre debe buscar.







"Niños, foto de familia!" - les dije. Y entonces Diego me pregunto sonriendo: "Pero entonces los tres vamos a ser hermanos para la foto?". Lo mejor es que su hermandad no es sólo para las fotos, es algo que crece y que cultivan todos los días.







Terminé mi día así. Exhausta, rodeada de flores y riendo con mi pequeño en la sala de mi casa.





Vivimos por días como estos. Por esos mensajes, esos correos, esas llamadas telefónicas a las mujeres importantes de mi vida. Y está de más decir, que hablé con mi mamá como 5 veces durante el día ayer. Mi gato rockanrolero sigue conquistando mi corazón a cada paso, con cada sonrisa y con cada ocurrencia. Y sigue aprendiendo el legado que alguna vez aprendí de mi mamá. A sonreír, a hacer lo mejor con lo que tenemos al alcance, a valorar a la gente que amamos y convertir un día ordinario, en uno extraordinario.



martes, 10 de mayo de 2011

Soy mamá

Soy mamá... hice vida dentro de mi cuerpo por 9 meses.

Soy mamá... cargué 4 kilos de amor por primera vez hace casi 4 años para entregarme para siempre.



Soy mamá... y hay días que me aterra no estar haciendo bien mi trabajo.

Soy mamá... me he levantado muchas veces de madrugada a cuidar a un bebé enfermo.


Soy mamá... cometo errores con mi hijo.


Soy mamá... y de vez en cuando, necesito un break.



Soy mamá... y vivo un tórrido romance con mi hijo.


Soy mamá... mi corazón se rompió el día que dejé por primera vez en el kinder a mi pequeño.



Soy mamá... y mi instinto animal se despierta cuando siento peligro cerca de Nico.




Soy mamá... escuchar la risa de mi hijo es el mejor regalo de mis días.



Soy mamá... sueño con ver convertido a mi pequeño en un hombre de bien.



Soy mamá... los peligros del mundo que le esperan a Nico, me aterrorizan.

Soy mamá... y aprendí a serlo, gracias a la mía.



Soy mamá... y éste ha sido mi trabajo mejor pagado.

Soy mamá... sé curar heridas con un beso.

Soy mamá... y me encantaría poder llenar los zapatos de la mía.

Soy mamá... conozco de memoria las canciones de Barney.





Soy mamá... bailo en medio de mi sala con mi pequeño príncipe.



Soy mamá... recibo besitos en la boca todos los días.






Soy mamá... y eso significa que soy enfermera, maestra, psicóloga, estratega, chofer, cocinera, maga, salvavidas, fotógrafa, cuenta cuentos, cómplice, autoridad, dentista, porrista, cantante, bailarina, guardián, Sally y Mater (porque Nico siempre es McQueen) y mucho más.






Soy mamá... y la primera vez que lo escuché de su boca, una lágrima fue inevitable.

Soy mamá... nadie me advirtió que este tipo de amor era posible.





Soy mamá... mi instinto es mi mejor aliado.

Soy mamá... se que mi hijo, me romperá el corazón alguna vez... ya lo he perdonado.

Soy mamá... nunca seré la mejor, porque la mejor es la mía.



Soy mamá... y aprendo a serlo todos los días.

Soy mamá... he llorado de frustración por no poder arreglarlo todo.



Soy mamá... tengo el poder de hacer sonreír a mi pequeño.




Soy mamá... mis brazos tienen la medida perfecta para acurrucar a Nico.

Soy mamá... la imperfección de mi hijo es perfecta en los ojos de mi corazón.



Soy mamá... soy fuerte e invencible a los ojos de mi niño.

Soy mamá... cargo sobre mis hombros la educación de mi hijo.

Soy mamá... y conozco mamás increíbles que me inspiran a mejorar.

Soy mamá... soy dueña de su pasado y su presente; pero tal vez solo espectadora de su futuro.



Soy mamá... preparo lunch todas las mañanas.

Soy mamá... mis abrazos lo arreglan todo.





Soy mamá... y hago sandwiches en forma de tren.

Soy mamá... lo seré por el resto de mi vida.

Soy mamá... mi corazón y mi felicidad tienen nombre y apellido; se llaman Nicolas Galindo.


Soy mamá... y hoy es mi día.


Feliz día de las Madres, a todas las mujeres que aman sin condición a un pequeño... o no tan pequeño.


lunes, 9 de mayo de 2011

Vísperas de 10 de Mayo

Es difícil expresar todo lo que mi corazón de mamá carga en días como hoy. Mi vida ha sido transformada de una manera maravillosa a través del corazón de este pequeño, que es mio para siempre.






De todos los roles que he interpretado en mi vida, es éste, el de mamá, el que más satisfacciones, alegrías y aprendizajes ha dejado en mi camino. Con el pasar del tiempo, Nico y yo hemos desarrollado nuestro propio lenguaje; uno que sólo él y yo entendemos, que sólo tiene sentido para nosotros y que permanece ahí, siendo parte fundamental de nuestros días.




Este privilegio, esta preciosa aventura, este hermoso titulo que alcancé gracias a él, me envuelve en gratitud. Me doblega hasta la más profunda de mis humildades y me llena de la responsabilidad de cargar en mis brazos no solo a un niño que me necesita; también, cargo el mensaje de amor más puro y básico de la humanidad.




Ser mamá me ha separado de mi egoísmo, ha dado un vuelco a mis prioridades, ha llenado vacíos que ni siquiera sabia que existían en mi; pero sobre todo, me ha empapado de la voluntad de ser mejor cada día. De inspirar a esa pequeña alma que nació de mis entrañas a convertirse en alguien mejor de lo que yo puedo ser.




Veo correr y sonreír a Nico, y me doy cuenta que mi corazón ya no me pertenece. Y que es ahí, en la forma de su pequeño cuerpo, sus pobladas cejitas y sus ojos expresivos, que todos mis sentidos viven ahora.






Y cuando la vida me parece injusta, solo tengo que asomarme a la habitación de a lado y ver durmiendo tranquilamente a mi más grande creación para darme cuenta, que efectivamente, la vida puede ser dura; pero que no soy yo la indicada para reprochar nada. Pues la vida ya me ha pagado cualquier atropello al otorgarme la gracia de ser llamada mamá.




Querido Nico,




Gracias por haberle dado un nuevo significado a mi existir. Gracias porque eres tu, la razón por la que hoy puedo ser festejada. Gracias por hacerme sentir única y especial no únicamente el 10 de Mayo, sino todos los días.




Ser tu mamá es ser ganadora constante y vitalicia de un billete de lotería. Encendiste mi motor hace ya casi 4 años, y te encargas de mantenerlo con energía y en buena forma todos los días. Eres mi felicidad materializada y no existirá, ni en un millón de años, la suficiente sabiduría para alcanzar a expresarte lo que eres para mi.




Estoy consciente que en días como estos, hay mujeres que sufren el haber perdido a un hijo. Otras más, cargan con la constante lucha de la infertilidad que les ha impedido ser protagonistas de un 10 de Mayo. Y muchas otras, bajan la cabeza con tristeza por desear ser madres y no poder serlo por diversas circunstancias. Hay quienes derramarán una lágrima recordando a su propia madre que ya se fue, y muchas más, la enfermedad de una mujer importante en sus vidas; que también es madre y que lucha por mantenerse en este mundo.




Este día de las madres agradezco mi posición. Pues tengo a mi madre viva y con salud para festejarla; muchas de mis grandes amigas podrán ser celebradas como protagonistas de una historia de amor el día de mañana. Pero sobre todo, doy gracias por lo que me tocó vivir. Por poder estar sentada en un kinder, con mi cámara desenfudada, esperando ansiosa ver lo que mi propio artista ha preparado en mi honor. Ser mamá en un festival de Día de las Madres es un sueño que convertí en realidad hace un año, y que mañana vuelve a convertirse en una experiencia única nuevamente.




Felicidades a todas las mamás que estarán celebrando en este país. A las que engendraron, a las que no parieron pero han criado, a las que han enseñado, las que se han desvelado, las que han renunciado a todo con alegría a cambio de ser llamadas mamá.