La semana pasada disfruté de mi quinto Día de las Madres. El
sexto si nos ponemos técnicos, pero como no hay quinto malo, diremos que fue el
número 5.
La noche antes, mientras desarrugaba y colgaba mi vestido
nuevo, como cada año; pensaba como todo esto se había convertido en una
tradición sin siquiera planearlo. La expectativa de estar ahí, un poco antes de
lo habitual, preparando mi cámara y esperando ver salir a mi estrella a dar su
espectáculo. Las prisas de la mañana suspendidas por un instante, para tomarnos
el tiempo de posar para la tradicional foto en la puerta de la casa y
preservarla en el tiempo.
Nico despertó muy temprano, con la sonrisa y la pasión hasta
el tope. Inquieto, dándome besos y abrazos, mi regalo y jugueteando con sus
deditos de esa forma en la que lo hace siempre que está por presentar un
festival, una rima o una competencia. Apasionado. Si tuviera que describir a
Nico en una palabra que no fuera PERFECTO (¡ja! Broma… tal vez) sería esa…
APASIONADO.
Me senté como cada año, junto a mi amiga Deb. Conscientes
que éste sería último festival que compartiríamos juntas. Al otro lado, mi mamá
y mi tía, espectadoras principiantes en este colegio pero todas unas veteranas
en el arte de los festivales.
El espectáculo comenzó. Esta vez con temática de tablas
rítmicas.
Sorprendí a Nico practicando días antes en su cuarto…
¿Qué haces, Niquito?
– le pregunté.
Pues ensayando, mami.
Mi baile para el día de las mamás. ¡Para que me salga super bien para ti!-
me respondió.
Querido Nico,
Hace un par de semanas, me topé con esto en Pinterest.
Y pensé en ti. Eres un fruit loop, mi amor. Un fruti-loopy como se llamaban en mis
tiempos. Deseo que siempre lo seas. Que conserves esa alegría y esa pasión por
las cosas siempre.
No dejaste de sonreír NI UN SEGUNDO durante tu baile. Te
tomé más de 200 fotos, y en todas, digo en TODAS sales sonriendo. Eso es lo
mejor de ti, mi amor. Esa manera en la que disfrutas el momento. La vida. Lo
que haces.
Eres un Fruit Loop en un mundo lleno de Cheerios. Nunca
pierdas tu color, mi amor. Nunca dejes que la amargura de este mundo consuma tu
brillo y te convierta en un Cheerio más. Creo que todos nacemos siendo Fruit
Loops, pero muy pocos logran conservarse así. Y no importa si eres un fruit
loop tímido o extrovertido, analítico o sensible, malo para los deportes o
bueno en matemáticas. Pero conserva tus colores, tu esencia siempre. Eso es lo
más importante. Lo que te hace único y especial. Auténtico.
Gracias por otro festival inolvidable, mi fruit loop. No sé qué
nuevas modalidades nos esperen para el próximo año en la nueva escuela, pero un
trocito de mi corazón siempre recordará con melancolía estos bailes inocentes y
disparatados en el kínder.
Recuerda lo que dice Dr. Seuss siempre… En un mundo donde
puedes ser cualquier cosa, sé tú mismo. Sé un fruit loop.




