lunes, 18 de marzo de 2013

Así nomas, feliz y porque si

Llegas a ese punto. Cuando sientes que no puedes más. Pero es también cuando sabes que estás cerca… Empieza a sonar en tu iPod. La reconoces. Es esa canción que te separa de tu meta. Una canción más y lo habrás conseguido. Son esos últimos metros para alcanzar los 3, 4 o 5 kilómetros de la rutina que te has impuesto ese día los que más cuestan. Cuando las piernas se entumen, tus pulmones arden, tu cara se enrojece del esfuerzo y la música sigue sonando. Acercándose al final. Esas últimas notas acariciando el clímax de la melodía. Tu respiración forzada y aguantando. Y entonces, lo logras. La canción termina, el dígito en la pantalla cambia y lo consigues. Desaceleras. Sientes retumbar tu corazón. Tum tum, tum tum. Una sensación tibia recorre tus extremidades. Tus facciones recuperan la compostura. Sueltas el suspiro que no te habías percatado que estabas aguantando. La satisfacción entra por los poros al mismo tiempo que el sudor quiere salir. Lo lograste.
 
He estado ahí. Literal y metafóricamente. Mis piernas doloridas, la respiración cortada y el corazón aporreado. ¿Será cierto aquello de que el corazón no duele? Yo creo que no. A mi si me ha dolido. Me ha dolido tanto durante los últimos años, que a veces me pregunto si hubiera podido aguantar mucho más. Seguramente, aguantó lo suficiente. Lo suficiente para que yo hiciera lo mío. Y es que, es el tiempo el que nos enseña que somos más resistentes de lo que creemos. Incluso en esas ocasiones, cuando tal cual como automóvil fuera de control, nuestras llantas derrapan contra el pavimento. Contra la tristeza, contra la vida misma. Y justo en ese momento, cuando estamos a punto de chocar contra el muro de contención y hacernos pedazos, alguien mete freno. Una fuerza detiene el golpe y lo amortigua. Es la mano de Dios.
 
Estuve en silencio algunas semanas, tal vez incluso han pasado un par de meses. No me atrevía a decirlo en voz alta. Tenía miedo de romper el que parecía un encanto temporal. Efímero. Y el silencio me sirvió para terminar de comprenderlo. De sentirlo. De comprobarlo. He abierto la puerta a tiempos mejores. Las nubes se despejan al compás de los suspiros de alivio. Las olas se tranquilizan y revientan apacibles en la orilla, justo como en la calma que viene después de un huracán.
 
Que huracán atravesamos. Mi pequeña familia y yo. Y en medio de la tormenta, cuando parece interminable que la lluvia cese; llegas a convencerte de que esa es la nueva normalidad de tu vida. Que permanecerás bajo el azote del agua por el resto de tus días. Tal vez tenga algo de cierto. Algunos chubascos permanecen siempre en el corazón. Salpicando el camino con sus charcos de vez en cuando. 
 
Pero de repente, te da la sensación de que el cielo empieza a clarear. Por supuesto, no te lo crees. Y piensas que estas tan cansada, que más bien son alucinaciones. Hasta que un día, la lluvia cesa. Y abres los ojos como platos, atónita. Esperando que algún trueno te avise que las nuevas nubes están por llegar. Pero el trueno no se escucha. Todo es silencio. El sol se asoma tímidamente. Y tu simplemente no lo puedes creer. Tiene que ser un error. O una mala broma del destino. No bajas la guardia. Esperando algún nuevo azote. Pero la lluvia no llega. Esto es en serio. Esta vez ha cesado.
 
Un día despiertas y abres los ojos finalmente convencida. Te miras al espejo y el brillo de tu mirada te convence. ¡Te ves bien, eh! - Piensas mientras te observas. La cara fúnebre y el semblante desencajado han desaparecido. Entonces sonríes, te auto-guiñas el ojo, tal vez incluso se te escape una risa en voz alta. Haces el baile de la victoria. ESTAS GENUINAMENTE FELIZ.
 
 
Has olvidado ya la última vez que te sentiste así. Así nomas, feliz y porque si. Feliz, simple y llanamente porque la caricatura suena en el televisor justo detrás de la puerta del baño. Porque alcanzas a escuchar los pasos presurosos de tu esposo en la escalera y entiendes que una vez más, todos van  retrasados a sus destinos. Feliz, porque sabes que al darle vuelta al entronque, una vista espectacular te espera camino a la oficina. Así nomas, feliz y porque si.
 
 
Te descubres cantando nuevamente mientras esperas que el semáforo se ponga en verde. La comida tiene incluso más sabor. Bromeas con espontaneidad. Como lo hacías antes. Antes de. El mar está un poco más azul. Y entonces, decides creerlo. Ha pasado. El dígito cambió. Lo lograste. Lo dejaste atrás junto con tu kilometraje. Y vuelves a ser feliz. Así nomas, feliz y porque si.  

 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Cosas de la vida real (Vol. XIV)

No andaba muerta, ni tampoco de parranda. Más bien, he andado moribunda desde el fin de semana. Caí con el que hemos denominado el Miñi virus. La razón es obvia, el que empezó con toda esta tortura fue Luis. Desde la semana antepasada. Aunque a el, solo le dieron tres estornudos y el típico moqueo por unas horas. Pero claro, él se sentía en la fase terminal de su vida. Por lo que le recordé el contenido de esta joya que me encontré en Pinterest durante 4 o 5 días.  
 
 
Hagamos un pequeño resumen, de la tortura vida de estos últimos días:
 
Mami.
 
Mi mami aterrizó el jueves por la noche para estar con nosotros en un viaje relámpago de fin de semana. Por motivos de la semana de nuestro cumpleaños.
 
 
El más feliz, su peluchito. Quien sufrió del típico dolor-cosquilleo en el estómago mientras la esperábamos en el aeropuerto.
 
 
 
Happy birthday Flori!
 
El sábado empezamos con las celebraciones del cumple de mi hermana, con una deliciosa cena entre familia y amigos. Yo llegué acompañada de mi hijo, mi esposo y mi recién adquirida tos de perro.
 
 
El domingo, ni siquiera pude sumarme a la celebración. No pude ni levantarme de mi cama. Pocas enfermedades y dolores me tumban. Pero lo digo en serio, el Miñi virus ha sido cruel conmigo.
 
 
Mi enfermero
 
El lunes por la tarde; en medio de una aturdidora migraña, tos de foca (¿o perro?) y algo de fiebre; me tiré en la cama suplicándole a Nico que por favor, que solo por hoy, tomara una bendita siesta. Realmente estaba incapacitada para cuidarlo. Le hemos suplicado que tome siesta durante el último año sin tener éxito alguno. Pero mi pequeño sabe cuando no es tiempo para bromas o rebeldías.
 
Se acostó junto a mí y empezó a acariciar mi cara con su manita suavecita. A los diez minutos estaba profundamente dormido. Desperté dos horas después y al abrir los ojos me encontré con esto.
 
 
Recordé cuanto extrañaba verlo dormir a la luz de media tarde.
 
 
Habemus Papam (con fines meramente informativos para Nico dentro de muchos, muchos años)
 
El conclave tomó finalmente una decisión. Y han convertido en histórico el día de hoy; en el que el mundo católico celebra a su primer Papa Latino. Papa Francisco I. Argentino.
 
 
 
 
Comprometidos.  
 
Tenemos boda en puerta. Este fin de semana, tutio Aldo se comprometió con su novia, Sara. Justamente, le comentaba a mi mamá un día antes, que mis bodas empezaban a extinguirse. Bueno, parece que siempre no!
 
 
Me parece increíble. Todavía lo veo como un puberto. Llegas a los 30 y de repente, 10 años parecen haber sido ayer y los mocosos a tu alrededor parecen haber crecido en 2 minutos. May the force be with you, chicos. Let's party!
 
Eso es todo por hoy. La migraña no se quiere ir. Esperemos mejor calidad de vida (y de posts) en los próximos días.
 
 

jueves, 7 de marzo de 2013

El Club

“Voy a construir un club” – me dijo Nico el sábado temprano por la mañana. No sabía muy bien a qué se refería, pero recuerdo que cuando era niña también me gustaba jugar a hacer clubs.
 
 
Después de algunos intentos fallidos en construir su club el solo, le pidió ayuda a su papá para construirlo. Este es un fuerte, PERO cuando ya hay personas adentro, se convierte en club. O algo así me explicaron.
 
 
Lo mejor del club, fue el claro mensaje de su letrero de entrada:
 
 
 
Entiéndase a su servidora a la izquierda. Triste y TACHADA. A la derecha, Luis. También con un aire de tristeza y semi tachado. Y abajo, el de los inconfundibles tres pelos parados y una sonrisa, ENCIRCULADO para facilidad de localización: el creador. Signficado: EL CLUB ES SOLO PARA UNA PERSONA, NO SE ADMITE A MAMI NI A PAPI. SOLO A MI.
 
Al final, sucumbió a mis súplicas y me dejó entrar al fuerte por un ratito.
 
Si, asi manejo yo la elegancia los sabados y domingos. Insipirador, lo se.
 
Y luego a su papá, quien técnicamente pudo haber reclamado derechos parciales de construcción.
 
 
Si, estas son las cosas que pasan al interior de mi hogar durante los fines de semana.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Los cumplí feliz


Ayer, tuve uno de los mejores cumpleaños de mi vida. ¿Quién puede tener el mejor cumpleaños de su vida en un martes? Lo mismo me preguntaba yo, pero resulta que si se puede. Fue de los mejores, sin haber siquiera una razón especial o particular. Tal vez haya sido simplemente porque me sentí absolutamente querida y plena todo el día.
 
Mis momentos favorito del día fueron:
 
* El regalo de Nico. “Mami, yo te voy a regalar algo que no se compra. No se hace. Y no se esconde.” – me dijo una noche antes. Ayer por la mañana al abrir los ojos, Nico estaba paradito junto a mi cama, viéndome emocionado y sonriente. “Te voy a dar tu regalo, mami. Acuérdate… no se compra, no se hace, no se esconde… ¡SOY YO!”. En ese momento debí saber que mi cumpleaños seria increíble el resto del día, lo sé.
 
 
* Llegar a mi oficina y encontrarla adornada, con unos globos gigantes que incluían dedicatorias de las personas que trabajan conmigo.
 
Ven ese "31" en el globo amarillo? Con letras ROJAS. Si, mi jefe lo puso estrategicamente para que lo primero que se viera al abrir la puerta fuera eso. Y todo el mundo se quitara la duda de cuantos cumplia. Oh si, el hombre es un encanto.

 
* El soplete que utilizamos para prender mis velitas.
 
 
* Los maravillosos detalles que tuvieron personas de quien ni siquiera esperaba nada.
 
 
* La conversación entre Diego y Nico, camino al sushi después de la escuela.
 
Diego: ¿Nico, ya viste? Confeti.
Nico: ¿Confeti? ¿Dónde?
Diego: Ahí, Nico. ¿No lo ves?
Nico: No, ¿Dónde?
Diego: Ese que parece un corazón… pintado de azul.
 
GRAFFITI, señores. Era una pared con graffiti. God bless his precious heart.
 
 
* Comida en compañía de mi querida familia cabeña. (Mi sushi cortesía del restaurant)
 
 
* Las llamadas, mensajes, correos y videoconferencias de la gente que me quiere desde todas latitudes del mundo (incluyendo La India, Australia, Estados Unidos y mi querido México).
 
* La sorpresa para cenar de mi hermana y mi esposo, que incluyó esta sandia con mi nombre!
 
 
* Una mordida de pastel más con Nico.
 
 
* Mis regalos: 4 libros, 3 plantas preciosas, 3 collares, 1 anillo, 4 pasteles, 1 par de aretes, 2 tarjetas especiales, 1 pulsera, 1 dotación de chocolate chip cookies especiales de mi amiga Bren (que es bien sabido que no comparto con NADIE), felicitación exclusiva de Leito "Paye!", 1 Amazon gift certificate (con el que ya me compre 3 libros), 1 llavero, 1 nuevo bebecito (que tecnicamente no es mio sino de mi amiga querida) y extensas muestras de amor.
 
 
El precioso Carlos David. Nacido el 2 de Marzo. Piscis como su tia Dulce. 4 kilos de belleza. Su madre y yo somos como hermanas desde hace 29 calendarios. VEINTINUEVE.
 

martes, 5 de marzo de 2013

Hoy cumplo 31 años

Hoy cumplo 31 años. Y en esta corta, o larga jornada -según el cristal con que lo mire- he aprendido a no juzgar un libro por su portada ni a una persona por la primera impresión. He aprendido que mi vida es tan imperfecta como he decido que sea, o tan maravillosa como me lo he propuesto cada mañana al despertar. He encontrado la manera de recuperar la capacidad de asombro ante las pequeñas cosas -esa que lamentablemente algunos vamos perdiendo al crecer. 
 
 
He aprendido a amar mi trabajo, no únicamente porque me da de comer, sino porque entendí, que amar lo que hago a diario me permite ser una mejor persona con el mundo a mi alrededor. He logrado seguir el sabio consejo de mi madre, quien desde muy pequeña me enseñó que debo hacer todas las cosas -pequeñas y grandes- con amor y pasión para obtener los resultados que deseo.
 
 
Hoy cumplo 31 años. En los que he ganado, he perdido, he llorado amargamente y reído a carcajadas muchas veces más. La vida me ha enseñado que la distancia entre los verdaderos amigos no es más que un puente que hay que cruzar cuantas veces nos sea posible. Y que las llamadas, los correos y los encuentros esporádicos logran cerrar y compensar, aunque sea por un instante eterno, el tiempo perdido. También he aprendido, que será imposible reemplazar la emoción de recibir una carta de puño y letra de alguien que extrañas.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y al verme en el espejo reconozco en el brillo de mis ojos, la inocencia de la niña que un día fui. La picardía de la adolescente que se quiso comer el mundo a mordidas y se indigestó de experiencias increíbles. Reconozco a la mujer que después de 12 largas horas de parto, expulsó con toda su garra y con todo su amor, al ser humano que se convirtió en el amor de su vida. Veo en mi reflejo a la inexperta novia, que vestida de blanco dijo "si" en un altar frente a Dios, sin tener idea en lo que se metía.
 
 
Observo frente al espejo a la esposa más afortunada que jamás soñé llegar a ser. No por tener al marido perfecto o el matrimonio ideal, sino por haber encontrado un compañero de vida que me ha ayudado a construir la familia que desde pequeña con todas mis fuerzas deseaba tener.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y después de un viacrucis de infertilidad y de fracasos en el intento, finalmente he comprendido que la vida no me quitó la oportunidad de ser madre por segunda vez. Que por el contrario, Dios me concedió el sublime privilegio de tener un solo hijo que rompió su molde para siempre al tomar su primera bocanada de aire. Un ser especial que guarda en su alma, todos los regalos que una madre pueda soñar, y que son sólo míos.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y el tiempo me ha enseñado que a este mundo no he venido a exigir lo que deseo, sino a aprender lo que necesito. Que aunque a veces parezca que la vida se empeña en complicarme los días, depende de mí aprender a manejarlos con gracia y entereza. He descubierto un secreto a voces que ha logrado calmar la furia de mis demonios internos... El secreto es, que mi peor día tan solo tiene 24 horas.
 
 
Y he comprendido, que el secreto también aplica para los días maravillosos. Por lo que cuando éstos amanecen con el sol, hay que aferrarse a ellos; a todos y a cada uno de los 1,440 minutos de perfección que se me han concedido. Pues mañana, quién sabe.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y he aprendido que mi familia está loca, y que en la genética de su locura guarda la información de mi esencia, de mi historia y de lo mejor de mí. He aprendido que sin ellos, no soy nadie. También he comprobado que aquello que dicen sobre que "envejecer es obligatorio y crecer es opcional" es una absoluta verdad. Y he decidido que yo quiero crecer. Crecer hasta que mis manos rocen en cielo y alcancen las estrellas. Crecer hasta que mis dedos toquen las nubes y pueda sentarme a saborear la dulzura que alcance a robarme de ellas.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y he aprendido que cometer tonterías tiene su precio, y no cometerlas también. Que no existe la fórmula perfecta para tener una buena vida, pero que el equilibrio es un buen ingrediente. He concluido que mi vicio por los libros es el único que deseo heredarle a mi hijo. Y que enseñarle a creer en sí mismo es la mejor herencia que le puedo dejar. 
 
 
Hoy  cumplo 31 años, y me siento más viva que nunca. Recién salida de una oscuridad que me permitió redescubrirme y volver a nacer. He aprendido que una vida sin música y sin flores sería para mí una vida mal vivida. Y que por ello, no pasará un solo día en el que en mi casa falte una canción o el aroma fresco de mi jardín. He descubierto que me apasiona la fotografía y he renovado mis votos con la escritura. Y he comprendido que no es necesario ser fotógrafo para tomar fotos, ni escritor para escribir. También, que ambas cosas complementan mi existencia.
 
 
Hoy cumplo 31 años. Y me he dado cuenta que los treintas me sientan bien. Que me queda mucha juventud por delante, pero que cuando el momento llegue, quiero envejecer con dignidad. Hoy cumplo 31 años y lo que viene me emociona. Porque es desconocido, porque me encantan las sorpresas y porque tengo sed de seguir aprendiendo.
 
 
Hoy cumplo 31 años y mi corazón está de fiesta. Porque estoy viva, porque amo y soy amada y porque hoy;  la oportunidad de desear cualquier cosa que me plazca me espera al apagar las velitas de mi pastel. Feliz cumpleaños a mí.  
 
 
 

lunes, 4 de marzo de 2013

La banca de concreto

Existe una historia entre mi mamá y yo que básicamente representa nuestra vida a todos los niveles.
 
Cuando yo era pequeña y empecé el kínder, un pánico me invadía cada mañana al llegar al colegio. Un miedo que me paralizaba y que era incapaz de controlar. A pesar de que era tan chiquita, puedo recordar claramente como me sentía. Simplemente, me petrificaba de pensar en quedarme sola. En que mi mamá se fuera, y tuviera que estar ahí, entre otros niños esperando a la maestra.  Y entonces cada mañana, mi mamá se sentaba conmigo en una banca de concreto color vino tinto a esperar a que llegara mi maestra.
 
No recuerdo un solo día en el que ella me haya abandonado ahí. A pesar los problemas que le ocasionaban los retardos diarios en su trabajo. A pesar, de la segura desesperación que sentía.  Mi mamá siempre se quedó conmigo. Yo era lo más importante para ella, y por sobre todas las cosas, tomó la decisión de hacer lo que me hacía sentir segura. Supongo que eventualmente superé mi inseguridad, no sé si me tomó meses o años; pero puedo imaginar el alivio que sintió mi mamá. 
 
Cuando digo que esta historia representa nuestra continua realidad, lo digo porque así es. Mi mamá ha estado sentada conmigo en esta banca de concreto durante toda mi vida. Tomándome la mano y dejándome sentir su apoyo cuando algo me aterroriza o una situación difícil se me presenta. Sin importar las consecuencias que tenga para ella, nunca me abandona.
 
Y ha estado en desacuerdo con mis decisiones y con mi manera de pensar en invariables ocasiones, pero nunca, NUNCA se ha levantado de esa banca sin estar segura de que estaré bien. Metafóricamente, esa banca representa el vínculo entre nosotras. Ese código entre las dos, en el que está sobreentendido que sin importar mi edad y hasta que la muerte nos separe – o tal vez incluso después- siempre estará ahí para protegerme.
 
Hoy mi mamá cumple 58 años. De los cuales, he tenido el privilegio de gozarla, técnicamente, durante 31. Liquidó sus cuentas pendientes con el destino hace ya varios años, y desde entonces; he tenido la fortuna de verla ser feliz, afortunada y dichosa todos los días.  Nuestra banca de concreto me fortalece, su sabiduría me tranquiliza, su fe me da confianza y su testimonio de vida me enorgullece.
 
 
Mamita, es el 4 de Marzo el mejor día del calendario. Lo ha sido siempre. Es el día en que finalmente, al nacer usted, nacimos nosotros. ¡Feliz cumpleaños!
 
NOS VEMOS PRONTO.