lunes, 23 de agosto de 2010

Regreso a clases

Llego el día. Hoy nos levantamos temprano, después de una noche de cosquillas en el estómago y ciertos nervios. Hoy desperté sabiendo, que mi bebé ya no iba a Maternal. Hoy puse los pies sobre el tapete bajo mi cama, consciente de que Nico es oficialmente parte del sistema escolar no obligatorio. KINDER I nos ha dado la bienvenida...

Y para esto, nos estuvimos preparando durante todo el fin de semana. Forramos juntos sus primeros libros.

( Nota: Simultaneamente trabajábamos en preparativos de la piñata. Atrás, cajas y cajas de materiales.)

Escogió las stickers que quería poner en los libros que le ayudarán a aprender cosas nuevas y divertidas durante todo el año.
Escribí su nombre orgullosamente en esas tres etiquetas, incrédula de pensar que había llegado el día. Ese día que viví yo hace 25 años con mi propia mamá, cuando por primera vez le ayudé a forrar mis libros, y llegó a mis sentidos el característico olor de papelería nueva.







Libros listos. Mochila nueva.



Tennis apropiados y un choque de emociones fueron el punto de partida de esta mañana.


El aventurero, debo decir, nada convencido de regresar al recinto estudiantil... pero seamos realistas; a quién le gusta verdaderamente el regreso a clases? Ese sentimiento de ansiedad e incertidumbre. No saber si te tocará en el mismo salón que tus amigos, la nueva maestra será buena o mala, levantarse temprano, etc. No lo culpo. Dicho esto, la educación no es una opción en esta casa. Como alguna vez me lo dijo mi madre, sus estudios serán su única herencia.

Cantamos durante el camino ("Hoy tengo que decirte papá", su nueva obsesión. Creo que lo hace sentir que papi está cerca cuando no está) para relajar el ambiente y tomarnos unos últimos momentos antes de enfrentarnos a la despedida. Yo me repetía a mi misma "Tranquila, transmite buena vibra. Atrévete y el se atreverá..."; pero la realidad es que el corazón se me estrujaba y lo que verdaderamente quería era abrazar a mi bebé y salir corriendo. Evitarle el sentimiento de abandono que todos experimentamos a los 3 años cuando vamos al kinder.

Llegamos y pasó lo esperado. Su carita se cubrió de angustia.





Ni siquiera ver a Diego lo convenció de que el asunto no era tan malo... Sonó la campana, y creo que los dos sentimos el mismo apretón en el pecho. Era la hora de separarnos y enfrentarse al primer día de clases. Soltó en llanto, y la única explicación que encuentro para yo haber podido evitar llorar, es que Dios estaba conmigo. Tras 3 intentos fallidos de despedida, pues corría tras de mi. Su antigua maestra, Luly, lo tomó en sus brazos y yo seguí mi camino hacia la puerta sin mirar atrás.





Podía escuchar como me llamaba entre su llanto a cada paso que daba y sentía que las piernas se me debilitaban. Respiré profundo y me repetí a mi misma que lo todo iba a estar bien.

Nico, jamás te deje solo. Me escondí ahí, tras las rejillas del patio, para verte. Para asegurarme de que ibas a estar bien. Estuve ahí, aguantando el sol caliente, sólo para observarte de lejos. Poco a poco fuiste calmándote, y en cada respiración te mandaba todo el amor que existe en mi. Pero lo logramos, mi amor... lo lograste. Te costó trabajo pero te atreviste. Y mamá estuvo contigo en todo momento, hasta que entraste a tu salón de la mano de tu maestra.





Soy la mamá mas orgullosa. Porque a pesar de tu miedo y tu angustia, lograste contenerte. Pudiste manejar todos tus sentimientos e integrarte a las actividades del día. Y eso, es tan maravilloso como la valentía que demuestra un niño que no llora.


Como quisiera estar ahí contigo. Pero lo estoy en espíritu, sentada junto a ti, tomando tu mano y animándote a demostrar lo grande que eres. Y estoy segura que al abrir tu mochila y ver el lunch que te preparó mami esta mañana mientras todavía dormías, te hará sentirme cerca.

Mañana será un día mejor... lo prometo. Poco a poco, lograras readaptarte y sentirte cómodo con tus nuevas maestras. Mami ya las conoció, se entrevistó con ellas y son muy buenas. NUNCA te dejaría en manos de alguien sin conocerlo primero, te doy mi palabra.

Qué difícil es verte crecer y no poder evitar tus lágrimas. Que difícil es saber que no podré estar siempre ahí para impedir que tropieces, que caigas, que sufras... Que equivocada estaba... la parte mas difícil de ser tu mamá no fueron las 12 horas de parto. No fueron las noches de desvelo. No fue lograr que aprendieras a ir al baño...

Esto es lo mas difícil... verte enfrentar el mundo sin poder evitarte todo sentimiento que te incomode. Pero aquí estaré siempre, desde mi trinchera, vigilando, lista para rescatarte cuando lo amerite. Curar tus heridas y darte mi amor. Prepararte para salir al campo de guerra nuevamente.

Eres grande, mi pequeño. Eres una pequeña oruga, todavía timidamente escondida en su capullo, esperando el momento perfecto para abrir sus alas y convertirse en una hermosa mariposa. Y lo harás... a tu tiempo, como ha sido siempre. Y ese día estaré tan orgullosa de ti como lo estoy hoy, por ser un pequeñito con un corazón de oro; tan noble, tan amoroso, tan inteligente.

Esta es la vida mi amor. Llena de aventuras. De tragos amargos y de momentos dulces. Pero estamos juntos, y eso nos hará la jornada mas ligera y doblemente alegre. Espero con ansias ver que el reloj marque las 2 de la tarde. Y ahí estaré, puntual y emocionada para abrazarte, para besarte y suspirar de alivio porque estamos de nuevo juntos. TE AMO.

2 comentarios:

Ky • twopretzels.com dijo...

I read all of this. (I am practicing my Español, of course.)

Dulcita - your sweet baby boy is getting so big. I can't believe it. :) So precious.

tere sato dijo...

AAAI AMIGA... HASTA A MI SE ME HIZO EL NUDO DE PENSAR QUE SON TU Y NICO Y TU PEQUENO GRANDE BEBE YA ESTA EN KINDER Y NO NO NO.. que angustia, pero que felicidad poder leer todo lo que estan viviendo.. los amo!