El viernes dimos el banderazo de salida a este fin de semana de brujas con la fiesta de Halloween en la escuela. Llegamos para descubrir un vestíbulo convertido en un recinto de espantapájaros y decoraciones.
Esa mañana no hubo pequeños estudiantes, hubo Woodys y Buzz Lightyears... Blancanieves y fantasmas. Piratas, diablitos, vampiros. Todo alrededor era alboroto. Nico disfrutó de su primer Halloween escolar y la pasó feliz.

Ayer por fin, tuvimos nuestra esperada celebración de Halloween. Octubre concluye de la mejor manera... con una fiesta. La noche se engalana con colores, magia, imaginación, disfraces, dulces e ilusiones. Nico me pidió que para este Halloween me convirtiera en brujita mami. Y eso fue lo que hice.
Mi hermoso pirata disfrutó cada momento. Desde el vestuario hasta la caminata casa por casa, bailando, gritando, corriendo, jugando, siendo feliz.
Se sentía algo en el ambiente, que se transmitía a través de las decoraciones de cada casa vecina. Niños y adultos desfilaron cantando el tradicional "queremos Halloween!" por varias horas. En nuestra pequeña guarida, disfrutamos de disfraces, comida, postre, música y un buen rato en familia.
Pues finalmente, todas las tradiciones concluyen en lo mismo. En reunirse con los amigos, con la familia; dejando a un lado la monotonía, la flojera. La noche de anoche fue mágica, y todos los presentes contribuimos para que así fuere.
Mis piratas estuvieron felices, y para mi corazón, no existe una mejor celebración.
Un Halloween más, lleno de diversión, de risas, de fantasía. Un 31 de Octubre que se termina y que inaugura la cuenta regresiva hacia la esperada Navidad. Otro Octubre que se va, dejándonos recuerdos maravillosos; un otoño todavía caliente, que nos mantiene a la expectativa de la primera noche fría.
Una noche perfecta, en la que dos piratas y una bruja se apoderaron de esta pequeña familia llenándola de energía, de sonrisas y de agradecimiento por poder estar así... juntos y felices.
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