Estamos a
escasos tres días de iniciar las celebraciones por el cumpleaños número 5 de mi
solecito. Los detalles siguen afinándose, pero las invitaciones han sido ya
enviadas para ambas fiestas.
Una de las
cosas que me encanta de hacerle su mini-fiesta en la escuela, es que puedo deleitarme con
invitaciones a la antigua. Ayer por la tarde, me senté en mi escritorio saboreándome
empezar a rotular sobres, absorber el olor a papel nuevo, deslizar la delicada
punta de mi pluma punto fino y sellar invitaciones.
Cada uno de
los sobres, llevan el nombre del invitado. Los niños se sienten especiales al
ver su invitación dedicada especialmente para ellos. Y asi entonces, Nico se
encargo de poner el sello final en cada una; emocionado y esforzándose por
comprender cuanto tiempo significa ‘4 días
más’ hasta la fiesta de Angry birds.
I’m a
vintage sucker. Los sobres y el papel me hacen feliz. Si fuera posible, incluso
las mandaría por correo tradicional. Pero eso significaría que llegarían hasta dentro
de tres meses.
En cuanto a
la fiesta de Rockstar, la cosa se vuelve un poco mas práctica. Incluso, podríamos
decir que se vuelve informal. Recurro a la invitación electrónica porque afrontémoslo… el
día solo tiene 24 horas, y yo, únicamente 2 manos, 2 piernas y 1 cerebro. Por más
tradicional y tentadora que suene la idea de ir casa por casa entregando sobres,
sería una tarea imposible de lograr. No huele a
papel, ni va sellada; pero igualmente, darle “send” me emocionó y me hizo muy feliz. (Si, tengo delirio de persecusion y por eso pongo borrosos los datos importantes.)
El gran día
nos pisa los talones, pero por ahora es tiempo de dormir. Buenas noches.
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