Hoy me propuse hacer un back up de mi computadora a mi disco duro. Trato de hacerlo regularmente, por aquello de que la tecnología no es infalible y probablemente me volvería loca si perdiera un solo megabyte de información.
Dicho esto, me dispuse a traspasar todo a mi disco duro externo, crear nuevas carpetas, depurar otras... y me topé con una carpeta llamada "Intercambio 2002-2003" (dicha carpeta contiene mas de 400 fotografías. La era digital todavía era un sueño en ese tiempo, por lo que las fotos son de rollo fotográfico). Dí un doble click, y la primera fotografía que saltó a mi vista fue ésta:
Résidence Andrée Allix. Enero 3, 2003. Lyon, Francia.
Esta fue la primera vez que conocí la nieve. Había olvidado por completo la existencia de esta fotografía... lo que me lleva a la conclusión del titulo de esta entrada. Realmente, la fotografía es -en mi humilde opinión- uno de los mejores inventos fabricados por el hombre, sin lugar a dudas. Pues no sólo te permite recordar, sino literalmente revivir sensaciones y emociones con tan sólo mirarlas.
Parc de la Tete D'Or. Enero 2003. Lyon, Francia.
Soy una fan declarada de la conservación de los recuerdos, por lo que las fotos y yo hemos entablado una entrañable amistad.
Mi intercambio en Francia (que duró casi 8 meses) ha sido una de las experiencias más memorables de mi vida (gracias mami!). Conocí a personas maravillosas (con algunas de las cuales, todavía tengo una relación), tuve la oportunidad de visitar lugares majestuosos. Europa nos conoció como novios a Luis y a mi, y no quitamos el dedo del renglón, de poder volver pronto, y caminar por las calles de Lyon que hace practicamente 8 años fueron testigos de una experiencia excepcional en nuestras vidas.

Fouviere. Enero 2003. Lyon, Francia.

Toledo, España. Diciembre 2002.
Que maravilla poder reconstruir todos esos paisajes, todos esos recuerdos, a través de imágenes que hablan por si mismas. Que dicen más que la palabras.

Esa soy yo, haciendo un sueño realidad... Torre Eiffel en París, Francia. Junio, 2003.
Entiendo que hay personas que no le dan mucha importancia al asunto de tomar fotografías; pero yo invitaría a todo aquel que no les tiene mucha fe, a intentar documentar su vida por un tiempo de esa manera. La recompensa que obtienes al final, es invaluable.
Venecia, Italia. Marzo, 2003.
La fotografía es arte, es color, es memoria, es vivir. Agradezco haber tenido y tener la intención en todo momento de capturar mi vida, la de mi hijo, amigos y familia en imágenes. Pues son éstas las que a veces, nos dan la oportunidad de analizar nuestro pasado. Caer en cuenta lo maravillosa que ha sido nuestra travesía por este mundo, evidenciar nuestros días y experiencias; pero sobre todo, invitarnos a seguir viviendo, conociendo, disfrutando y captando momentos que en los años por venir, llenarán nuestro corazón de una nostálgica emoción y recuerdos maravillosos.
Estas somos mis Argentinas y yo. En un dia cualquiera despues de clases, un picnic en el rio Saone; a dos cuadras de ESDES (nuestra universidad). Esta foto fue tomada un dia de Abril del 2003. Hoy precisamente, un dia de Octubre de 2010, estoy esperando una llamada de una de ellas. Pues las tres, seguimos siendo amigas.