Hoy desperté
al escuchar la regadera abierta, mientras Luis se bañaba. Abrí los ojos para
darme cuenta que volvíamos a la rutina. Las vacaciones se terminaron. Abrí los
cajones de mi ropa semi-dormida mientras noté que la mañana estaba más fresca
que en días anteriores. Elegí el atuendo del día y me arrastré hacia el
interior de mi querido cuarto de baño. Dejé correr el agua hasta que el espejo
se empañó, me metí a la regadera e inicié el día.
Nico ponte el uniforme. Nico apúrate a comerte
tu pan. Nico, los tennis. Nico, los dientes.- Oh si, bendita normalidad. Siempre es bueno
salirse de ella, siempre es bueno regresar. Hoy retomaremos las horas de
comida, de irse a dormir, las tareas y las actividades de las tardes. Volvió el
uniforme, los honores a la bandera y todas esas cosas bellas de la vida
escolar.
Esta semana
promete aventuras increíbles. Todo Abril tenemos casa llena, empezamos con
Marce y Emilie; seguimos con el Easter Hunt y mi mamá; vamos a la mitad del
camino, y las semanas que siguen prometen. Y prometen en grande. Pero antes de llegar al día de hoy, disfrutamos
de los últimos días fuera de la rutina con mi mami. Y eso siempre, nos recarga
de energías para seguir con lo que viene.
La pijamada.
El viernes
Nico y mi mamá se fueron a dormir a casa de Flor.
No sin
antes asegurarse de dejarme un dibujo para que no lo extrañara tanto.
Luis y yo
aprovechamos la pijamada para disfrutar una buena cena como adultos civilizados
y una noche de sueño larga e ininterrumpida. El sábado por la mañana desperté extrañando
sus delicados pasos al despertar y su cuerpecito con olor a bebé acurrucado
junto al mío.
Noche de panquequis.
El sábado fue
uno de esos días en los que el nada, se convierte en algo maravilloso. Después
de la noche de pijamada, nos vimos para desayunar juntos en el restaurant
favorito de Nico. El resto de la mañana cada quien se dedicó a hacer sus
pendientes. Volvimos a la casa, y mi mamá nos compartió una nueva receta
secreta; esta vez, para hacer sopa de tortilla. Rotundo éxito. Se quedará para
la posteridad.
Después de
comer, nos dispusimos a ver una película en familia. El filme de Luis fracasó y
no nos quedó más remedio que ver a mi lobito en el Golden Choice. Mi mamá no conocía
a Jacob, o la saga de Twilight per se, así que la introdujimos al mundo de los
lobos y vampiros modernos por primera vez. Poco a poco fue oscureciendo, y llegó
la hora de cenar panquequis. Tan solo pensar en esta tradición, me pone de buen
humor.
Y a los
panquequis había que agregar las municiones de frijoles enchilados que tenía que dejarnos Bibi para sobrevivir las
próximas semanas.
El chef
repostero Nico, cada vez fortalece más sus habilidades panquequerianas.
Y al ritmo
de la pegajosa canción ‘le meneo, le meneo’ inventada por su servidora y mi
hermana hace ya algunas lunas; colgamos una noche inolvidable mas a nuestro álbum de recuerdos.
Nos
deleitamos con los deliciosos quequis de mi mamá y soñamos con la idea de
compartirlos con el mundo.
‘La quequería
de Bibi’ es el nombre oficial. Y estaría a lado de mi librería (mi negocio-sueño
dorado). Nico fue el más entusiasmado con la idea y él verdaderamente cree, que
un día será una realidad. Porque no?...



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