domingo, 9 de septiembre de 2012

Y... rockeamos.

No puedo creer que esté aquí. Finalmente, escribiendo este post. Después de tantos meses de trabajo, de quemaduras de silicón,  de dedos machados de pintura y 300 kilómetros de vueltas en mandados.
 
Empezamos el día muy temprano ayer, Luis y yo. Y pasamos todo la mañana sudando, subiendo y bajando, martillando, soplando y colgando; para hacer realidad el bosquejo que llevaba en mi mente después de tantas semanas. La magia se convirtió en un salón bien decorado después de 5 horas de trabajo.
 


 Discos, estrellas, piñata, churritos, bebidas bien frías y todo lo necesario para la tarde que nos esperaba.



 

 
Nuestro set up  fue diferente este año, y adaptamos las áreas para crear nuestro propio salón de la fama.
 
 
Escenario para el photo shoot de rockstars.
 

 
Y por supuesto, la prometida alfombra roja.
 

 
Se dieron las 4 pm y llegamos ya listos para empezar a rockear. Los ojos de Nico se abrieron grandes y emocionados al ver todo lo que había a su alrededor. En la entrada esperaban los regalos para nuestros invitados estrellas. Que incluían su kit de rock, burbujas, tutu o chaleco rockero y algunas otras sorpresas.
 
 
Juro por Dios que Nico brincó en ese brincolín de 4 de la tarde a 10 de la noche no con lapsos mayores de 5 minutos de descanso.
 
 
Tomamos algunas fotos para el recuerdo antes de recibir a nuestros primeros invitados.
 



 
Y después, la fiesta comenzó. Les dimos la bienvenida por la alfombra roja.
 
 
Y en poco tiempo, llenamos el jardín con la energía de todas las personas que queremos. Y que estuvieron ahí para demostrarle a Nico lo amado que es.
 
 
 
 
Las carcajadas de los niños le dan el toque final a cualquier fiesta. Y en esta no fue la excepción.
 
 
Y aunque mientras rotulaba cada tutu, y preparaba cada bolsita con sus lentes y su guitarra, y me imaginaba lo maravilloso que sería ver a Nico y a sus mejores amigos jugando a las superestrellas; la realidad superó mi imaginación. Por mucho.
 









 
 
Hubo pintacaritas. Y a ellos no les importa que garabato les dibujes. Se sienten especiales y soñados.
 
 

 
 
Apaciguamos el calor con bebidas bien frías y paletas heladas. Deliciosas.
 
 
Nico disfrutó absolutamente cada detalle. La comida.
 
 
Las decoraciones.
 
 
La piñata.
 

 
 
Soplar las velitas es indiscutiblemente mi parte favorita en sus cumpleaños. Por mucho, la más emotiva. Estar ahí, cantando a mi solecito ‘Happy birthday to you’ con mucha de la gente que quiero, me llena de agradecimiento con la vida.
 
 
Y que esa misma gente se involucre y haga sentir a Nico que su fiesta es lo máximo, bueno, no tiene ni palabras.
 
 
Y así pasó. A pesar de las tempestades, de las tristes semanas anteriores; Dios nos dio la oportunidad de celebrar juntos estos cinco años de amor inigualable.
 
 
 
Antes de romper la piñata, llevé a Nico al baño a cambiarse de outfit. Mientras se vestía, le pregunté: ‘Nico, te está gustando tu fiesta?’‘Mami, mi fiesta está increíble!’ – me contestó eufórico. Y así, con 5 palabras, me reembolsó las desveladas y el dolor de espalda.
 
 
Ya con ésta me despido de las grandes producciones. Lo hice. Lo logré. Me siento satisfecha. Como hacía mucho no me sentía. Le regalé a mi hijo las fiestas con recuerdos inolvidables que le prometí el día que lo tuve por primera vez entre mis brazos. De aquí en adelante, mantendremos el bajo perfil. Me retiro en la cúspide de mi estrellato para pasar a la historia como leyenda. Una leyenda en la memoria y corazón de mi hijo, que le recuerde por siempre que días como ayer, llenos de magia y felicidad, son los que tenemos que buscar y provocar toda la vida.
 
 
Nico… you rock! Family & friends... YOU ROCK EVEN MORE!
 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Angry birds party: not so angry after all

Y empezó el maratón para celebrar los 5 años de Nico. Como ya es tradición, con su fiesta en la escuela. Mi mamaa hizo su viaje especial para estar presente en los dos eventos del fin de semana, y como siempre, juntas adornamos el patio para Nico y sus amigos.






 
Nico expuso su cartulina con collage de fotos, les platicó un poco a sus amigos sobre las cosas que le gusta hacer y dijo una adivinanza al aire para todos. “Qué tiene el rey en la panza?”. Repuestas varias como un bebé, comida, la corona se hicieron presentes. Pero Diego fue el brillante que lo adivinó: Ya se, el ombligo!- contestó.
 
 
 
 
 
Dios los hace y ellos se juntan. Hermosos e inteligentes.
 
 
La fila de abrazos no se hizo esperar. Ah como han crecido estos pequeños.
 
 
Acto seguido se lavaron las manos y a comer se ha dicho!
 
 
A mi angry bird se le dibujó una sonrisa al ver el setting de su convivio.
 
 
Rica pizza de “peperon” y juguitos de manzana fue el menú.
 
 
Después, pidió su deseo y apagó sus velitas.
 
 
No puedo creer que hayamos hecho ya el festejo de pre-pri. El último del jardín de niños.
 
 
 
Las celebraciones continúan y seguiremos escribiendo nuestra historia en el álbum de cumpleaños el día de mañana.
 


jueves, 6 de septiembre de 2012

Código: Mamá

La semana pasada, cuando dejaba un día por la mañana a Nico en la escuela, vi como un bebé lloraba desconsolado mientras Miss Luly lo despegaba como mezclilla mojada de la piel de su mamá.

 

Ella volteó en mi dirección y me sonrió. La sonrisa que brota cuando en realidad quieres llorar pero no puedes porque sería desastroso para la seguridad de tu hijo. “Te entiendo. Van a estar bien, ya verás. Tu y él.” – le dije sin pensar mucho. “Tú crees? Siento que me muero todas las mañanas…” – me respondió.

 

Y sé que no exageraba. Me tocó estar ahí un día. Y alguien me aseguró entonces, que íbamos a estar bien. Tenía razón. Y era cierto cuando dijo que me entendía. Tan cierto como cuando yo lo repetí la semana pasada. Hablamos el mismo idioma. Usamos el mismo código. El código Mamá.

 

Ayer fuimos invitados como cada año, a la celebración del cumpleaños de los gemelos Michael y Mateo. Su mamá y yo nos conocemos desde la primaria, y entre otras muchas cosas que tenemos en común, es que nos encanta la producción. Fuimos un día compañeras en los musicales de teatro, y ahora, somos compañeras en la tarea de ser mamás.  
 

 

Cada año, mi amiga Isabel monta una producción espectacular para celebrar a sus divinos M&M. Este año, nuestros hijos eligieron el mismo tema: ROCKSTARS. Cada quien con su estilo y toque personal. El requisito era madre e hijo ir vestidos de rockeros. Nos dieron en nuestro mero mole, estamos de acuerdo?

 

 

Llegamos al lugar padrísimo donde fue la fiesta para encontrarnos con decenas de mamás y niños, disfrazados y disfrutando de una tarde de rock. Volteé a mi alrededor y sonreí al ver a las mujeres que en ocasiones normales veo entaconadas y bien maquilladas con pelucas, collares y maquillaje estrambótico.
 

 

Somos mamás. Esto es lo que hacemos. Nos involucramos con nuestros hijos, y con los hijos de nuestras amigas. Nos apoyamos unas a otras basándonos en el código que todas conocemos. Ese código y juramento con el que tomamos protesta al momento de traer al mundo a un pequeñito. Haremos lo que sea para verlos felices.
 

 
 
 
 

Y nuestro código nos llama, a servir de soporte a otras mamás para cumplir esa tarea. Si hay que disfrazarse de rockeros o si hay que imaginarse que 4 sillitas son un cohete espacial que viaja a la luna. No importa. Lo hacemos porque es justo lo que haríamos por nuestros hijos.
 

 


Así que hoy, cerré mi computadora temprano y a pesar de la inmensa carga de trabajo acumulada; me puse mi collar y mis guantes rockeros y fui a celebrar ese código con una mamá que además admiro y quiero. “No vas a regresar a la oficina?” – me preguntó mi hermana a mediodía. Suspiré pensando en todo lo que me esperaba en mi escritorio y le contesté: “Nop. Prioridades. Tengo una fiesta de rock.”
 

 

El código: Mamá es algo fuerte. Una insignia que se lleva tatuada en la piel. Que nos permite ser empáticas, ayudarnos unas a otras, darnos valor cuando creemos haberlo perdido, y estar ahí, llorando cuando hay que llorar y celebrando cuando hay que celebrar.



 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ouch report


Hay algunas cosas y/o personas en la vida que realmente pueden tambalear tu vida instantáneamente. Cuando Nico se deslizó fuera de mi cuerpo hacia este mundo supe que había renunciado para siempre a mi egoísmo. Y que le había dado la bienvenida a la vulnerabilidad. Esa vulnerabilidad que viene acompañada del terror, del miedo de pensar que por alguna razón, por algún extraño motivo de este Universo, el ser que amas por sobre todas las cosas, pueda ser lastimado.
 
Ayer llegué a recoger a Nico de la escuela como todos los días. Ansiosa por ver su carita y su sonrisa. Al llegar a la puerta, su maestra bloqueó mi paso con una cara que mezclaba preocupación con un toque de vergüenza. En sus manos, sostenía un papel. Este papel.
 
Esto es un OUCH REPORT. Y al leer las palabras OUCH REPORT, por centésimas de segundo el mundo me dio vueltas. El corazón se me fue hasta los pies y sentí que todo el oxígeno del pueblo no me alcanzaba para respirar. Seguramente la Miss vio mi cara de fantasma, y automáticamente me dijo: 'No le pasó nada, Nico está bien, está bien.'
 
En ese momento roté mi mirada y lo vi venir. Con su sonrisa habitual caminando hacia mí. La maestra seguía balbuceando: 'Se golpeó a un lado del ojo, pero le pusimos hielo… fue un accidente, fue en mi clase, me da mucha pena… -'
 
La escuché a medias mientras me concentraba en estrujar y besar a la razón de mi existir. ‘Estoy bien, mami.’ – me tranquilizó. Entonces el oxígeno volvió a mi cerebro y finalmente pude entablar una conversación adulta con Miss Cecy.
 
Efectivamente, NO PASO NADA. Nada que unas compresas frías y el árnica no pudieran curar. Hoy en la mañana el golpe prácticamente ya no se notaba. Pero sigo sorprendida, de pensar en la capacidad de mi cerebro para maquinar posibilidades. Fue tal vez, un segundo a lo mucho y alcancé a visualizar caras raspadas, cortadas profundas, labios reventados, incluso un brazo y una pierna rotos.
 
Y mi mundo se sacudió. A 1000.5 grados en la escala de Richter. Y anoche, como todas las noches, le pedí a Dios que lo proteja siempre. Que por favor, por favor, por favor, NUNCA le quite sus poderosos ojos de encima. Y sé que pido demasiado. Sé que es inevitable que se lastime, que se enferme. Pero, si podemos dejarlo en golpes que se curen con hielo y árnica PARA SIEMPRE, esta mamá lo agradecería infinitamente.
 
Porque como padres los enseñamos a ser precavidos. Los invitamos a evitar los peligros. Los protegemos de todo lo que está a nuestro alcance. Confeccionamos un blindaje imaginario que confiamos en que funciona y con el que más que protegerlos a ellos, nos protegemos a nosotros mismos. Pues a nosotros, nadie nos enseña cómo lidiar con nuestra vulnerabilidad. Con ese crudo sentimiento que brota desde el centro de tu médula cuando si quiera nos atrevemos a pensar, que lo más preciado que tenemos, pudiera estar en peligro.
 
OUCH REPORT... mantén tu distancia.

martes, 4 de septiembre de 2012

Las invitaciones

Estamos a escasos tres días de iniciar las celebraciones por el cumpleaños número 5 de mi solecito. Los detalles siguen afinándose, pero las invitaciones han sido ya enviadas para ambas fiestas.
 
Una de las cosas que me encanta de hacerle su mini-fiesta en la escuela, es que puedo deleitarme con invitaciones a la antigua. Ayer por la tarde, me senté en mi escritorio saboreándome empezar a rotular sobres, absorber el olor a papel nuevo, deslizar la delicada punta de mi pluma punto fino y sellar invitaciones.
 
 
Cada uno de los sobres, llevan el nombre del invitado. Los niños se sienten especiales al ver su invitación dedicada especialmente para ellos. Y asi entonces, Nico se encargo de poner el sello final en cada una; emocionado y esforzándose por comprender cuanto tiempo significa ‘4 días más’ hasta la fiesta de Angry birds.
 
 
I’m a vintage sucker. Los sobres y el papel me hacen feliz. Si fuera posible, incluso las mandaría por correo tradicional. Pero eso significaría que llegarían hasta dentro de tres meses.
 
 
En cuanto a la fiesta de Rockstar, la cosa se vuelve un poco mas práctica. Incluso, podríamos decir que se vuelve informal. Recurro a la invitación electrónica porque afrontémoslo… el día solo tiene 24 horas, y yo, únicamente 2 manos, 2 piernas y 1 cerebro. Por más tradicional y tentadora que suene la idea de ir casa por casa entregando sobres, sería una tarea imposible de lograr. No huele a papel, ni va sellada; pero igualmente, darle “send” me emocionó y me hizo muy feliz. (Si, tengo delirio de persecusion y por eso pongo borrosos los datos importantes.)
 
 
El gran día nos pisa los talones, pero por ahora es tiempo de dormir. Buenas noches.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Resumen de la semana

Fue una semana DIFICIL. Porque bien dice el dicho “when it rains, it pours.”. No importa cuántas respiraciones le dediques, hay días en los que todo parece estar confabulado en hacerte la vida difícil.
 
El miércoles volvió a llover. Pero cuando ya ha llovido tanto en tu corazón, los días nublados y mojados no tienen el mismo efecto sobre tus ánimos. Eso sí, el efecto maravilloso e imborrable lo mantienen en el paisaje. Incluso, en fotos de mala calidad de una blackberry. Este es el cerro que nos lleva a casa todos los días. Y está absolutamente verde. Con hierba adornando la terracería. Y las nubes le proponen el marco perfecto.
 
 
Los días pasaron largos y lentos. Entrenamientos en el agua suspendidos. Cielos oscuros. Y un bebé que no duerme mas siestas, rendido y mimetizado con el ambiente. Con la vibra.
 
 
El viernes, por primera vez, una visita al Puerto de Ilusión; no causó la ilusión de siempre. Viaje express y de madrugada, con los ojos y el cuerpo cansados; Luis y yo tomamos la carretera hacia La Paz. Soy ciudadana responsable. Mi pasaporte tenía que ser renovado. Lo confieso, más que por ser ciudadana responsable, me gusta tener siempre vigente mi pasaporte porque tengo delirio de persecución. Y el día que se acabe el mundo, deseo tener mis papeles y los de mi familia en orden para poder salir huyendo sin problema a donde sea necesario. Tomar mi kit defin del mundo y dejarlo todo atrás. Confío en que la foto de mi ahora vigente pasaporte logrará amedrentar a cualquiera y nos abrirán paso. Tal vez incluso, la imagen haga llorar a mas de alguno. Si… así de escalofriante salí.  Vimos este mar calmado y azul que tanto nos renueva por aproximadamente 15 minutos y regresamos a casa. Balandra, síguenos esperando, que volveremos.
 
 
El paisaje estaba fascinantemente verdosa. Fue como recorrer una carretera del centro del país. La lluvia y el sol han hecho lo suyo. Good job.
 
 
No puedo creer que las fiestas de Nico estén tan próximas. Ayer nos dedicamos a hacer pendientes al respecto. Mi espalda me está matando. Estoy convencida de que no importa cuantos meses antes empiece a trabajar en estos proyectos, siempre terminaré trabajando contra reloj. Las invitaciones han sido enviadas. Los servicios han sido contratados. Las cajas con materiales y decoraciones se siguen acumulando.
 
Aun así, aquí los ánimos mejoran en cámara lenta. Muy, muy lenta. Hoy volvió a llover (Ya se! Andamos de suerte). Y si no fuera porque nuestro hidro reventó y no tenemos una gota de agua en casa, seguramente lo hubiéramos disfrutado más.
 
 
Había planes padrísimos para hoy; sin embargo, queda claro que todavía no estamos listos para alucinar y divertirnos. Las energías no alcanzan, Nico manifestó una potencial infección y finalmente cancelamos. Ya habrá otras oportunidades de vivir experiencias que prometen mucho. Supongo que hay tiempo para todo. Y en mi afán de empujar a esta pequeña familia hacia la normalidad y la felicidad, he olvidado que días como estos también son necesarios para crecer y continuar. Hay que sentirlo todo, abrazar incluso la tristeza, desmenuzarla y dejarla invadirnos. Hemos estado en silencio, y es un silencio necesario. Con pequeños pasitos, retomaremos el camino.
 
Así que no salimos de casa. Y en lugar de eso, abusamos de la comodidad de la cama. Escuchamos la lluvia y leímos un buen rato. Uno y otro, y otro más.
 

 
“Olivia en Venecia” es el actual favorito de Nico.
 
 
Yo leo la mitad del enunciado y él lo completa de memoria. Es la cosa más graciosa. Espero que conserve su buena memoria siempre.
 
 
Yo inicié con la lectura de mi segunda saga del año. ‘The Hunger Games’. Tengo una buena lista de reviews pendientes que compartir próximamente. Es una ventaja del insomnio. Permite leer mucho.
 
 
Ellos jugaron mientras yo recorté, pegué, hice algunas costuras y taché pendientes. Una gran semana se avecina. Confío en que los ánimos se avivarán con ella.  
 

sábado, 1 de septiembre de 2012

S E P T I E M B R E

SEPTIEMBRE, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS POR LLEGAR. No podía soportar un día más de Agosto.
 
Septiembre es el mes de las máximas celebraciones en nuestra casa. Septiembre es el mes de Nico.
 
Es imposible mentir. Nos sentimos como Rocky, en esos rounds donde Drago arrasaba con él. NO estamos como quisiéramos. Así no era el plan. Pero seguimos respirando profundo. In, out. In, out.
 
Más vale que esto se ponga mejor en los próximos días. Me gusta pensar, que esto es una pelea; y nosotros somos Rocky contra Drago, y eso quiere decir, que al final vamos a ganar. Oh si, más vale que ganemos. Vamos por ese round.  
 
Es el dia primero del mes, y para seguir con esta tradición, les comparto la frase de mi calendario.
 
 
“You don’t really know someone until you’ve had recess with him” ~ Alex Ziton, edad 8.  
 
Alex querido, no quisiera ser aguafiestas pero la realidad es que uno nunca termina de conocer realmente a nadie. Ni siquiera a uno mismo. Y eso, como todo, tiene dos lados. Porque eso significa que el factor sorpresa siempre estará presente.
 
Creemos conocer a alguien y bam! Hace algo que nos sorprende alegremente. O pum! Te sale con alguna jalada. Como me pasó a mi hace poco.
 
Si lo aplicamos a la vida en general, supongo que puede tener un poco mas de certeza. En realidad, no conocemos verdaderamente la vida hasta que nos tomamos el tiempo suficiente para encontrar las cosas importantes en ellas. Hasta que hacemos una pausa, un receso en nuestras vidas y sacudimos nuestra perspectiva.
 
La muerte de un ser cercano logra eso, se los puedo asegurar.
 
Bienvenido Septiembre. El mes que me cambió la vida. El mes que me mueve todo el año. El mes que nos recuerda que somos verdaderos Rockstars.