martes, 14 de agosto de 2012

Y se hizo la lluvia!

Eran las dos de la mañana cuando un fuerte estruendo me hizo abrir bien los ojos. Agudicé mis sentidos para corroborar que no fuera una mala jugada de mi subconsciente o una triste alucinación. Pero NO. El estruendo si era un trueno, la luz intermitente si era un relámpago y el dulce sonido de la lluvia se hizo presente.

Bajé de puntitas y abrí la puerta principal mientras Luis cerraba las ventana del comedor. Estábamos ahí, las gotas de lluvia fresca y yo, reencontrándonos después de una larga separación. Inhalé el olor a tierra mojada mientras el cielo se venía abajo y el viento soplaba arrasando a su paso con flores caídas y hojas secas. Que espectáculo tan sensacional.

Finalmente, gané la lucha contra el insomnio y al despertar hoy por la mañana, me asomé titubeante por la persiana cruzando los dedos. Que esté nublado, que esté nublado… Estaba nublado Y, SOSTEN LA RESPIRACION… estaba lloviendo.


Nico despertó con la misma fascinación que yo. We are rain maniacs.


Y ahí estuvo, contemplando el agua caer y recorrer el vidrio de la ventana. Escuchando azotar las gotas en el pavimento.


Cuando se despabiló, tardó mas en encontrar sus botas que en ponérselas y salir corriendo.


Nunca había apreciado tanto la lluvia como en estos 7 años que tengo viviendo en el desierto. Tres gotas y todos los fuereños hacemos una gran fiesta. (La vista al salir del residencial… pretty eh?)


Merecíamos esta tregua. Habíamos vivido unas semanas verdaderamente insoportables. Me gusta el verano, pero llegamos a mediados de Agosto y empieza a subírsenos a los talones. Empiezo a tener antojos leves de colores terra, de cambio de estación. Todavía nos queda recorrer un largo trecho. La naturaleza sabía que necesitábamos un aliciente. Disfrutar de una carretera mojada, con música tranquila y nubes negras de fondo, no tiene precio.


El día sigue nublado. Con lluvia intermitente. Con nubes prometedoras. Disfrutémoslo mientras nos dure.


lunes, 13 de agosto de 2012

Home alone

Puedes escuchar lo que yo escucho? Se llama SILENCIO. Bueno, puedo escuchar el ruido del bendito aire acondicionado, pero técnicamente, eso es parte del silencio sepulcral de un lugar en donde es humanamente IMPOSIBLE existir sin un aire acondicionado.

Son las 7.23 pm, y finalmente, después de 5 días sin tregua ni descanso, tengo nuevamente la maravillosa oportunidad de tener unos minutos (literal, tic-tac tic-tac) de paz. Provisional? Absolutamente. Anhelada y merecida? También. Y para ser concluyente y dar paso a cosas más interesantes, lo que quiero decir es que papi está de regreso. Luis está en casa, y eso me reconforta a distintos niveles. Pero seamos honestos, me reconforta singularmente a UN nivel especifico: Nico es TODO SUYO por un rato.


Lo he dicho siempre y lo repetiré hasta el cansancio. Madres solteras, ME QUITO EL SOMBRERO. Su labor es épica. Incomparable. Valiente. Aturdidora. Son las heroínas de este mundo. Una hazaña sin igual.

Dicho esto, proseguiré con lo vivido y aprendido.

Siempre he disfrutado mi tiempo a solas con Nico. El cual es mucho. Pero por alguna razón, todo se torna absolutamente distinto cuando su papá está fuera de la ciudad y no fuera en la oficina. Es como si algo dentro de él se activara automáticamente. A veces me resulta hasta gracioso. Nico se toma muy en serio su papel de protector. Su conocida sensibilidad lo lleva hasta el extremo. Sus sentimientos lo confrontan y su cotidiano reflejo de protegerme (porque es en serio, lo tiene) se agudiza. Se siente responsable. Se siente el hombre de la casa. Me cuida, me atiende, me asiste. Ni siquiera me permite tocar el carrito del súper. Es su trabajo.


Sabía que este fin de semana, tenía que avanzar en los arreglos para su fiesta. Todavía hay muchos pendientes que cubrir. Lo intentamos por un rato. Avanzamos en algunas cosas.



Pero Nico es exigente. Y su prioridad es siempre, tener mi completa atención. Tuve que jugar un poco con su mentecilla, y convencerlo de que sin su ayuda, sería una labor imposible terminar los paquetes de regalo para su fiesta de Angry Birds (si, son DOS fiestas, señores.). El, en su rol de protector, asumió la responsabilidad. Angry Birds treat bags: CHECK.


Uno de mis mejores recuerdos de niña, es el de ayudarle a mi mamá a preparar las bolsitas de dulces para la fiesta. Fue entonces cuando caí en cuenta que probablemente mi mamá utilizaba las mismas tretas conmigo. Touché.


Avanzamos un poquito más, entre papeles brillantes, pinturas textiles, celofanes y otras curiosidades; logree tachar un par de detalles más de la lista. Pero la lista es LARGA. Para variar y como cada año, voy contra-reloj ahora. Confío en mi. Todo estará en su lugar el día especial.


Finalmente, me di por vencida. Si no puedes contra el enemigo, únete. Así que me tomé el resto del fin de semana libre y lo disfruté. Me arrastré por el piso a jugar carreritas.


Fui humillada en el memorama de huevitos… 3 veces.


Vencí en el dominó, leí cuentos, vi más capítulos de ‘Dora la exploradora’, ‘Las mascotas maravilla’ y ‘Team Umi-zoomie’ de los que una madre debería ser obligada a ver en un mes. Pero sobre todo, me di el tiempo de estar presente. De romper reglas y dejar que los platos del fin de semana se apilaran en la cocina.


De consentirlo con el desayuno en la cama.


De ver la tele entre las sábanas frías y sin tender por un rato más.


Me reencontré con labores que no son mi área. Como asegurarme que las puertas estén bien cerradas al final del día. O apagar la luz de la entrada al amanecer. Entendí que incluso para esas pequeñas cosas, nos hemos convertido en un equipo. Y que cuando un miembro se ausenta, los otros lo resienten.



Me di el tiempo de regar mi jardín trasero y notar como nuestro pequeño tabachin se ha estirado; dando una sombra que antes no nos regalaba.



Complací a mi bebé, a mi compañerito, a mi pequeño asistente; y ayer, a las 3 de la tarde, cuando el pavimento ardía y el termómetro marcaba 150 grados centígrados lo llevé a la heladería a saborearse su nieve helado de chocolate. Y viendo como él -ignorante, ajeno y desinteresado del calor infernal y de cómo hervía el pueblo- disfrutaba su postre; entendí que son esos los momentos que voy a recordar siempre. Los que voy a extrañar cuando se vaya lejos a explorar el mundo. Cuando vea a mi pequeño de 4 años convertido en uno de 12.



Estar home alone es pesado, difícil, cansado. Pero como toda situación, nos da la oportunidad de convertir lo imperfecto en perfecto. Ayer, al final de un largo fin de semana, antes de dormir, hice mis oraciones y agradecí honesta y humildemente este tiempo a solas con Nico. Con sus altos y sus bajos. Pues fue vitamina pura para nuestra relación, alimento para nuestra ya bien nutrida conexión. A la que nunca está de más recordarle que estoy consciente de mi privilegio. De tener esto con mi hijo. Lo que sea que esto sea.


viernes, 10 de agosto de 2012

Increíble pero cierto

Hoy desperté en la mañana, tomé mi celular y cuando vi la fecha; sentí mariposas en el estómago. En tan solo un mes, Nico cumplirá sus primeros 5 años de vida. Y aunque tenemos muchas semanas preparándonos para su fiesta, nada como una sacudida del calendario para poner los pies en la tierra.

CINCO. 1,825 días. Cliché o no, se han pasado demasiado rápido. De acuerdo a los expertos, mi bebé dejará de ser técnicamente bebé en tan solo 30 días. Acaso parpadeé? Cuando fue que este gordito cachetón de ojos brillantes se convirtió en el niño gracioso, talentoso y ocurrente que me despierta todos los días?


Es increíble. Una verdad que ciertamente aturde. Que me hace sentirme feliz y afortunada. Ha sido mío por 5 inigualables años. La idea de celebrarlo me hace agua la boca.

Querido Nico,

El 10 de Agosto del 2007, era yo una mujer ciertamente perdida en la vida. Con aspecto un poco de ballena con esa panza gigante en la que te mecías. Que acarreaba un insomnio de 8 meses ya. Y que estaba cansada y LISTA para expulsarte de mi cuerpo. Pero a ti, todavía te faltaba un poco de tiempo, seguías preparándote.

Poco sabía yo, que mi vida estaba a punto de cambiar. De revolucionarse. Que guiado de tus manitas regordetas, estaba a punto de encontrar mi camino. Que pronto, ya no seríamos tu papá y yo, sino una familia. La familia en la que tú nos convertiste.

Wow! Vamos por cinco, hermosura. Y esto solo se pone mejor cada día. lo haces mejor. Eres demasiado. Increíble.



jueves, 9 de agosto de 2012

Dibujitos

Recuerdo que cuando viví en Francia, en un paquete que me envió mi mamá, además de antibióticos y algunas otras cosas; que incluían un regalo de Luis (una cadenita que aún conservo), una carta de mi mamá, salsa Brava y algunas fotografías; me encontré con unos dibujitos que mi sobrinita Ade me había hecho, y que mi prima le había dado a mi mamá para que me los enviara. Fue lo mejor que recibí en ese paquete. Aun conservo esos dibujos, son parte de mi tesoro personal. Los pegué justo por encima de la cabecera de mi cama, y cada que los veía, sonreía y la extrañaba; pero sobre todo, recordaba su risita.

Siempre he pensado que los dibujos de los niños encierran más de lo que aparentan. Todavía tengo pegado en mi refri un dibujo que hizo Alessa para mi hace algunos años. Y guardo con celo el primer cuaderno de colorear que tuvo Nico. Uno nunca sabe si un día se puedan subastar y recibir mucho dinero a cambio. Aunque probablemente, incluso aunque fuera el caso, no me desharía de ellos.

La salud de mi suegro sigue deteriorándose. Nuestras oraciones y el buen juicio de sus médicos son nuestras únicas y mejores armas contra esta lucha que empezó hace ya más de un año. No hay mucho más que podamos hacer por el momento. Por lo menos, no el resto de nosotros. Nico sí. Él puede hacer dibujitos sanadores. Y eso es lo que ha hecho.




Esta mañana se instaló en el tapete al pie de mi cama y puso manos a la obra.




Los antibióticos sanaran el cuerpo, pero los dibujitos de los niños que amamos sanan el alma.




Con todo su amor, Nico movió sus manitas para crear su obra de arte. Una que mandará con papi hasta el Hospital Español, esperando sanar el alma de su abuelo Pepe. Mientras, seguiremos orando. Dios no nos abandona.  

martes, 7 de agosto de 2012

Rockstar

Hay un blog que leo desde hace un buen tiempo, en el que la autora narra su vida; sus momentos felices, sus tragos amargos y sus aprendizajes a través de estas dos caras de la moneda. (Releo lo que acabo de escribir, y me doy cuenta, que esa descripción también podría aplicar a mi blog. Tal vez, lo único que agregaría es que el mío está 100% dedicado a mi hijo.)

En una ocasión, en un post narraba un momento difícil de su vida. Difícil no solo emocional sino físicamente retador. Y entonces, mientras luchaba contra todo – o tal vez, contra sí misma- empezó a repetirse en la cabeza mientras fortalecía sus pasos: I’m a rockstar, I’m a rockstar.

Este fin de semana, de la nada, la acción de una persona cercana a mi me tomó por sorpresa. Y no precisamente una sorpresa positiva. Esa acción desencadenó todo un hilo de emociones. Algo así como un efecto dominó en mi cabeza. Uno doloroso. Un golpe inesperado en el estómago, que te agarra mal parado y te sofoca hasta dejarte sin aliento.

Con los años, he aprendido que no puedo controlar las acciones de otros. Lo único que puedo tratar de controlar es mi reacción hacia sus acciones. Correcto? Bueno… este fin de semana aprendí algo nuevo. Aprendí que ese ejercicio no aplica mucho cuando una acción cometida por otro, sacude otras emociones que no tienen nada que ver con dicha persona; especialmente, cuando tienen que ver con las personas que más amas.

No voy a entrar en detalles innecesarios. Dejaré el tema de las decepciones para otro momento. Pues no es el punto de este post. El caso es, que inmediatamente después de la acción cometida, una avalancha de dolor me embistió abruptamente. Los peores demonios que me persiguen, se hicieron presentes al mismo tiempo. En muy mal momento. En un momento en el que tenía que guardar la calma, ser racional y adulta, actuar con tranquilidad y transmitir esas emociones a mi familia.

Mis lágrimas corrían sin parar y entonces, de no sé donde, empecé a escuchar en mi cabeza: I’m a rockstar, I’m a rockstar. Y todos sabemos, que los rockstars se comportan como tal. Conservan la actitud y el glamour. Caminan con gracia, sonriendo, con la frente en alto; convencidos de lo que son. SUPER ESTRELLAS.

Empecé a controlar el temblor de mi cuerpo y las lágrimas; los demonios fueron succionados en instantes por una aspiradora. Y volví en mi. Me levanté de mis rodillas, respiré profundo y me seguí recordando a mi misma: Soy una rockstar. Yo puedo hacer esto. Lo tengo controlado. Todo está bien.

Pasé el resto de la tarde disfrutando mi fortuna. Y aunque el grueso de mi fortuna son mi esposo y mi hijo, no únicamente me refiero a eso. Me di cuenta que mi fortuna también abarca mi nueva capacidad de auto-control, mi madurez emocional y espiritual muy por encima de algunos (incluyendo personas cercanas a mi), mi delicado pero a la vez fortalecido auto-estima, mi conocimiento y apreciación por el valor de mi familia; la tranquilidad de saber que ni en mi vida, ni en la de mi esposo y mucho menos en la de mi hijo, existe competencia alguna por el amor de nada ni nadie. Ese nos viene por añadidura por nuestras acciones, nuestro trabajo y nuestra esencia.

Y luego caí en cuenta, que como siempre, Dios actúa de maneras misteriosas. Y he estado trabajando todos estos meses en la fiesta para Nico. Su fiesta de Rockstar. Entusiasmada y feliz, armando cada idea. Pero recordando de manera inevitable, que no era ésta la manera en la que me imaginaba festejar sus 5 años. Y que todavía el año pasado, pensaba e incluso decía en voz alta: Esta fiesta de pirata va a ser en grande, porque con el favor de Dios, este es el último año en el que Nico será dueño de toda mi atención. All about him.  

Con el favor de Dios… Bueno, OUCH. Dios no me hizo el favor. Tal vez, porque pedí el favor equivocado. Eso es lo que prefiero pensar. Pero en lugar de eso, tal vez Dios me hizo otro favor. Y metió en la cabecita de Nico la idea de festejar sus 5 años rockeando. Tal vez, el mensaje era para mí. Tal vez, yo lo estaba entendiendo todo mal hasta este fin de semana. Tal vez, esta fiesta y esta celebración no solo es para Nico. Tal vez, Dios nos está diciendo a los tres, que somos rockstars. Que festejemos como tal.

Que hemos aguantado como familia, una prueba muy difícil. Y que es tiempo de celebrar lo bien que lo hemos manejado. Como lo hemos resistido. Como verdaderas superestrellas.

Voy a confesar algo, que he pensado toda mi vida. Pienso que soy especial. JA JA JA JA JA JA. Ven? Lo del buen auto-estima no era broma. Pero suena con más presunción de la que realmente escondo al decir eso. Esta es mi explicación: Me gusta pensar que soy especial, y que por eso Dios me ha mandado pruebas difíciles. Pruebas que otros, con su familia perfecta o la que siempre quisieron, no hubieran podido soportar. Me gusta pensar; que detrás de una infancia conviviendo con un papá alcohólico, o de un camino de infertilidad, se esconden grandes privilegios. El privilegio de la evolución emocional, de la apreciación y gozo de la vida, del conocimiento.

Esa es mi lógica. Si yo no fuera especial para Dios, El no se empeñaría ni se tomaría el tiempo de mandarme pruebas difíciles a superar. Te invito a aplicar mi teoría en ti mismo si te da cierta paz. Tal vez eres TAN especial, que es por ello que Dios te ha mandando a ti también tus propias pruebas difíciles (tal vez mucho peores que la mía, pues estoy en un lecho de rosas y lo sé). Pero lo ‘especial’ no radica en los retos ni en tu sufrimiento, cabe aclarar, pues esos se los manda a todos. Lo especial radica en tus buenas decisiones, tus buenas acciones hacia los demás y en los cambios positivos que han provocado en ti. En que tanto han valido la pena, vaya. En que tanto mejor te has convertido. Pues si no has cambiado, aprendido, mejorado… entonces siento decirte que no eres especial… Así como yo lo soy.  JA JA JA JA JA

Soy Su rockstar(una de muchos, lo sé). Y ahora lo entiendo. Mi evolución es música para Sus oídos. Eso es lo que quiere de mi. De todos.

Así que seguiré trabajando para mejorar, para cambiar, y para dentro de un mes hacer la fiesta que los tres nos merecemos.

I’m a rockstar. Oh, yeah.




Nota: Este fin de semana, hicimos el photoshoot de Nico para su cumple #5. Nico ES un rockstar total. Pero eso ya lo sabiamos.


lunes, 6 de agosto de 2012

Cosas de la vida real (Vol. IX)

* Resulta que tuvimos un pequeño desliz en el comportamiento prácticamente perfecto de Nico hace unos días. Llegué a comer, para encontrarme con este muro rayado con crayola. Más que enojarme, me sorprendí. No solo es que Nico ya sea bastante grandecito para andar dibujando en las paredes, sino que esto es precisamente el tipo de cosas que él no hace. Cuando le pregunté porque había usado mi pared como pizarrón, solo bajo la mirada y me dijo: ‘Lo siento, mami. En verdad, no sé porque lo hice.’


Lo platiqué con un buen amigo, colega en esto de ser papá y me dio un argumento válido: hace un calor miserable y asqueroso, está aburrido hasta las entrañas, Y debe de ser cansado portarse bien todo el tiempo. Estoy segura que no volverá a hacerlo. Después de pensarlo un rato, llámenme loca pero creo que me dio gusto que lo haya hecho. Todo niño debe tener en su historia una pared rayada… saber que se siente. No? Como sea, Nico no tocó el iPad por 24 horas y le tocó limpiar su fechoría.


* Celebramos a Leo el lunes pasado. Celebraremos hoy a su mamá (feliz cumple, amiga). Debía celebrar a mi amiga Bren el sábado y se me barrió. No se me olvidó que cumplía años, pero se me cuatrapeó la fecha, y todo el día juré que era hasta el domingo. Con la pena del mundo y sabiendo que había fallado, le llamé como a las 10 de la noche. Tomo los cumpleaños muy en serio, todos lo sabemos. Me ha pasado tal vez, 3 veces con esta. Evidentemente, no soy infalible. Qué problema. (Sorry, Bren. Realmente, lo siento.)


* Luis comió con nosotros un día de la semana pasada. Esto nunca pasa. Tal vez una o dos veces al año. Una vibra diferente se sintió mientras pasábamos las servilletas y nuestra conversación de dos se convertía en una conversación de tres. Si tienen la oportunidad de comer en familia todos los días, no lo den por sentado. Habemos algunos, que soñamos con esa realidad.


* Nos encantan las Olimpiadas. Hemos visto mucho la tele estos días. La natación y los clavados, absorben a Nico. Mi eterna favorita, la gimnasia.


* De vuelta al agua. Técnicas nuevas. Mi corazón baila al verlo aprender cosas nuevas. Competencia a la vista… hay que trabajar.


* Recuerdan que les comenté sobre mis talentos histriónicos. Ya encontré las evidencias. Heme ahí, si me reconoces.




sábado, 4 de agosto de 2012

Mazatlan – FINAL - recap: Varios

Libros viejos.

Cuando digo que Mazatlán representa para mí un viejo museo de antigüedades, eso incluye mi casa. Específicamente los libreros llenos de enciclopedias, colecciones de cuentos y libros en general; algunos ya amarillos por el paso de los años. Recorrí las repisas, leyendo títulos y recordando lo que alguna vez leí dentro de esos lomos. Me lamenté de saber que a mi hijo no le tocó vivir en los tiempos en los que las investigaciones se hacían a través de la Enciclopedia Británica. Eso le habría gustado, estoy segura. Y me prometí enseñarlo, cuando el tiempo llegue, a buscar y encontrar lo que necesite saber dentro de los imponentes tomos de 20 cm de grosor.


Hice prometer a mi mamá que NO se deshará de ningún libro cuando surgió la conversación mientras cenábamos en mi casa unos días antes de iniciar nuestras aventuras viajeras. Me empezó a decir todo lo que había limpiado y desempolvado. Y yo recordaba cada color, cada libro. Luis me volteaba a ver con ojos de “es IMPOSIBLE que seas tan nerd”; cuando entusiasmada le contaba las horas que me podía pasar leyendo todos esos tomos. Unos para complementar mis tareas y otros, por puro placer. Quien diga frente a mí que Wikipedia es mejor que 25 tomos de una enciclopedia, se arriesga a un golpe. Más rápida? Si. Más conveniente? Seguro. Al alcance de millones? Sin duda alguna. MEJOR? Lo dudo.


Hice alto total en el pequeño espacio en donde descansa nuestra colección de cuentos de Disney. Viejos y olvidados, únicamente utilizados cuando Nico viene de visita ahora. Estuve tentada a preguntar a los involucrados si les molestaría que empacara esos libros y los trajera a vivir conmigo. Pero después pensé que eso sería sacarlos de donde pertenecen. Y preferí dejarlos en paz. Imaginando a Nico, a los hijos de mis hermanos y tal vez incluso a mis nietos, releyendo las páginas de los cuentos que un día leí yo, con las piernas cruzadas en el piso frente al librero.


Papi, Abuelo.

No habíamos visto al abuelo desde que nos sorprendió durante nuestra visita en Guadalajara el pasado Noviembre. Cuanto entró a la casa, Nico lo vio y se le dibujó una sonrisita especial. ‘Hola abuelo!’ – le dijo. Y así, como si no hubiera pasado ni un solo día sin verlo, se sentó con él a jugar. Platicándole, enseñándole sus juegos en el iPad.


La mañana del día que regresamos a Cabo, nos invitó a desayunar. Juguetearon todo el tiempo. Nos despedimos. Empezábamos a caminar hacia el carro de mi mamá, cuando Nico se dio la media vuelta, levantó su manita y gritó: ‘Bye Abuelo!’ – Mi papá giró en ese instante y vi como todo él irradiaba felicidad. Estoy segura, que con esa simple acción, Nico le hizo el día.


Reliquias.

Este carro, es un juguete que perteneció a Luis y mis cuñados. Su abuelita Mica se lo regaló a Nico el año pasado, cuando Nico exploró por primera vez el cuarto que un día fue de Luis y un cesto lleno con pedacera de juguetes. Fue una sensación muy bizarra, ver a mi hijo, en el piso de mi recámara en Mazatlán, jugando con algo con lo que hace algunas décadas jugaba su propio padre.


Recuerdan estos pequeños artefactos maravillosos? Una especie de lupa, donde se inserta el negativo de una foto, que se puede apreciar a contra-luz.


Esta soy yo, en los brazos de mi papá durante una función de circo. Me parece fascinante. I’m a vintage sucker.


La recámara.

Mi mamá acondicionó mi mitad del cuarto para nuestra llegada. Se las ingenió para no mover mi cama ni siquiera un centímetro de su lugar original. Pero a mi lado derecho, estaba una nueva cama. La de Nico. Con decoraciones de Angry Birds en la pared. Y un edredón con motas azules. ‘Que suerte, Bibi! Mi color favorito es el azul! Y me gustan los círculos!’ – le dijo emocionado cuando llegamos. Como si todo fuera una hermosa casualidad…


Mi corcho, todavía con algunas fotos atrás. A un lado, mi repisa. Con curiosidades coleccionadas durante mis viajes en Europa. El mismo edredón. Los mismos colores en las paredes. Mi mamita… siempre preservando nuestra importancia. Asegurándose de mantener las cosas, tal y como las dejamos al partir. No tiene precio.


Lectura nocturna.

Todas las noches hicimos esto.


Fue la perfecta manera de terminar cada día de nuestras vacaciones. Exhaustos, recién bañados y leyendo bajo la luz tenue de la lámpara. Escuchando el tranquilizador zumbido del aire acondicionado, y algunos truenos que prometían tormentas (nos llovió de noche en 3 ocasiones únicamente, no tuvimos suerte de chapotear aún).