Hoy desperté
en la mañana, tomé mi celular y cuando vi la fecha; sentí mariposas en el estómago.
En tan solo un mes, Nico cumplirá sus primeros 5 años de vida. Y aunque tenemos
muchas semanas preparándonos para su fiesta, nada como una sacudida del
calendario para poner los pies en la tierra.
CINCO.
1,825 días. Cliché o no, se han pasado demasiado rápido. De acuerdo a los
expertos, mi bebé dejará de ser técnicamente
bebé en tan solo 30 días. Acaso parpadeé?
Cuando fue que este gordito cachetón de ojos brillantes se convirtió en el niño
gracioso, talentoso y ocurrente que me despierta todos los días?
Es increíble.
Una verdad que ciertamente aturde. Que me hace sentirme feliz y afortunada. Ha
sido mío por 5 inigualables años. La idea de celebrarlo me hace agua la boca.
Querido Nico,
El 10 de Agosto del 2007, era yo una mujer
ciertamente perdida en la vida. Con aspecto un poco de ballena con esa panza
gigante en la que te mecías. Que acarreaba un insomnio de 8 meses ya. Y que estaba
cansada y LISTA para expulsarte de mi cuerpo. Pero a ti, todavía te faltaba un
poco de tiempo, seguías preparándote.
Poco sabía yo, que mi vida estaba a punto de
cambiar. De revolucionarse. Que guiado de tus manitas regordetas, estaba a
punto de encontrar mi camino. Que pronto, ya no seríamos tu papá y yo, sino una
familia. La familia en la que tú nos convertiste.
Wow! Vamos por cinco, hermosura. Y esto solo se
pone mejor cada día. Tú lo haces
mejor. Eres demasiado. Increíble.
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