Ay Héctor… Héctor,
Héctor… HECTOR.
La lluvia
no ha cesado en tres días. Y si no hubiera estado aquí para vivir este histórico
diluvio, dos cosas habrían sucedido: Uno, no lo hubiera creído. Y dos, me habría
arrepentido de no estar aquí para vivirlo.
Tenía todas
las intenciones de sentarme a escribir ayer; pero la humedad, la oscuridad y el
sonido de la lluvia resonar en la calle invitaba mas a acurrucarse en la cama,
con un té verde calientito y un buen libro mientras Nico sucumbía en los brazos
de Morfeo por un rato.
Ayer por la
mañana, las nubes bajaron –literalmente- a socializar con nosotros. Pudimos
sentirlas entre nuestra piel. Una sensación extraña, pero igualmente
maravillosa.
Nico ha
pasado más tiempo en la calle en estos tres días, que en lo que va del verano. He
is a rain lover.
Mi cámara y
yo, nos hemos deleitado con la diferencia de luz que trae consigo la tormenta.
Nada como fotografiar el contraste del gris y negro del cielo con los colores
llamativos de los atuendos de Nico.
Yo nunca
tuve unas botas de lluvia. O por lo menos, no lo recuerdo. Pero puedo
imaginarme la sensación de ver correr el agua entre tus pies mientras el plástico
te protege.
Exploramos
las travesuras que ha hecho la tormenta en nuestros terrenos. Una alberca
chocolatosa es solo el principio. Pero dejaré el recuento de los daños para
otro post.
Han sido
tres días de caos en el pueblo. Ten cuidado con lo que deseas – dicen por ahí.
Creo que algunos, ya empiezan a extrañar el sol. Yo en lo particular, podría esperar
un poco más.
Lo que es
seguro, es que no puedo esperar a ver es el paisaje verde y hermoso que
tendremos después de tanta lluvia. Ha sido verdaderamente impresionante. No ha
parado de llover. Pareciera que el cielo se siente comprometido por los largos años
de sequía en que nos tuvo y quiere remendar el daño de un solo tirón.
Se respira
a humedad. Pareciera que los arboles se ven más felices. Las plantas se ven más
limpias. Tal vez nuestras almas también.
Cuando Dios
da, da a manos llenas. Eso me queda muy claro. Y en los últimos tres días, nos
ha colmado de bendiciones. Empezando por la lluvia, siguiendo por la llegada de
Massimo. Manolita estrena hermanito. Y mi familia cabeña crece. Bienvenido pequeño!
Y no
conforme con eso, en estos días Dios me dio aun mas. Elsa me platicó que había
tenido una conversación con Nico acerca de los hermanos. Y para resumirlo, Nico
le dijo que él nunca iba a tener hermanitos. Y que por eso se aburría. Pero está bien – le aseguró.
Nico JAMAS
ha tocado el tema conmigo de manera directa. A pesar de las diferentes
manifestaciones que ha tenido al respecto. Él sabe perfectamente lo que pasa. Entiende
lo que me lastima. Y me protege con su silencio. Pero hoy, sentados en la sala
de espera esperando ver a Massi, supe que era la perfecta ocasión para con
cautela, abordar el tema por primera vez. Le pregunté si quería compartirme
como se sentía al saber que algunos de sus amigos tenían hermanitos. Primero guardó
silencio, como buscando en su memoria. Me dio una lista de sus amigos y sus
hermanitos.
Ahora también Manolita tiene un hermanito… tú podrías
tener un bebe en tu pancita? -.
‘No lo sé, Nico. Creo que no, pero… solamente
Diosito lo sabe. Podría intentarlo, tal vez ya
lo hice. Te gustaría que mami lo intentara? – asintió en silencio.
‘OK, pero no sabemos si pueda suceder, tal vez
no suceda nunca, tal vez sí. Pero si no sucede, papi, tu y yo estamos bien, no?
Felices? –
‘Si, mami. Y yo puedo jugar con mis amigos.’ –
‘Si amor, y cada vez vas a tener más amigos. No
porque no tengas un hermanito, significa que estas solo. OK?' –
OK, me pasas mis carritos? .-
OK, me pasas mis carritos? .-
El miedo de tener esta conversación me
persiguió por mucho tiempo. Al final, no fue tan mala como pensé. Me sentí un
poco mal de haberle mentido parcialmente… con respecto a intentarlo. Pero pensé
que es su derecho vivir esta etapa. La etapa de la posibilidad. Aunque esté
desfasada del tiempo real. Ya en algunos meses, podré retomar la conversación y
explicar que lo intentamos. Que no funcionó, y que es tiempo de seguir
adelante.
Al regresar
a casa, una vecinita gritó su nombre. A los cinco minutos, tenía mi casa
invadida con 5 niñas que en mi vida había visto. Todas vecinitas, más o menos
de la edad de Nico. Lo escuché reír, negociar y divertirse en su cuarto. Jugando.
Al final de día es cierto… no necesita un hermanito para tener compañía. Y
aunque nunca tendrá comparación, que sea una experiencia diferente, no
significa que sea mala.
Cuando Dios
da, da a manos llenas y hay que aprovechar. Hemos aprovechado y disfrutado la
lluvia. Hemos celebrado la llegada de Massi. Y he tomado la oportunidad de
sumergirme en un terreno doloroso pero necesario con mi hijo. Saliendo bien
librada por el momento. La vida me da limones todo el tiempo. Los limones
amargos han predominado por un buen tiempo. Pero poco a poco, estoy aprendiendo
a endulzarlos. Y cuando lleguen los limones dulces, cuando Dios nos de a manos
llenas limones bien azucarados, estaré feliz de empalagarme.




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