jueves, 16 de agosto de 2012

A manos llenas

Ay Héctor… Héctor, Héctor… HECTOR.



La lluvia no ha cesado en tres días. Y si no hubiera estado aquí para vivir este histórico diluvio, dos cosas habrían sucedido: Uno, no lo hubiera creído. Y dos, me habría arrepentido de no estar aquí para vivirlo.


Tenía todas las intenciones de sentarme a escribir ayer; pero la humedad, la oscuridad y el sonido de la lluvia resonar en la calle invitaba mas a acurrucarse en la cama, con un té verde calientito y un buen libro mientras Nico sucumbía en los brazos de Morfeo por un rato.


Ayer por la mañana, las nubes bajaron –literalmente- a socializar con nosotros. Pudimos sentirlas entre nuestra piel. Una sensación extraña, pero igualmente maravillosa.


Nico ha pasado más tiempo en la calle en estos tres días, que en lo que va del verano. He is a rain lover.



Mi cámara y yo, nos hemos deleitado con la diferencia de luz que trae consigo la tormenta. Nada como fotografiar el contraste del gris y negro del cielo con los colores llamativos de los atuendos de Nico.


Yo nunca tuve unas botas de lluvia. O por lo menos, no lo recuerdo. Pero puedo imaginarme la sensación de ver correr el agua entre tus pies mientras el plástico te protege.


Exploramos las travesuras que ha hecho la tormenta en nuestros terrenos. Una alberca chocolatosa es solo el principio. Pero dejaré el recuento de los daños para otro post.


Han sido tres días de caos en el pueblo. Ten cuidado con lo que deseas – dicen por ahí. Creo que algunos, ya empiezan a extrañar el sol. Yo en lo particular, podría esperar un poco más.



Lo que es seguro, es que no puedo esperar a ver es el paisaje verde y hermoso que tendremos después de tanta lluvia. Ha sido verdaderamente impresionante. No ha parado de llover. Pareciera que el cielo se siente comprometido por los largos años de sequía en que nos tuvo y quiere remendar el daño de un solo tirón.


Se respira a humedad. Pareciera que los arboles se ven más felices. Las plantas se ven más limpias. Tal vez nuestras almas también.



Cuando Dios da, da a manos llenas. Eso me queda muy claro. Y en los últimos tres días, nos ha colmado de bendiciones. Empezando por la lluvia, siguiendo por la llegada de Massimo. Manolita estrena hermanito. Y mi familia cabeña crece. Bienvenido pequeño!


Y no conforme con eso, en estos días Dios me dio aun mas. Elsa me platicó que había tenido una conversación con Nico acerca de los hermanos. Y para resumirlo, Nico le dijo que él nunca iba a tener hermanitos. Y que por eso se aburría. Pero está bien – le aseguró.


Nico JAMAS ha tocado el tema conmigo de manera directa. A pesar de las diferentes manifestaciones que ha tenido al respecto. Él sabe perfectamente lo que pasa. Entiende lo que me lastima. Y me protege con su silencio. Pero hoy, sentados en la sala de espera esperando ver a Massi, supe que era la perfecta ocasión para con cautela, abordar el tema por primera vez. Le pregunté si quería compartirme como se sentía al saber que algunos de sus amigos tenían hermanitos. Primero guardó silencio, como buscando en su memoria. Me dio una lista de sus amigos y sus hermanitos.


Ahora también Manolita tiene un hermanito… tú podrías tener un bebe en tu pancita? -.
‘No lo sé, Nico. Creo que no, pero… solamente Diosito lo sabe. Podría intentarlo, tal vez ya  lo hice. Te gustaría que mami lo intentara? – asintió en silencio.
‘OK, pero no sabemos si pueda suceder, tal vez no suceda nunca, tal vez sí. Pero si no sucede, papi, tu y yo estamos bien, no? Felices? –
‘Si, mami. Y yo puedo jugar con mis amigos.’ –
‘Si amor, y cada vez vas a tener más amigos. No porque no tengas un hermanito, significa que estas solo. OK?' –

OK, me pasas mis carritos? .-


El miedo de tener esta conversación me persiguió por mucho tiempo. Al final, no fue tan mala como pensé. Me sentí un poco mal de haberle mentido parcialmente… con respecto a intentarlo. Pero pensé que es su derecho vivir esta etapa. La etapa de la posibilidad. Aunque esté desfasada del tiempo real. Ya en algunos meses, podré retomar la conversación y explicar que lo intentamos. Que no funcionó, y que es tiempo de seguir adelante.




Al regresar a casa, una vecinita gritó su nombre. A los cinco minutos, tenía mi casa invadida con 5 niñas que en mi vida había visto. Todas vecinitas, más o menos de la edad de Nico. Lo escuché reír, negociar y divertirse en su cuarto. Jugando. Al final de día es cierto… no necesita un hermanito para tener compañía. Y aunque nunca tendrá comparación, que sea una experiencia diferente, no significa que sea mala.


Cuando Dios da, da a manos llenas y hay que aprovechar. Hemos aprovechado y disfrutado la lluvia. Hemos celebrado la llegada de Massi. Y he tomado la oportunidad de sumergirme en un terreno doloroso pero necesario con mi hijo. Saliendo bien librada por el momento. La vida me da limones todo el tiempo. Los limones amargos han predominado por un buen tiempo. Pero poco a poco, estoy aprendiendo a endulzarlos. Y cuando lleguen los limones dulces, cuando Dios nos de a manos llenas limones bien azucarados, estaré feliz de empalagarme.


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