Hay un blog
que leo desde hace un buen tiempo, en el que la autora narra su vida; sus
momentos felices, sus tragos amargos y sus aprendizajes a través de estas dos caras
de la moneda. (Releo lo que acabo de
escribir, y me doy cuenta, que esa descripción también podría aplicar a mi
blog. Tal vez, lo único que agregaría es que el mío está 100% dedicado a mi
hijo.)
En una ocasión,
en un post narraba un momento difícil de su vida. Difícil no solo emocional
sino físicamente retador. Y entonces, mientras luchaba contra todo – o tal vez,
contra sí misma- empezó a repetirse en la cabeza mientras fortalecía sus pasos:
I’m a rockstar, I’m a rockstar.
Este fin de
semana, de la nada, la acción de una persona cercana a mi me tomó por sorpresa.
Y no precisamente una sorpresa positiva. Esa acción desencadenó todo un hilo de
emociones. Algo así como un efecto dominó en mi cabeza. Uno doloroso. Un golpe inesperado
en el estómago, que te agarra mal parado y te sofoca hasta dejarte sin aliento.
Con los años,
he aprendido que no puedo controlar las acciones de otros. Lo único que puedo tratar de controlar es mi reacción hacia
sus acciones. Correcto? Bueno… este fin de semana aprendí algo nuevo. Aprendí
que ese ejercicio no aplica mucho
cuando una acción cometida por otro, sacude otras
emociones que no tienen nada que ver con dicha persona; especialmente, cuando
tienen que ver con las personas que más amas.
No voy a
entrar en detalles innecesarios. Dejaré el tema de las decepciones para otro
momento. Pues no es el punto de este post. El caso es, que inmediatamente después
de la acción cometida, una avalancha de dolor me embistió abruptamente. Los
peores demonios que me persiguen, se hicieron presentes al mismo tiempo. En muy
mal momento. En un momento en el que tenía que guardar la calma, ser racional y
adulta, actuar con tranquilidad y
transmitir esas emociones a mi familia.
Mis lágrimas
corrían sin parar y entonces, de no sé donde, empecé a escuchar en mi cabeza: I’m a rockstar, I’m a rockstar. Y todos
sabemos, que los rockstars se comportan como tal. Conservan la actitud y el
glamour. Caminan con gracia, sonriendo, con la frente en alto; convencidos de
lo que son. SUPER ESTRELLAS.
Empecé a
controlar el temblor de mi cuerpo y las lágrimas; los demonios fueron
succionados en instantes por una aspiradora. Y volví en mi. Me levanté de mis
rodillas, respiré profundo y me seguí recordando a mi misma: Soy una rockstar. Yo puedo hacer esto. Lo
tengo controlado. Todo está bien.
Pasé el
resto de la tarde disfrutando mi fortuna. Y aunque el grueso de mi fortuna son
mi esposo y mi hijo, no únicamente me refiero a eso. Me di cuenta que mi
fortuna también abarca mi nueva capacidad de auto-control, mi madurez emocional
y espiritual muy por encima de algunos (incluyendo personas cercanas a mi), mi
delicado pero a la vez fortalecido auto-estima, mi conocimiento y apreciación por
el valor de mi familia; la tranquilidad de saber que ni en mi vida, ni en la de
mi esposo y mucho menos en la de mi hijo, existe competencia alguna por el amor
de nada ni nadie. Ese nos viene por añadidura por nuestras acciones, nuestro
trabajo y nuestra esencia.
Y luego caí
en cuenta, que como siempre, Dios actúa de maneras misteriosas. Y he estado
trabajando todos estos meses en la fiesta para Nico. Su fiesta de Rockstar.
Entusiasmada y feliz, armando cada idea. Pero recordando de manera inevitable, que
no era ésta la manera en la que me
imaginaba festejar sus 5 años. Y que todavía el año pasado, pensaba e incluso decía
en voz alta: Esta fiesta de pirata va a
ser en grande, porque con el favor de
Dios, este es el último año en el que Nico será dueño de toda mi atención.
All about him.
Con el favor de Dios… Bueno, OUCH. Dios no me hizo el
favor. Tal vez, porque pedí el favor
equivocado. Eso es lo que prefiero pensar. Pero en lugar de eso, tal vez Dios me hizo otro favor. Y metió
en la cabecita de Nico la idea de festejar sus 5 años rockeando. Tal vez, el
mensaje era para mí. Tal vez, yo lo
estaba entendiendo todo mal hasta este fin de semana. Tal vez, esta fiesta y esta celebración no solo es para Nico. Tal vez, Dios nos está diciendo a los
tres, que somos rockstars. Que festejemos como tal.
Que hemos
aguantado como familia, una prueba muy difícil. Y que es tiempo de celebrar lo
bien que lo hemos manejado. Como lo hemos resistido. Como verdaderas
superestrellas.
Voy a
confesar algo, que he pensado toda mi vida. Pienso que soy especial. JA JA JA
JA JA JA. Ven? Lo del buen auto-estima no era broma. Pero suena con más presunción
de la que realmente escondo al decir eso. Esta es mi explicación: Me gusta pensar que soy especial, y que por
eso Dios me ha mandado pruebas difíciles. Pruebas que otros, con su familia
perfecta o la que siempre quisieron, no hubieran podido soportar. Me gusta
pensar; que detrás de una infancia conviviendo con un papá alcohólico, o de un
camino de infertilidad, se esconden grandes privilegios. El privilegio de la evolución
emocional, de la apreciación y gozo de la vida, del conocimiento.
Esa es mi lógica.
Si yo no fuera especial para Dios, El no se empeñaría ni se tomaría el tiempo
de mandarme pruebas difíciles a superar. Te invito a aplicar mi teoría en ti
mismo si te da cierta paz. Tal vez eres TAN especial, que es por ello que Dios
te ha mandando a ti también tus
propias pruebas difíciles (tal vez mucho peores que la mía, pues estoy en un
lecho de rosas y lo sé). Pero lo ‘especial’ no radica en los retos ni en tu
sufrimiento, cabe aclarar, pues esos se los manda a todos. Lo especial radica
en tus buenas decisiones, tus buenas
acciones hacia los demás y en los
cambios positivos que han
provocado en ti. En que tanto han valido la pena, vaya. En que tanto mejor te has convertido. Pues si no has
cambiado, aprendido, mejorado… entonces siento decirte que no eres especial… Así
como yo lo soy. JA JA JA JA JA
Soy Su rockstar(una de muchos, lo sé). Y
ahora lo entiendo. Mi evolución es música para Sus oídos. Eso es lo que quiere
de mi. De todos.
Así que seguiré
trabajando para mejorar, para cambiar, y para dentro de un mes hacer la fiesta
que los tres nos merecemos.
I’m a rockstar. Oh, yeah.
Nota: Este fin de semana, hicimos el photoshoot de Nico para su cumple #5. Nico ES un rockstar total. Pero eso ya lo sabiamos.
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