Estas últimas semanas han sido intensas. Nico enfermo, temporada alta y el surgimiento de un nuevo proyecto laboral que parece ser interesante. Es un buen contraste cuando estamos al final de un año que se despide con sabores agridulces. Años se terminan, pero otros comienzan. Ciclos llegan a su final y otros libros inauguran sus primeras páginas.
Las 24 horas del día han sido escasas para mi. Mi mente esta saturada de información, que necesariamente tengo que descargar en algún momento. Pero esta nueva aventura de negocios me entusiasma; me agrada ser parte de ella desde un principio y espero que sea el inicio adelantado de un 2011 lleno de prosperidad y éxitos.
Mi computadora ha sido mi aliada principal en todo este proceso. Pero quiero dar un breve y merecido reconocimiento a mi celular.
Querida Blackberry,
Si bien, te has convertido por momentos en un lastre en mi vida, hoy doy gracias por tu invención. Tu existencia interrumpe mis horas de comida, pues no das tregua en el lunch ni en la cena. Pero gracias a tus servicios, puedo estar al tanto de lo que pasa en mi mundo laboral sin estar presente todo el tiempo. Me permites comunicarme con mis seres queridos cuando se me antoja y sobre todo, te conviertes en mi operador numero uno cuando hay que resolver emergencias. Te he usado por mas de 4 años, pero en los últimos meses he aprendido a apreciar mas sus bondades y a dejar ir un poco tus múltiples defectos. Te deseo una larga vida, querido teléfono inteligente, larga vida y nuevas e interesantes actualizaciones. (Prometo nunca reemplazarte con un iphone).
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