Un día como hoy, hace 59 años, mi abuela dio a luz a la
última de sus 11 hijos. De los 9 que le sobrevivieron, fue mi hermosa madre el
pilón del que soy producto.
Podría decir cosas maravillosas de mi madre, como muchos
podrían decir de la suya. Pero basta con resumir que la mía, SI ES LA MEJOR DEL
MUNDO.
De mi mamá aprendí a leer y escribir, fue ella quien me
abrió las puertas a un mundo de posibilidades infinitas a través de las letras
y del famoso “Libro mágico”.
Observé a mi mamá durante años contonearse con gracia y
hermosura en vestidos largos y coloridos, y siempre dije que cuando creciera,
yo usaría vestidos parecidos. Ahora, cada que me pongo uno de esos vestidos,
inevitablemente pienso en la belleza de mi madre; y me gusta imaginar que por
lo menos se me ven la mitad de bien de lo que se le veían a ella.
Con el ejemplo de mi madre, me inspiré a convertirme en una
mujer de lucha; a no conformarme con migajas, a explotar mis capacidades en el
mundo laboral, a no depender de nada ni de nadie. Me enseñó a ser auténtica,
independiente y valiente.
Toda mi fe, es herencia que me ha dejado ella en vida. La he
visto de rodillas y levantada, siempre confiando ciegamente en nuestro Padre
Celestial. Sigo aprendiendo con sus palabras a ponerme en Sus manos todos los
días.
Mi mamá me inculcó el amor por la música. Su constante
enseñanza de vivir cantando la comparto a diario con mi hijo, como ella la
compartió conmigo desde que tengo memoria.
Mi mamá me enseñó a reír a carcajadas. A valorar los
sacrificios. A levantarme cada mañana a darle con todo, aun cuando las fuerzas
y las ganas flaquean. Mi mamá me sigue inspirando a ser una madre y una mujer
ejemplar, todos los días. A vivir una vida con pasión, con emoción, con
ilusión.
Mi mamá es hermosa, inteligente, valiente, chistosa. No
acepta un NO por respuesta. Estudia,
trabaja, es líder, disfruta de los placeres de la vida, es dueña de su tiempo y
cuando tengo un problema REAL, ella siempre tiene algo importante que aportar. Sabe
amar sin medida, ha saboreado éxitos y fracasos y ha encontrado la manera de
alimentarse de ambos. Es sabia, irradia paz y su voz es el sonido más
reconfortante que existe para mis oídos.
Mamita hermosa, feliz cumpleaños. Las palabras se empobrecen
cuando el corazón revienta de amor y de orgullo al decir: “Ella es MI MAMÁ.”
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