jueves, 6 de marzo de 2014

La historia detrás del mito



Empezamos esta tradición del photoshoot en mi cumpleaños #29. Decidí hacerlo porque es parte de la colección de memorias que quiero dejarle a Nico algún día. Una foto representativa de cada año, a su edad y la mía. 





Es muy fácil confundirse hoy en día cuando vemos fotos en las redes sociales. Es sencillo asumir que la vida de tal o cual es perfecta a juzgar por las imágenes que vemos sobre sus días. Nuestro caso no es diferente al de ninguna otra familia o persona. Nuestras fotografías representan momentos. Algunos felices, otros no tanto, y mi objetivo no es crear una imagen falsa de nuestra situación. Especialmente no para mi hijo. Es por ello que este blog está plagado de sentimientos de todo tipo. De las situaciones que vivimos día con día; en las que sí, a veces la perfección se asoma y nos deleita con su rostro perfecto, pero que al despedirse nos recuerda que la vida está llena de contrastes. 





Como cada año, esta aventura no fue la excepción; y como el resto de nuestros días, tuvo sus momentos buenos, malos, cómicos y hasta de stress. Todo empezó en mi cabeza la semana pasada, mientras maquilaba la idea de qué hacer este año para nuestras fotos especiales. Trato de dejarme llevar por el momento e irme con la primera idea que se me viene a la cabeza, pues generalmente, esas son las mejores. Así que una idea me llevó a la otra, y terminé por planear algo con un par de globos de helio. 





Quiero que Nico vea estas fotos al crecer y sepa estar orgulloso de sus años y de los míos. Si bien, una parte de mi entra en shock al aterrizar la idea de que ya tengo TREINTA Y DOS AÑOS; estoy orgullosa de mi número. No me avergüenza, ni quiero esconderlo. ¿Qué mejor manera de celebrarlos que con dos números gigantes de helio? ¿NO? ¿Brillante y divertido, NO? NO... Bueno, sí... bueno... sigue leyendo.





Todo iba bien hasta que al subirnos a la camioneta para irnos a la playa, uno de los globos empezó a desinflarse… Y allá vamos, de regreso a la tienda de globos a que nos lo parcharan. Me subo al carro, y oh sorpresa, el otro número también se poncha. Voy de retache a parchar el segundo. Por supuesto, y como todo globo de helio parapetado, su tiempo de vida se acortaba. Y por supuesto, en nuestro pueblo a 30 grados a la sombra, las esperanzas del helio disminuía aún más. 





Logramos con éxito llegar a la playa, llevando dos globos gigantes embarrados en la cara; botamos todo lo demás y nos bajamos corriendo a lograr nuestras fotos. 





La confusión en la posición de los globos no se hizo esperar. Luis como cada año, religiosamente se quejó amargamente de los gritos que le pegaba por no entender mis ideas, alegando que su cerebro no entiende al mío y que sus talentos fotográficos son nulos (ahí estuvimos de acuerdo). Los globos al revés, el aire se volaba el globo de Nico junto con él, el mío me cacheteaba la cara. Una belleza absoluta. 





Logramos algunas tomas y de repente… adiós mundo cruel… por allá salió volando el dos sin pena ni gloria. Nico corrió inútilmente detrás de él hasta rendirse en el intento. Y entonces, nos quedamos con un solitario tres que hacía “pssssssssssssssssssssss” sacando su último aliento por el gigantesco hoyo de su ponchadura. 






La diversión empezó a entonces, cuando empezamos a chapotear sin números interrumpiendo nuestras risas. 





Y es que la vida es así, impredecible e imperfecta. Con aventuras frustradas y destinos alternativos como los que vivieron nuestros números. Y esa es parte de la historia y la enseñanza que quiero para mi hijo. 





Querido Nico,



No sé si recordarás los detalles que te narro aquí al ver las fotos en algunos años. Tal vez, lo único que resuene en ti sean tus risas y mis gritos mientras me aventabas agua congelada y yo me moría de frío. 





Puede ser que nuestras carcajadas te parezcan tan genuinas que pienses que nuestra vida era perfecta en el 2014. Mi amor, no lo es. Nuestra vida es tan imperfecta como la de cualquier ser humano, pero ¿nuestro amor? Ése si no tiene errores ni tragedias. ¿Nuestras carcajadas? Es lo más real y más hermoso que tenemos juntos. 





No siempre estoy de ánimos cuando llega la fecha de tomar estas fotos. He de confesar que este año, consideré cancelarlo. Las cosas se pusieron difíciles para mí estas últimas semanas. Pero después recordé los años anteriores, lo difícil que era todo, los esfuerzos que me tomaba sonreír y tener energías suficientes para EXISTIR. Y entendí que sería una tontería dejar ir una hermosa tradición como esta. 





Hay días duros para mamá en el 2014. Pero ¿sabes?, me siento más fuerte que nunca. Físicamente, estoy en mejor forma que en los últimos siete u ocho años de mi vida. Mis músculos están en su mejor momento, hago ejercicio todos los días, puedo correr 8 kilómetros sin parar cada mañana y después continuar todo el día con la rutina. Dirijo una empresa en crecimiento y prometedora, que me llena de retos y satisfacciones, y manejo un equipo de personas que me respeta, me estima y me admira. 





Aunque sigo perfeccionando mis técnicas, busco y trato de encontrar cada semana el balance perfecto para dedicarte el tiempo que te mereces. Hacemos tareas juntos, mantenemos nuestros picnics especiales, leemos juntos. Me doy tiempo para trabajar en nuestro jardín y embellecerlo, sigo escribiendo e inspirándome con libros maravillosos todo el tiempo. Hago oración todos los días y sigo mi camino espiritual. 





Trato de regar la flor de mis amistades tanto como me es posible. Río continuamente, bailamos juntos y canto siempre que voy manejando. Tu papá y yo seguimos trabajando en nuestro matrimonio e invirtiendo en nuestra familia. Cuido mi salud, mis arrugas y mis pensamientos. Mido mis palabras, trato de juzgar menos y cuido a los que amo con toda mi pasión. 





Nuestra vida no es perfecta pero somos felices. Y eso es lo más importante. Espero que el día que leas esto, puedas sentirte orgulloso de quien fui y de quien sea en ese momento. Que mi ejemplo te inspire a encontrar una compañera de vida que tenga las cualidades que puedas admirarme y que no tenga los defectos que encuentres en mí. 





Que veas estas fotos y te inspiren amor y respeto. Que tu concepto de una mujer bella nazca de la inspiración que yo pueda sembrar en ti, y que siempre busques estar con alguien a quien admires por quien es, por lo que hace y por lo que lucha. 





La historia detrás del mito de nuestras fotografías es simple, nuestra vida es lo que construimos todos los días, con lo bueno y lo malo y lo que seguimos aprendiendo en cambiar y conservar. 





Siempre tuya,


Mami. 


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