Querido Nico,
Hoy es un buen día para contarte algunas cosas especiales.
Hoy tu papá y yo cumplimos 8 años de haberle apostado al desgastado, polémico y
deformado concepto de matrimonio que la sociedad inventó hace mucho tiempo.
Nuestro matrimonio está muy lejos de ser perfecto, pero si ha durado, es porque
desde su principio decidimos construir nuestra propia versión de una “institución”
con una reputación cuestionable.
Como espero poder seguir haciendo estas confesiones a lo
largo de los años, esta vez te compartiré solo tres datos curiosos:
Yo no usé nada azul ni viejo ni prestado. Yo lo quería todo
blanco, nuevo y mío. So far, so good.
Cuando vi los zapatos de tu papá, casi me arrepiento de
casarme. Los odio hasta este dia. ¿Por qué? Porque se niega a tirarlos, con el
argumento de que sólo se los ha puesto una vez. Porque tendrá que pasar sobre
mi cadáver para volver a usarlos.
Una de las fotos más emblemáticas de nuestra boda, es esta:
Me gusta pensar, que Alessa es tu representante, cómplice desde el principio. Que
mientras tú todavía nos veías desde el cielo, sentadito en tu estrella; Alessa
nos adelantaba la hermosa vida que nos esperaba para compartir contigo. Llena
de inocencia, de ternura, de risas y de recuerdos inolvidables. Justo como ese
momento, que recuerdo como si fuera ayer y que me dibuja una sonrisa cada que lo pienso.
Podría nombrar un millón de cosas buenas que han pasado durante
estos ocho años como consecuencia de ese 10 de junio. Pero ningún se le acerca
a la indiscutible vencedora. Eres TÚ, solecito. Eres la mejor consecuencia de
nuestro “Sí, acepto”.
Feliz aniversario,
Miñi. Gracias por mis flores.
*Disclaimer: Nuestro aniversario de bodas no gira alrededor
de Nico. Pero este es SU blog, por ende, sus letras si giran en torno a él.

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