Es difícil pretender que es primavera cuando despertamos a
más de 30 grados y las olas de calor nos azotan por momentos pegándole a los
40. Es difícil ignorar el clima cuando parte de tu vida se rige por esto. No
vivimos en un lugar en donde el clima pase a segundo plano, por lo menos no
durante los meses de calor, porque dependemos de su intensidad para decidir
nuestras actividades.
El fin de semana pasado, llevamos a los niños al parque
acuático. A unos treinta minutos de nuestro paraíso, está éste otro paraíso
infantil, que visitamos hace un par de años y que desde entonces, se volvió en
un recuerdo memorable en la vida de Nico. Por angas o mangas, el año pasado nos
saltamos la experiencia y me prometí a mí misma que este año sí volveríamos. El
primero tachado del bucket list del verano.
Mucho bloqueador durante 8 horas, mismas que se quedan
cortas con las risas y diversión que el agua les ofrece en este pequeño oasis
en el centro de Caduaño.
Hace un par de años, los toboganes implicaban forzosamente
un adulto acompañándolos para darles valor. ¿Este año? Los vimos volar una y
otra vez por el tubo como expertos en el desliz. Nuestros hijos crecen frente a
nuestros ojos y no hay manera de detenerlos.
El verano es una realidad, me va cayendo el veinte poco a
poco con pistas aquí y allá. Nuestra visita a Wet Fun terminó de convencerme.
Bien bronceados y cansados regresamos a casa ese domingo. Y
las imágenes hablan por sí solas.
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