Esta soy yo en 1985, en mi fiesta de "Alice in Wonderland". Mi outfit y el pastel lo dicen todo.Hay dos acontecimientos en el año, que particularmente me emocionan y me llenan de ilusión. Una es por supuesto, la Navidad y sus vísperas. Y la otra y la más importante, el cumpleaños de Nico. Cuando era pequeña y veía todo lo que mi mamá hacía para nuestras fiestas de cumpleaños, siempre me ilusionaba pensar todo lo que yo iba a poder hacer cuando tuviera mis bebés. Hoy, es una realidad que disfruto cada año, un día que anticipo con impaciencia y ajustando desde meses antes, hasta el último detalle para lograr que cada 10 de Septiembre se llene de magia.
Y justamente, el fin de semana, empezaron oficialmente los preparativos para el magno evento. Tomando ventaja de que la experta en dias mágicos (mi mamá) está de visita, nos aventuramos en la compra de los primeros materiales para la fiesta #3 del pequeño Nicolas.
Se avecinan semanas de mucho trabajo, lluvia de ideas, aterrizar el concepto, ajustar detalles, construir decoraciones, lista de pendientes, etc... Por mucho, las mejores semanas del año para mí. Llenas de ilusión, de sueños, de expectativa; de oportunidades de lograr un año más uno de mis mayores retos de vida: plasmar en la memoria de Nico los mejores recuerdos posibles.
Hace algunas semanas cuando le pregunté de qué iba a querer su fiesta de cumpleaños esta vez, me contestó: "mmmm... ¡¡¡¡de cododes!!!!" ... Traduzco, "de colores". Una respuesta algo abstracta, pero eso no importa. Mi hermosura quiere colores, y colores tendrá.
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