sábado, 10 de julio de 2010

Weekends

Los fines de semana son como el tesoro al final del arcoiris. A veces el cofre esta lleno de diversión, otras tantas, de nada que hacer y algunos otras de interesantes aventuras o viajes.

Sean buenos, regulares o malos; una cosa es cierta... tendré que ser honesta; por más que disfrute mi trabajo (trabajo en una cervecería... Y U M M Y), son mejores que los días de oficina. Para nosotros, es nuestro premio. La recompensa a una semana de levantarse temprano, correr, ir y venir, concluir proyectos, terminar pendientes, liquidar cuentas. Es nuestro tiempo juntos, nuestro espacio de familia, el aliciente para finalizar una larga semana de trabajo y horas de oficina que parecen interminables, con clientes o contestando correos electrónicos.

Llega el viernes y es importante planear los dos fabulosos días que están por venir. ¿Playa? ¿Desayuno? ¿Salir a comer? ¿Parque? ¿Vegetar inmóviles todo el día? (eso no es posible desde que Nico llego a nuestras vidas, por supuesto). No importa cuál sea la decisión, o que tan bien o mal la pasemos; lo que cuenta es que tenemos la suerte, el privilegio de pasarla juntos. De darnos el tiempo de calidad que no podemos darnos durante la semana.





Ya sea, una simple tarde en el parque.






O disfrutando de una final de futbol con cerveza y pizzas.



















Lo más gratificante es verlos sonreír... juntos.









Recargar pilas para mañana iniciar una semana más... llena de correos electrónicos por contestar, despertadores por programar, proyectos por iniciar y concluir. Una semana más, que afortunadamente, también nos ofrece un viernes más; que nos espera como una hoja en blanco, lista para ser escrita con nuevos planes, nuevos momentos juntos, nuevas sonrisas.


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