domingo, 10 de abril de 2011

La vida sucede

Esta semana fue de reanudaciones. De reanudar nuestros picnis en la playa, reanudar los regaderazos nocturnos después de un día caluroso, reanudar el uso constante de bloqueador, sombreros y lentes de sol.


Dicen que la vida es aquello que sucede mientras hacemos otros planes... podría concordar tanto como puedo oponerme a la veracidad de esta frase. Pues es cierto, nos pasamos gran parte de nuestros días planeando lo que vendrá, esperando por esa señal, pensando que al llegar aquel momento las cosas serán diferentes. En esta pequeña familia, seguro es que tenemos planes. Pero también estamos conscientes de que nuestra vida, sucede hoy.


La vida sucede lenta y rápidamente a la vez. Pues veo a Nico al despertar cada mañana, conservando todavía ese olor a bebé... pero añadiendo nuevas palabras a su vocabulario, para recordarme, que lo quiera o no, la vida pasa y él crece. Incluso, cuando algunos días, llega todavía a mi cama antes del amanecer y se acurruca en un pequeño espacio entre mi pecho y mis piernas; con esos ojitos hinchados y adormilados pero ya dispuestos a iniciar el día.



La vida sucede y nos regala con cada estación del año, lugares que hacemos nuestros... Durante el invierno y parte de la primavera, el pueblo se levanta y construye un surtido y pintoresco mercado orgánico.



En él, disfrutamos de la naturaleza y de deliciosa comida. Jugamos, corremos, sentimos la sombra de las palmeras bailar al compás del viento.



Disfrutamos del arte, los colores de las flores y de fabulosos sábados al aire libre.



La vida sucede y de vez en cuando, nos regala visitas emocionantes y muy esperadas. Como la de este fin de semana; en el que pudimos disfrutar de la presencia de 'tu tía Andrea' por pequeños ratos que parecieron segundos.


El tiempo parece largo cuando existen sucesos como éste en el calendario. Pues hace meses que esperábamos a Andrea, y de repente, la vida sucedió y a su paso se llevó los días que se interponían para hacer posibles estos momentos.



La vida sucede deliciosamente cuando tienes la oportunidad de disfrutar de una cena en familia. En la tranquilidad nocturna que ofrece un sábado de primavera. Con ventanas abiertas que de pronto es necesario cerrar porque una fría brisa entra inesperadamente.



La vida sucede con o sin nuestro permiso. A veces mostrándonos una cara amarga, a veces regalándonos felicidad absoluta. Pero al suceder la vida, también sucedemos nosotros. Creciendo, aprendiendo, reencontrándonos con grandes amistades.


Suceden amaneceres y por ende, atardeceres. Suceden carros sucios y por ende, divertidas labores de limpieza.



Suceden hijos y por ende, padres que los llenan de felicidad.



Suceden días de playa y alberca y por ende, baños nocturnos que nos relajan y nos invitan a dormir.



Suceden pequeños con lentes oscuros y por ende, el reflejo de dos amigas inseparables en sus espejos.



~La vida es como un césped en que estás postrado, levántate y aprovecha antes de que el césped te cubra.~ Anónimo.

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