miércoles, 13 de abril de 2011

Stay hungry

Hace un par de días, una de mis más grandes amigas se apoyó en mi para fortalecer una decisión que había tomado en torno a su retoño. Un mal comportamiento por parte del menor en cuestión, la llevó a acomodarle una consecuencia. Negarle la participación en un inminente evento (potencialmente en exceso divertido) en la vida de la criaturita fue el contraataque a su fechoría.


Mi amiga, como buena madre, actuó enérgica a pesar de que si le rascábamos poquito a la superficie, ella se sentía evidentemente culpable por su decisión. Yo orgullosa de ser digna de su confianza le ofrecí mi opinión, que básicamente, apoyaba la consecuencia. Una infinidad de razones respaldan su acertada decisión: fortalecer los valores del infractor, mostrarle autoridad, cumplir el castigo prometido, asegurarse que no volverá a hacerlo, en fin.


No fue en ese momento, sino después, al darle vueltas en mi cabeza, que llegué a la conclusión de que la lección más importante que mi amiga estaba enseñando a su bebé (porque serán nuestros bebés por resto de su existencia) era precisamente, mantenerlo con hambre.


Su hambre de comportarse mejor a partir de ese día y ganarse el permiso de asistir al próximo evento importante en su vida social/escolar.


Su hambre de desear no haber cometido la falta, y por ende, su hambre de ser mejor.


Su hambre de crecer y no tener que seguir las reglas de mamá (aunque seamos realistas, siempre las seguiremos).


Mantenernos hambrientos, nos mantiene vivos. Nos mantiene alertas, nos permite buscar alternativas; negociar, hacer trueques. El hambre por vivir es lo que nos motiva, nos mueve, nos impulsa. Hambre es igual a desear, soñar, perseverar.


Enseñarle a nuestros hijos a mantenerse hambrientos, es uno de los mejores legados que podemos heredarles. Y si a veces, tiene que ser a través de un castigo, tendremos que aprender a vivir con ello. Darles todo lo que quieren, les arrebata ese sentimiento de lucha e inspiración. Es por ello, que como padres, es importante ser cautelosos y ponernos limites a nosotros mismos, para después imponérselos a nuestros pequeños. Y sobre todo, con nuestro ejemplo, demostrarles que el hambre no debe cesar nunca; enseñarles que el hambre bien canalizada es la que los llevará a alcanzar sus sueños, sus anhelos. Como nos ha llevado a alcanzar los propios... y los que faltan.


Stay hungry, my friends.



No hay comentarios: