lunes, 25 de abril de 2011

Resurgir

Ayer fue domingo de Pascua, día de la resurrección de Jesucristo. El día en el que el Padre nos regaló un milagro más. El regalo después del sacrificio de su propio hijo. Y el mensaje que quiero rescatar para mi misma este año a través de la Pascua es ese. Después de la muerte, en todo sentido, viene de nuevo la vida. El dolor se transforma poco a poco en paz, en amor y volvemos a renacer... a resurgir.



Y este año, le dimos la bienvenida a una nueva tradición y preparamos un "Easter hunt" en forma para los pequeños. Desde muy temprano, y después de una larga noche en vela, me preparé para tomar mi curso de cupcakes con fondant. Y si bien, es evidente que la repostería no es uno de mis talentos naturales, creo que aprendimos e hicimos un buen trabajo.




Por la tarde, la canasta con los huevos estaba lista. Muchos colores, muchas sorpresas adentro. Así, el sábado, esta pequeña canasta albergaba las ilusiones de cuatro pequeños, ansiosos por que el conejo de Pascua por fin llegara.






Y a través de ellos, de sus sonrisas y sus caritas llenas de emoción al encontrar un huevito; renace esa alegría que solo la niñez te regala. Y ahí estamos, nosotros sus padres, apostándole a estos momentos; confiando que es precisamente, a través de detalles y recuerdos como éste, que lograremos formar hijos felices.



La vida me regaló un calendario lleno de oportunidades. Oportunidad de construir ilusiones en mi hijo y mis sobrinos. Cuando alguien me pregunta porque me gusta tanto celebrar fechas con tantos detalles; siempre contesto lo mismo: Porque así contribuyo a los recuerdos de Nico.





Porque cada fecha nos da algo que esperar, un motivo por el cual trabajar. Nos mantiene en ilusión, anticipando la siguiente celebración. Quiero que Nico aprenda a celebrar la vida, a darle su debido valor a cada evento en su existencia. Quiero que siempre recuerde que esta jornada se trata de pasarla lo mejor posible, incluso, durante las malas rachas. Quiero que Nico tenga vivo el recuerdo de que en su casa siempre había música, y flores frescas en un jarrón.






Deseo que recuerde, que los mejores momentos de su niñez son los que pasó en familia. Riéndose y expresando a cada momento sus emociones. Pues he aprendido que este mundo no esta bajo mi control, y que no puedo hacer nada por terminar con la guerra o el hambre. Pero si puedo contribuir en la formación de estos pequeños y tocar sus vidas. Llenarlos de hermosas experiencias y recuerdos inolvidables, que invadirán sus corazones y los mantendrán siempre por el camino del bien.







Alguien me dijo hace poco una reflexión muy cierta: "No pretendo que la gente le deje un buen mundo a mi hijo, definitivamente pretendo dejarle un buen hijo a este mundo". Y es así de simple. Como mamá, tengo la oportunidad de resurgir de alguna manera, a través en mi hijo y lo hago lo mejor que puedo. Abril ya está por terminarse, y eso significa que viene Mayo y el Día de las Madres; Junio y el cumpleaños #30 de Luis, nuestro quinto aniversario de bodas... Y luego Julio y los esperados días de lluvia... Y así, seguimos viviendo en este camino. Lleno de baches y de flores a su alrededor; repleto de oportunidades de resurgir, de una u otra manera, como mejores seres humanos.







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