Generalmente, Nico es un niño bien portado. Digo generalmente, porque le agarran rachitas de vez en cuando, en los que puede ser realmente insoportable. Ha tenido una rachita de ésas, intermitentemente, las últimas semanas; pero los últimos 7 días, ha sido el acabose.
No sé si ha sido que el ajetreo de la temporada alta en el pueblo ya le pegó, o tal vez el stress que le transmito yo; o simplemente que los últimos días han sido de mucho movimiento. El fin anterior a La Paz, después la gripa y el mal dormir; posteriormente el cumple de mi hermana y la celebración fuera de casa.
Mi hijo es predecible en ese sentido. Si algo altera su armonía, su comportamiento pacífico cambia de manera impresionante. Digamos que se altera su sistema operativo. Empieza a llorar por cosas sin sentido, interrumpe conversaciones constantemente en busca de atención, se vuelve intolerante, y hasta berrinchudo.
También entiendo que todos tenemos días malos, y que no puedo esperar que se comporte con un angelito todo el tiempo. Pero ya tenia varios días notándolo con un comportamiento poco agradable, y mi paciencia tiene límites. Hoy en la tarde que llegué, él mismo me confesó que había llorado porque no podía armar una de sus pistas y nadie quiso jugar con él. Mi hermana me corroboró que el llanto se extendió por 40 minutos. Y salió por la puerta frustrada, como diciendo: 'ahi te dejo tu paquetito'.
Y entonces, tenia de dos sopas:
Caldo #1: Llevarlo directito al rincón, y chutarme una tarde de llantos, malas caras y más berrinches; tratando de hacerle entender el punto. O te compones, o te saldrán raíces en la esquina que tanto odias.
O, Caldo #2: Sentarlo, verlo fijamente a los ojos y decirle cuan triste se pone mamá cuando él se porta como niño malo. Preguntarle qué es lo que le molesta y proponerle un borrón y cuenta nueva relajándonos en la playa con un buen postre.
Si escogía el #1 iba a hacer mi tarde del lunes muy miserable; lo cual no necesitaba, siendo que los lunes en si, ya son los pobrecitos, miserables por naturaleza.
Si escogía el #2, corría el riesgo de que mi pequeño de 4 años interpretara la excursión como premio a su mal comportamiento. Pero también me ofrecía la posibilidad de darle una oportunidad para resetearse. Sacar la mala energía y cumplir la promesa de amor que me hizo 'Mami, te hago promesa de amor que nunca más me voy a portar mal'.
Sé que el 'nunca mas' es una utopía, pero quién se puede resistir a esa vocecita haciendo este ademán con sus manitas en su corazón?
Así pues, nos lanzamos por un 'pan de cuadrito con chocolate adentro' (pan au chocolat) a la Reina Postre (Starbucks) y aterrizamos en Costa Azul.
Nico se acostó cómodamente a comerse su pan, mientras yo disfruté de mi Vanilla Latte light descafeinado tranquila y en silencio.
Acto seguido, nos dispusimos a jugar y leer, respectivamente.
De repente, me di cuenta que había olvidado mi celular en el carro y de nuevo, tuve de dos sopas: ir por él, o no. Me decidí por la segunda. Todo puede esperar, excepto pasar un buen rato con mi hijo.
Y por si me quedaba duda de mi decisión, Dios nos mandó una señal más... Y así de repente, justo donde postramos nuestra mantita, nos encontramos un tesoro enterrado. Un libro.
Nico jura que algún pirata lo enterró ahí para mi, porque 'a mi me gustan los libros'. Pero le expliqué que seguramente el pirata lo había dejado ahí más bien, para seguir leyendo cuando volviera a la playa. Y entonces, entre los dos, lo enterramos cuidadosamente justo donde lo descubrimos.
Le dimos reset a su humor y al mio. A veces, el trabajo es tan agobiante, que logra nublar todo lo bueno que tengo en mi vida. A veces, Nico se frustra tanto por no tener a alguien con quien jugar todo el tiempo, que se olvida que aun así, tiene el privilegio de tener muchos juguetes.
Entiendo que nada es perfecto. Que tal vez durante muchos años más, tengamos que lidiar con su poca tolerancia a la falta de atención; pues por las circunstancias de la vida, se ha acostumbrado a ser él siempre el centro de la vida de muchas personas. Entiendo que le costará más trabajo aprender a compartir que a otros, que no tienen opción. Pero también entiendo que depende de mi la manera de abordar estos problemas.
Nico no es perfecto, pero es un buen niño. Con un corazón grande y con una capacidad de comprension que llega a sorprenderme. No sé si mi estrategia de hoy vaya a funcionar. No sé si sea mejor hacerle sentir mi confianza en su promesa de portarse bien o utilizar mano dura. Supongo que lo averiguaré en los próximos días, y si tengo que cambiar de sopa lo haré. Aunque mi instinto me dice, que escogí el sazón correcto.
Nos quedamos ahí un buen rato. En ese lugar que tanto nos encanta. Esperando junto a los surfers por una buena ola.
Y pensé que tal vez sean las piedras las que nos hagan sentir tan seguros y completos en esa playa. Pues no importa que época del año sea, siempre sabemos que las piedras estarán ahí para recibirnos. A veces en la superficie, a veces asomando apenas una punta. Pero siempre ahí.
La arena todavía se siente fría, pero el sol empieza a regalarnos luz por mayor tiempo. En un par de meses más, el agua y la arena se entibiarán. La temporada alta llegará a su fin. El calor apretará fuerte y el verano vendrá con sus días largos y relajados.
Mientras tanto, daremos reset las veces que sean necesarias. Pues a veces, cosas tan sencillas como éestas, pueden cambiar el curso de nuestros días.
Tu también dale Reset, y vuelve a empezar.
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