Considerando
los números de principios de año, si mis cálculos son correctos; es probable que
a la fecha, ya le haya tomado a Nico unas 25,000 fotos. Creo que nunca, he
mostrado aquí mi favorita de esas 25,000. Con esta foto, mi cámara y yo
empezamos nuestro romance el verano del 2010, un día después de comprarla en
Best Buy. Cuando di click y mi cámara
captó este momento con tanta perfección, supe que nos esperaban grandes
aventuras juntas.
Esta es al día
de hoy, mi foto favorita de Nico.
Se la tomé
en Sea World San Diego, fue su reacción al momento de ver salir a Shamu en el
show ‘Believe’. Sobra decir, que con esto me pagó el viaje. Es una obra de arte.
La perfección en todo su esplendor. Le digo a Luis, que cuando el fin del mundo
llegue y tenga que salir corriendo de esta casa, y evidentemente no pueda
cargar con todos mis cuadros; esta foto, que actualmente adorna mi sala en una ampliación
plastificada contra tempestades (es en serio, no sé cómo se llama ese trabajo
pero si la mojas, la pisas o se cae no le pasa nada), se irá conmigo sin
importar las circunstancias.
Te preguntarás
qué tiene que ver todo esto con el día de las Madres. No se supone que tendría que
escribir un post sobre lo feliz que me hace ser mamá? Pues si, efectivamente. Aquí
es donde empiezo…
Esa imagen
representa EXACTAMENTE como me siento YO todos los días al ver a Nico. Su expresión
es la misma que yo porto siempre que lo veo dormir con su respiración sincronizada.
Esa emoción es la que sentí el día que lo tuve por primera vez en mis brazos.
El día que le di su primera papilla, la tarde que fui testigo de sus primeros pasos. Esa boca abierta y sonriente es igual a la mía, cada que lo veo recitar una rima con todo su encanto, cada que lo veo dar una brazada en su
entrenamiento, cada que escucho sus carcajadas desde abajo mientras juega en su
cuarto con su papá. Esa cara, es la que puse yo la primera vez que escuché
latir su corazón en el ultrasonido. Y la misma que pondré en un rato más cuando
baile para mí en el festival de la escuela.
Ser su mamá
tiene ese justo efecto sobre mí. Esa sobre exaltante alegría, esa emoción en
los pulmones que es difícil contener, esa sonrisa congelada genuinamente. Esa
es mi foto favorita, porque representa nuestra vida juntos. Porque del otro lado de ese lente, estábamos su
papa y yo, maravillados igualmente. No por Shamu, sino por la inigualable sensación
de ver a nuestro hijo FELIZ. En esa foto, aparecemos los tres.
Querido Nico,
Hoy solo quiero estar contigo. No necesito
regalos ni flores, ni cenas caras, ni siquiera que bailes encantadoramente
(como se que lo harás). Lo único que necesito es verte, olerte, besarte,
sentirte.
Hoy no se tratará de mí, sino de nosotros. Del
privilegio que me regalaste al escogerme ese día en la ‘tienda de mamás’. Hoy
quiero celebrar contigo que soy mamá y darte las gracias por haber sido tú el
que me dio este trabajo; el mejor de mi vida.
Hoy quiero tomar tu manita y caminar, presumiéndole
al mundo que eres mi hijo. Presumiéndole al mundo que soy mamá y que para ti,
soy lo máximo.
Hoy quiero brindar contigo, con una buena
limonada o una coca; la felicidad de poder vivir el momento a tu lado. Hoy, más
que nunca, quiero pasar la tarde ayudándote con tu tarea, secando
cuidadosamente tu carita después del baño, preparándote tu helado especial. Hoy
más que nunca, quiero simplemente ser tu mamá.
Gracias, solecito, por invitarme a ser parte de
tu jornada. Te amo.
Mami.
(Feliz día
a todas las mamás buenas de este mundo, a las que honran el privilegio y hacen
frente a su gran responsabilidad. Feliz día especialmente a mi mamita, que al
darme la vida, me dio la oportunidad de ser madre a mi también.)

No hay comentarios:
Publicar un comentario