Querido Nico,
No soy BIG FAN del famoso 14 de Febrero. Con los años,
aprenderás eso de mí. Por el momento, me limito a sonreír y a asentir a tu
emoción por el día de los corazoncitos porque es mi deseo y mi deber como tu
mamá crear el menor número de prejuicios posibles en tu cabeza. Definir tu
posición en cuanto a esta celebración como muchas otras cosas -triviales o
importantes- te corresponde sólo a ti.
No soy fan del 14 de Febrero, pero quiero que te aferres a
esta foto como tu legado cuando sea necesario. Que cuando cierto tipo de amor
te falle, puedas ver esta imagen y recuerdes tu origen. Que veas en esos dos
rostros adolescentes el principio de tu propio amor y la inocencia con la que
todo empezó para tu familia.
No soy Big FAN del 14 de Febrero, pero espero que conserves
siempre esta fotografía en algún lugar. Tomada justo un día de San Valentín,
cuando corría el año 2004 y la historia de la que después TÚ serías producto,
se moldeaba entre risas adolescentes y besos robados en el sofá de casa de
Bibi. Hace 10 años de esta foto, y casi ya 14 de escribir líneas en el libro de
nuestra vida juntos. No celebro este día en grande pero tampoco juzgo a quien
lo hace; soy más fan de la clase de amor que se celebra todos los días en las
pequeñas cosas; como en las notitas que pongo en tu lonchera o en el beso
silencioso que le doy a papá en la mejilla a medianoche al levantarme al baño,
que ni siquiera siente pero que a veces le roba una sonrisa mientras duerme.
Lo que trato de decirte, solecito, es que llegado el momento
no importa como sea que celebres el amor; siempre y cuando sea ésta una
celebración constante y primordial en tu vida. Nunca olvides que TÚ, eres la
sonrisa viviente de un amor incondicional que no tiene medida, calendario ni
fechas de expiración. Tú eres amor. Amor, y punto.
Miñi, gracias por mis
lilis, como cada año.

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