Escrito el sábado 22
de Febrero… Revisado y corregido el 27 de Febrero.
(Ha sido una semana de
intensa actividad)
Querido Nico,
Han pasado ya dos años. Te escribo esto a mitad de la noche,
pues no puedo dormir. Tu respiras al ritmo de tus sueños y tu inocencia, la
tenue luz de mi monitor contornea tu forma, y te veo desde aquí, sentada en la
alfombra de tu recámara; en silencio y en revolución.
Tuvimos un buen día, hoy. Estuvimos en el mercado orgánico,
trabajamos un poco en el jardín, papá y yo finalizamos el día cenando con
amigos y festejando un cumpleaños (feliz cumple, amiga) mientras tu disfrutaste a tutio Alan en sus
útimos días de visita.
Pero hoy… hoy me levanté sabiendo que el aire sería un
poquito más espeso y difícil de respirar. Han pasado ya dos años desde que le
dijimos adiós a algo que nos marcará de alguna forma el resto de la vida. De
vez en cuando sigues preguntando por qué no tienes un hermano, y yo, de vez en
cuando sigo sintiendo un agujero profundo en el alma.
No siempre es fácil, pero no siempre es difícil. Aprender a
vivir con ello ha sido como construir de la nada un sistema arcaico a base de prueba
y error que sigo perfeccionando. ¿Que si duele? Sí, a veces duele. Físicamente
mi cuerpo sigue manifestando fallas, y eso no ayuda. Pareciera que algo se
empeña en permanecer donde no es apreciado. Pero seguiré en el intento.
Quería escribirte pequeñito, para recordarte que todo pasa.
Que si alguna vez te ves envuelto en una situación profundamente dolorosa,
tengas mi testimonio y puedas confortarte un poco sabiendo que TODO VA A ESTAR
BIEN. Que el sentimiento en carne viva no dura para siempre. Que la tristeza
que parece imposible de desvanecer termina por disiparse. Que simplemente, todo
pasa.
Dos años mi amor, de haber empezado a sanar. Dos años de
sacar en cada exhalación todo aquello que tenía atrapado en lo más profundo.
Dos años de trabajar, no para volver a ser la misma, sino para poder ser mejor.
Mejor para ti. Para nuestra vida.
Desperté con cierta angustia sobre cómo se desarrollaría
este día, y heme aquí, a punto de brincar al 23 de Febrero entera y tranquila. Con
la firme convicción de que vamos por excelente camino y de que un día, lejano o
no, el 22 de Febrero recuperará la ligereza que un día tuvo.
Te amo.
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