Creo que la vida
nunca se había interpuesto tanto entre mi blog y yo. ¿Qué está pasando? Se preguntarán ustedes, lectores regulares de
este espacio (o sea, mami y Luis… ¡hola a ambos!). Les voy a decir qué está
pasando… LA VIDA es lo que está pasando. Literalmente, mis días no tienen
suficientes horas.
Estoy corta en horas de sueño, y larga en cansancio. Mil
cosas por escribir revolotean en mi cabeza y simplemente me es imposible
sentarme a escribirlas. Además cabe la posibilidad de que ayer por la madrugada
haya utilizado la última de las neuronas que me quedaba terminando unos
reportes laborales. Las neuronas NO son renovables gente, y debí haber pensado
en eso durante todos aquellos años que me desvelé por ganas y que malgasté mis
preciadas neuropartes inhalando humo en antros llenos de gente fumadora y una
que otra dosis de alcohol.
La vida se ha
encargado de recordarme las últimas semanas, que mejor me conviene NO hacer
planes y NO asumir que “la siguiente
semana empezamos a desacelerar”. Estoy sorprendida de haber sobrevivido a
los últimos días en una sola pieza. Las fuertes lecciones de espíritu, la carga
de trabajo, las actividades finales en la escuela de Nico y ya saben, la vida en general me tienen con las
manos y la cabeza llena.
Este fin de semana, trataré de vaciar un poco mi cerebro. Y
con un poco de suerte, este blog regresará a su ritmo habitual el lunes.
Mientras tanto, a vivir la
vida. Aunque se ponga complicada.
Life is brutal and
beautiful at the same time. Life is brutiful. – Glennon Melton.
1 comentario:
Comadrita, tambien nosotros somos sus seguros lectores y seguidores!!! No nos olvide! jejeje
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