martes, 18 de junio de 2013

La última y nos vamos

Busqué en el fondo de su cajón ese pantalón blanco que se ha subido al estrado con él durante los pasados dos años. Lo tomé y lo extendí con mis brazos en el aire, sabiendo en el fondo que era aquélla nuestra despedida. Lo planché con suavidad y alegría (aún en contra de mi convicción de odio hacia la plancha), teniendo en silencio una profunda conversación con ese pedazo de tela.
 
¿Nuestra última rima, puedes creerlo?-
¿Cómo ha crecido, no? ¿Recuerdas cómo pisaba la bastilla con sus talones?-
 
Ayudé a Nico a vestirse ese día por la mañana, haciendo el dobladillo perfecto en su ahora pantalón capri. Ése mismo que un día arrastró por el suelo. Con su emblemática sonrisa y emoción, mi sabio pequeño repasaba sus líneas y me recordaba: “¡Mami, no puedo esperar! ¡Mi ÚLTIMA rima, tengo que disfrutarla mucho!”-
 

Llegamos al escenario de siempre. Hombro con hombro con aquéllos padres colegas que ya se han convertido en amigos, y que con simples gestos y miradas, se sincronizan en el mismo sentimiento. Todos estamos conscientes, todos estamos renuentes, todos estamos incrédulos. Los bebés ya no lo son más, y a veces, los recuerdos son tan nítidos que los puedo ver caminando torpemente con sus piernitas regordetas en ese patio que hoy les queda ya chico.
 
 
 

Cuando leí la rima de Nico, no pude evitar sonreír. Cuando algo es especial para ti, llega a tu vida de distintas formas. Pero siempre con el mismo mensaje:
 
 
My rhyme’s name is Summer.
See the sun in the sky,
See the swimmer swimming by.
See the castle in the sand,
See the seashell in my hand.
See the sailboat in the sea,
See the surfer… yes! THAT’S ME.
 

¿Los nervios de aquélla primera rima ‘Verduras’? Se quedaron justo ahí, en el pasado. Esa oruguita ya es una mariposa llena de colores. Volando con seguridad entre las flores del jardín de niños. Ajeno a lo que está por venir. Otro proceso por vivir. Otro capullo por romper y otras alas que maniobrar. Por lo pronto, el momento es suyo.
 
 
 

Imágenes memorables, de un grupo de pequeños que han descubierto el mundo juntos durante varios años ya. A punto de tomar diferentes rumbos. Disfrutando su momento. Sabiendo que era la última rima. Comprendiendo a su nivel, que el libro está a punto de dar la vuelta a la página.
 

Ese día en la mañana, antes de bajarnos del carro y entrar a la escuela Nico me preguntó:
 
“Mami, ¿qué va a pasar después de esta rima?”.-
“Bueno, vas a seguir viniendo unos días más a clases y después le vas a decir adiós a tus maestras, a tus amigos, a tu escuela. Van a empezar las vacaciones y cuando sea hora de volver a clases, vamos a empezar otra vez en la nueva escuela.”- le dije.
“OK, mami. ¿Entonces, ésta la última y ya? ¿Nos vamos?”-
 
Si, así fue. La última y nos vamos.
 

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