No se si todas las personas tengan un lugar especial, que al pisar los recarga de buena vibra, que extrañan cuando no lo han visitado por un tiempo, que guarde en su oxígeno momentos maravillosos... yo si lo tengo, y se llama Balandra.
Este hermoso e impactante pedazo de cielo, se encuentra clavado a 15 o 20 minutos de la ciudad de La Paz, BCS. Y el día que por primera vez pise sus tibias arenas, quedé por siempre enamorada de cada centímetro de su belleza.
Invariablemente, visitar Balandra es sinónimo de felicidad, de paz, de libertad, de tranquilidad, de reconciliación con el mundo. Se ha convertido en nuestro recinto familiar, en ese lugar que cuando Nico sea adulto, estoy segura que recordará como nuestro lugar especial. Aquí sucedió uno de los mejores veranos de nuestras vidas, cuando mis cuñados vivieron en la Baja y juntos llegamos a la conclusión de que Balandra... es la neta... (fotos del verano 2009 a continuación):
Y es que su belleza va mas allá de sus quietas aguas azul turquesa, de las firmes montañas de roca que se plantan para enmarcar esta laguna de agua salada... su mas grande hermosura radica en lo que nos hace sentir. Y es que para mi, esta playa me desenchufa de la realidad y me transporta a un estado de paz que no puedo conseguir en ningún otro lugar.
Esta última visita, no fue la excepción. Una sonrisa se pintó en mi rostro, en el de Luis y en el de Nico en cuanto llegamos. Suspiré profundamente y no pude evitar gritar "Es que AMO este lugar!".
La marea estaba muy baja, por ser invierno. Así que caminamos por donde en verano chapoteamos, corrimos por donde en otras épocas del año ahogamos el calor mientras nuestros cuerpos se refrescan con su agua salada.
Nico y Luis jugaron con la arena, mojamos nuestros pies en el agua fría y disfrutamos de nuestro picnic mientras las gaviotas cantaban.
Si pudiera regresar a Balandra, una vez por semana, sin duda alguna sería aun más feliz. No puedo creer que haya encontrado mi lugar favorito de este mundo hasta mis 25 años... en dónde anduve este primer cuarto de siglo?!
Me consuela saber que Nico lo encontró desde que nació y que compartimos este lugar. Y tal vez en muchos años, cuando ya seamos viejitos Luis y yo, nos sentaremos en una palapita y recordaremos estos días maravillosos de juventud en los que Balandra nos unió, nos enamoró, acogió a nuestra pequeña familia en sus veranos, sus primaveras y sus inviernos.
He conocido ciudades maravillosas alrededor del mundo, paisajes espectaculares, playas que me han dejado muda... pero éste... éste es mi cielo, my happy place, el reflejo claro de la sonrisa de mi Dios.
Tal vez hace 6 o 7 años, si alguien me hubiera preguntado cuál era mi lugar favorito en el mundo, no hubiera tenido una respuesta. Hoy que la tengo, agradezco haber encontrado en este mundo ese lugar que para mi es la puerta a otra dimensión. La dimensión de la diversión, de la relajación, de las sonrisas... y es que como bromeamos mis cuñados y yo: "Estás en Balandra, en Balandra todo es perfecto, no hay reglas".

Balandra no te acabes nunca, quédate quieta que eres perfecta, y tu perfección alcanza para cristalizar momentos perfectos de mi amada familia.
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